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Tras casi tres años de espera ya hay fecha para el primero de los juicios a los que se enfrentará Boro LH, periodista de La Haine y Kaos en la red, acusado de “enaltecimiento al terrorismo” y encausado en la segunda fase de la tristemente célebre “operación araña”, dirigida contra usuarios de redes sociales por sus opiniones publicadas en las mismas.

Boro, fue detenido en su domicilio por agentes de la Guardia Civil el 6 de noviembre de 2014 y llevado al cuartel de Avenida Galicia, en Iruñea. No fue la primera detención que sufrió el periodista, 7 meses antes había sido detenido por cubrir una movilización contra la monarquía en Madrid, por lo que le piden 6 años de prisión y 6.200€ de multa, además dos meses después fue detenido también por haber cubierto una acción por la okupación en Iruña (una acción en la que participaron alrededor de 100 personas, y los únicos detenidos fueron dos periodistas y un menor), caso que fue finalmente archivado por los juzgados de Iruñea.

En total 3 detenciones en 7 meses. Desde La Haine siempre hemos tenido claro que este juicio por la “operación araña” es un juicio fabricado a la medida para el compañero, en un intento de que cuando llegue el juicio por la movilización de Madrid ya cuente con antecedentes penales. Un juicio Ad-hoc motivado solamente por su trabajo periodístico en La Haine y sus diversas colaboraciones con otros medios de comunicación independientes.

La acusación, como en todos los casos de estas auténticas razzias policiales contra la libertad de opinión, es una interpretación interesada de las distintas publicaciones del periodista en su cuenta personal de facebook. Además, hay que recordar que previamente Boro fue criminalizado por el diario ABC en una noticia en la que se afirmaban diversas mentiras (como que el compañero se escondía en el “anonimato” de internet, cuando es ampliamente conocido que Boro LH es periodista de La Haine, y además su cuenta no era para nada “anónima”, habiendo fotos y datos personales suyos) y que seguramente venía dictada por el gabinete de prensa de la Guardia Civil.

El caso de Boro se suma a la larga lista de personas detenidas por expresar libremente su opinión a través de las redes sociales, y cuya última víctima hace un mes fue un joven de Iruñea, curiosamente también colaborador de La Haine y Ahotsa.info.

Desde La Haine queremos dejar claro que esta persecución es un ataque a Boro por su trabajo periodístico (sus opiniones en facebook no son más que una mera excusa para imputarlo) pero es también un ataque contra nuestro medio, en represalia por llevar 17 años informando al lado de los movimientos sociales.

El 30 de noviembre a las 10:00h en la Audiencia Nacional de Madrid el compañero será juzgado en el juzgado número 3. Anteriormente, Boro había declarado en el juzgado número 5 ante el juez de la Mata, ahora el juzgado que llevará a cabo el procedimiento será el número 3, presidido por el juez Felix Alfonso Guevara.

Por: La Haine

¡Libertad para Simón Trinidad, libertad para todos los prisioneros políticos! fue la consigna que reunió a más de 300 personas en el Espacio Territorial de Capacitación y Reincorporación (ETCR) de La Elvira, en Buenos Aires (Cauca).

El Encuentro Cultural por la Paz y la Libertad de las y los Presos Políticos, realizado los pasados 13, 14 y 15 de octubre, “es un gesto de solidaridad con nuestros prisioneros que nos permite visibilizar la grave situación por la que atraviesan, es un llamado al Gobierno Nacional para que cumpla con lo pactado en la Mesa de Diálogos de La Habana”, destacó Amanda Ríos, integrante del partido Fuerza Alternativa Revolucionaria del Común (FARC).

Estudiantes, profesores, académicos, sindicalistas y demás organizaciones sociales de Cauca, Valle del Cauca y Quindío, disfrutaron de una jornada cultural en la que participaron artistas como Julián Conrado, Martín Batalla, Anderley Sánchez, Julián Rodríguez, Colectivo Cultural Paz y Folclor.

A través del arte y la cultura queremos enviar el mensaje de solidaridad y de hermandad, que sepan que día a día luchamos por su libertad, expresó uno de los integrantes del grupo cultural Paz y Folclor, quienes llegaron desde el departamento del Meta, para unirse al clamor que exige al gobierno el cumplimiento de la Ley de Amnistía e Indulto.

Durante la instalación, representantes de la Fuerza Alternativa Revolucionaria del Común manifestaron que "la libertad de más de 1120 luchadores sociales y populares es una tarea prioritaria, por eso extendemos nuestro llamado a familiares, amigos, organizaciones sociales, defensores de derechos humanos y comunidad en general se sumen a la voz que grita libertad”.

Por: Ana Maritza Ramírez

La Organización Nacional Indígena de Colombia (ONIC) denunció que el Escuadrón Móvil Antidisturbios (ESMAD) de la Policía, en un violento desalojo, disparó este domingo, 8 de octubre, contra la comunidad indígena que adelanta proceso de Liberación de la Madre Tierra en Aguas Tibias, territorio del Pueblo Kokonuko en Puracé (Cauca), ocasionando la muerte de la comunicadora indígena Efigenia Vásquez Astudillo y dejando heridos a tres integrantes de la comunidad.

“En la tarde de hoy el ESMAD ignorantes, cobardes y serviles de quienes defienden y promueven la explotación y la muerte de la madre tierra, toma por asalto a la comunidad de Kokonuko agrupados en el predio aguas tibias desde hace varios meses, disparan indiscriminadamente contra la comunidad indefensa. Asesina a la compañera Efigenia del pueblo Kokonuko, madre, comunicadora, mujer indígena dadora de vida, transmisora de la fuerza y sabiduría de su pueblo”, afirma el comunicado de la comunidad indígena de la zona.

Efigenia Vásquez era madre de dos hijos y periodista de la emisora Renacer Kokonuko, quien se encontraba cubriendo las acciones de recuperación del territorio de la comunidad indígena del Cauca.

Estos hechos ocurren a pocos días de la masacre protagonizada por la Fuerza Pública en el municipio de Tumaco que, según cifras de Marcha Patriótica y la Coordinadora Nacional de Cultivadores de Coca, Amapola y Marihuana (COCCAM), dejó ocho campesinos muertos y 52 heridos.

“Es claro y concreto que este accionar corresponde a la continuidad de la guerra contra los pueblos ancestrales, indios y negros y los campesinos, para continuar el despojo de los territorios”, concluye la ONIC.

Redacción REMAP

Este jueves, 5 de octubre, comunidades de las veredas El Tandil, Brisas, Puerto Rico y El Divorcio del corregimiento de Llorente en el municipio de Tumaco (Nariño) fueron brutalmente reprimidas por Ejército y Policía que dispararon contra la población campesina que manifestaba pacíficamente. 

Los hechos ocurrieron en la vereda El Tandil, cuando cerca de mil campesinos realizaban un cordón humanitario para evitar la erradicación forzada de cultivos de uso ilícito que adelanta la Fuerza Pública en la zona, erradicación que viola el punto 4 del Acuerdo de Paz de La Habana que establece mecanismos para la sustitución voluntaria.

Leer también: Denuncian que ESMAD asesinó a periodista indígena

Según las cifras consolidadas hasta el momento por Marcha Patriótica y la Coordinación Nacional de Cultivadores de Coca, Amapola y Marihuana (COCCAM), organziaciones que calificaron los hechos como una "masacre" cometida por el Estado, el accionar de la Fuerza Pública dejó 8 campesinos muertos y 52 heridos. Sin embargo, las cifras de la masacre podrían variar, en tanto que algunos heridos buscaron refugio y atención en el vecino país de Ecuador.

“La presencia gubernamental es urgente. Hay crisis humanitaria, desplazamientos masivos. Van 8 muertos, 20 heridos. Hay incertidumbre de la Fuerza Alternativa Revolucionaria del Común (FARC) por familiares desaparecidos y heridos. Pedimos reporten los muertos y heridos sacados en helicóptero”, denunció la FARC en su momento.

Las comunidades de la zona además precisaron que fueron atacadas con ráfagas de fusil y ametralladora M60, y denunciaron que la Fuerza Pública difunde información falsa al afirmar que hubo enfrentamientos con una disidencia guerrillera. 

El Ejército y la Policía “trata de hacer creer que el motivo de su agresión obedece a que previamente se habría presentado el lanzamiento y la explosión de cinco cilindros bomba de los cuales no existe la mínima evidencia en el lugar de los hechos y por lo mismo ninguno de los uniformados ha resultado con lesiones ni con esquirlas ni con disparos de fusil y ametralladoras que dicen se habrían accionado en su contra”, manifiesta la Asociación de Juntas de Acción Comunal de los ríos Mira, Nulpe y Mataje (Asominuma).

Las imágenes de lo ocurrido son devastadoras y demandan un acompañamiento de todo el pueblo colombiano y la comunidad internacional, según han manifestado diferentes organizaciones defensoras de Derechos Humanos que exigen al Estado conformar una comision de verificación en la zona y asumir la responsabilidad por lo sucedido.

Redacción REMAP

- Neo: ¿Por qué me duelen los ojos?
- Morpheus: Porque nunca los has usado.
The Matrix, 1999

El espejismo de una sociedad presentada como democrática impone imágenes de un mundo ajeno al que se vive, a manera de realidades virtuales que predican cambios bajo la ilusión de un pacifismo estéril. Asistimos a un orden social prefabricado donde los territorios mentales de grupos humanos y comunidades fueron invadidos, colonizados y dominados hasta devenir en mansedumbre que acepta condiciones de vida infrahumanas como un hecho normal.

El hambre, causa objetiva y análisis de movimientos revolucionarios que pensaron que crearía condiciones para levantamientos populares, hoy se calma no con comida y sublevación, sino con programas asistencialistas que construyen una sociedad de mendigos que besan la mano del amo que les da las sobras que caen de su mesa.

La democracia, convertida en falsedad política, es mutación de un invento mediático que aplica control social a poblaciones que terminaron creyendo que los países se transforman sin luchas de pueblos y comunidades que arriesgan la vida en acciones de hecho contra el Estado. Así construyeron modelos mentales para sociedades que olvidan las luchas de sus muertos, a quienes en vida solo profesan odio porque osaron profanar al nuevo ídolo de la mansedumbre: aquella democracia virtual que impone pacifismo a sus súbditos, mientras despliega violencia contra quienes cuestionan a las estructuras de dominación y clase política enquistadas en el Estado.

Sin importar bajo qué discurso opere, la democracia virtual siempre trae muerte. Sea de paz o guerra el guion representado, asesinar a la oposición política no es una escena opcional a elegir, es regla general que sostiene en el poder a la clase política que se turna el trono con imágenes de palomas blancas o escenas de fusiles y camuflados. Son giros dramáticos del libreto de la infamia emocional que juega con sus súbditos, imponiéndoles odio y sangre durante un periodo de tiempo y luego olvido a nombre de la paz. Pero el odio nunca desaparece. Éste se mantiene como personaje que interpreta el papel de la estigmatización que justifica represión y muerte.

Protesta, rebeldía y levantamientos populares reciben sentencia de muerte social. El pacifismo convertido en mansedumbre de la democracia virtual proscribe las tomas de vías y calles, y toda acción de hecho que confronte con la fuerza a la clase política que gobierna. Dominando lo más íntimo, desde el núcleo familiar la protesta y la rebeldía son satanizadas y transformadas en vergüenza, en formas de vida socialmente incorrectas que deben ser repudiadas y castigadas. Generación tras generación bebe de esta doctrina, reproducida desde la familia, que acepta la represión como un hecho necesario y los crímenes contra la oposición política como eventos sin importancia dentro de la agenda de estigmatización y odio que rinde culto a la muerte.

Bajo este escenario, reflectores y luces del pacifismo y la mansedumbre se mezclan desmovilizando las luchas contra el opresor que viste de democracia, y que intacto sonríe luciendo el traje que esconde las formas más viles y sanguinarias que sostienen la iniquidad del orden político neoliberal.

Pero las luces no ciegan por completo. Parte del público abandona el espectáculo. Los asientos lentamente son desocupados. Y lejos de toda mansedumbre, los discursos de no violencia se muestran estériles, como una ilusión servil a la tiranía que recrea experiencias y personajes foráneos para realidades distintas donde las armas, el paramilitarismo y el control social tecnificado (enfocado a los territorios mentales) aprendieron a contenerles sin mayor esfuerzo; discursos de no violencia que terminan arremetiendo solo contra las víctimas que responden con fuerza a la violencia de un Estado que nunca renuncia a desplegarla contra el pueblo.

Por fuera del espectáculo de la democracia virtual, el influjo de la mansedumbre no llega a pueblos y comunidades que se apartan del libreto de derrota y resignación que impone la tiranía. Así la opresión, que presume controlar y acabar con toda rebeldía, termina confrontada en calles y espacios cotidianos. Sin embargo, son luchas desiguales donde la victoria no siempre llega para el pueblo, dejando la historia a merced de los verdugos que escriben y engalanan sus infamias. Pero para el pueblo no importa las veces que se ufanen de victorias que no merecían, porque sabe que, con cada línea escrita, con cada libro publicado, al final los tiranos solo están escribiendo el aplazamiento de su derrota.

Por: Alexander Escobar / Foto: Tomada de internet

El termino PAZ tiene múltiples interpretaciones según el tiempo, espacio y doctrina filosófica desde la que se interprete la realidad, por lo cual es importante aproximarnos a dicho termino reconociendo saberes locales y globales que rodean este complejo, pero esperanzador concepto. Hay muchos autores que han hecho investigación científica de la paz y la guerra como objeto de estudio; entre ellos encontramos al Noruego Johan Galtung, quien nos señala que para hablar de paz hay que primero conocer sobre las formas de violencia que se presentan en las sociedades, para dicho autor existen tres formas de violencias: las simbólicas, las estructurales, y las directas; por ende dos categorías de la construcción de la paz, la primera denominada como paz negativa que pasa por tramitar los conflictos que se  expresan por medio de las violencias directas (Callar los fusiles), como paso inicial para forjar una paz con mayores transformaciones culturales y estructurales que este teórico denomina como la paz positiva.

La definición de paz positiva dada por Galtung dialoga permanentemente con la justicia social que tiene su sustento en las premisas de que la paz debe representar justicia en la distribución de la riqueza (tierra, capital, trabajo) e igualdad en el acceso a derechos sociales, económicos, culturales y ambientales.

Galtung nos señala además que es en las violencias culturales y simbólicas donde se encuentra parte de las causas que dan origen y reproducen las violencias estructurales y directas; entre las violencias culturales podemos referir el patriarcado, el colonialismo, la ignorancia, la manipulación mediática, el racismo, la xenofobia, el desarraigo, entre otros.

Para el profesor Alfredo Molano la firma del acuerdo de paz de La Habana, Cuba, fue un paso fundamental para parar una guerra de más de 50 años entre las FARC y el gobierno nacional, generando un punto de inflexión histórico que abre la puerta para gestionar un conjunto de reformas sociales que dignifiquen la vida de los pobladores rurales y víctimas del conflicto armado.

Aunque dicho acuerdo de paz no represente el fin de la guerra en su totalidad, ya que aún existen otros actores armados en el país, y se avizora el incremento de la presencia neo-paramilitar en los territorios, si se observa un importante desescalamiento de la confrontación armada, y un compromiso de uno de los actores de pasar del escenario de confrontación político – militar al lugar meramente del debate de las ideas democráticas y civilizadas.

Desde la perspectiva del profesor Francisco Muños de la universidad de Granada, la paz es un proceso de construcción imperfecta es decir no tiene un punto de llegada, es el motor que mueve procesos de cambio y evolución humana.

Como segunda aproximación el término Arte que etimológicamente está relacionada con la creación, es el sustento para posibilitar otras formas de Sentipensar la construcción de otros mundos posibles. En nuestro caso el Hip - Hop cultura como movimiento consiente o Conciencia en Movimiento reconoce los centros urbanos como sus territorios espaciales inmediatos, aunque no se limita solo a estos, sino que se define como una comunidad global con presencia en los campos y ciudades, y como una colectividad con lenguajes, tradiciones, símbolos, y perspectivas comunes.

Como un componente de contextualización es importante señalar que el Hip-Hop ingresa a nuestro país hace varios decenios por medio de los inmigrantes latinos que viajan al norte de américa y retornan a Colombia con saberes culturales y espirituales de los afros pobladores de las tierras del norte, quienes fueron desplazados como fruto de la etapa del esclavismo formal. El Hip-Hop en sus raíces se constituye como una cultura que da voz a los marginados, y se reafirma por medio de la Declaración de Paz del Hip-Hop Como una comunidad de y para la paz, el amor, la justicia, y la sana diversión.

El tercer término de gran relevancia es el de historicidad que hace referencia a la historia y a la veracidad, esto implica un ejercicio de recuperación de la memoria a partir de procesos de verdad, que debe permitir relatar las historias de la Colombia profunda que ha sido marginada tanto en campos como ciudades, y describir las causas, efectos, y condiciones que generaron y prolongaron uno de los conflicto más largos del continente; y en dicho ejercicio las artes deben jugar un papel muy importante.  

Los artistas debemos asumir una postura más activa en el proceso de reconciliación de la familia colombiana; ha sido comprobado que en sociedades donde reina la polarización y el miedo, el arte por su capacidad de trascender fronteras geográficas, mentales e ideológicas, puede posibilitar escenarios de encuentro, de reconocimiento, y de catarsis, entre actores que antes se percibían como enemigos a muerte y que ahora se asumen como contrincantes de ideas.

El arte urbano para la paz, la memoria y la reconciliación no puede permitir ser absorbido por las dinámicas banales en las que nos sume el sistema hegemónico de mercado, este por el contrario debe reflejar los sentires y deseos de las comunidades a las que se pertenece y con las que se convive; el arte debe denunciar a esa sociedad con la que no se está de acuerdo y anunciar el deseo de construir una nueva y mejor sociedad para la paz, y la vida dignidad.

*Documento presentado en el conversarorio Construcción de paz en el arte urbano. Universidad del Valle, Cali, septiembre 18 de 2017.

Por: Jhon Freddy Grisales 

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