FARC: Cese temporal de bombardeos es de “dudosa generosidad”

Las FARC insistieron finalmente en que el Gobierno, "pese a su discurso, continúa ejerciendo la violencia y el terror contra nosotros".

Según el grupo armado, es una cortina de humo para evitar retaliaciones por la muerte de alias 'Becerro', líder del frente 57 de las FARC.

2015/ Marzo 14/ Cese al fuego/ Por: Agencia AFP

La guerrilla de las FARC aseguró este viernes que el cese temporal de bombardeos en su contra, anunciado por el presidente Juan Manuel Santos en el marco de los diálogos de paz, es un gesto de "dudosa generosidad".

En un comunicado publicado en su sitio web, el grupo guerrillero afirmó que la suspensión por un mes de bombardeos por parte de las Fuerzas Militares respondía a un intento de Santos de minimizar la reacción insurgente ante la muerte en combate de José David Suárez (alias 'Becerro'), líder del frente 57 de las FARC. "Resulta obvia en la declaración del presidente la intención de acallar cualquier reclamación nuestra por estos hechos de sangre", agregó el grupo rebelde.

El miércoles pasado, el mandatario aseguró que había tomado esa decisión como respuesta a la tregua de la guerrilla y que la continuidad de la suspensión de bombardeos se definiría al cabo de un mes, tras "una nueva revisión del cumplimiento del cese unilateral por parte de las FARC".

El grupo insurgente calificó ese condicionamiento como un "chantaje mensual en ciernes" y rechazó también la aclaración de Santos de que el cese de ataques aéreos no implicaba renunciar a ellos ante una "amenaza inminente".

La guerrilla aseguró que esta excepción es una "condición caprichosa, en la medida en que la calificación de este riesgo se halla en manos de la inteligencia militar", según el texto firmado por el Secretariado del Estado Mayor Central de las FARC, órgano de gobierno del grupo rebelde.

El miércoles pasado, Santos pidió además intensificar las acciones militares contra el ELN, con el cual el Gobierno avanza conversaciones exploratorias para instalar formalmente un proceso de paz.

"Al excluir al ELN de la orden de no bombardeo, queda abierta la posibilidad de hacerlo contra nosotros, en la medida en que actuamos como organizaciones hermanas", afirmó el documento.

Las FARC insistieron finalmente en que el Gobierno, "pese a su discurso, continúa ejerciendo la violencia y el terror contra nosotros".

"Su generosidad no es por tanto creíble", aseveró el comunicado.

El siguiente es el comunicado de la las Farc:

Una dudosa generosidad

Desde la noche del lunes 9 de marzo, a menos de 24 horas de la alocución del Presidente Santos en torno a la interrupción de los bombardeos contra campamentos de nuestra organización, circuló la noticia sobre la muerte de Gilberto Becerro, Comandante del Frente 57 y destacado integrante del Estado Mayor del Bloque Iván Ríos de las FARC-EP. 

Mientras el comandante revolucionario es presentado ante los medios como un vulgar narcotraficante dado de baja en una operación policial contra bandas criminales, la suspensión ordenada de los bombardeos aparece como un gesto de conmovedora generosidad, que busca obligar a las FARC al aplauso agradecido.

Gilberto Becerro pasaba de los treinta y seis años de pulcra militancia guerrillera, nada más falso y perverso que presentarlo como un delincuente común. No es sobre la imagen del jefe guerrillero que recae ese estigma, sino sobre la organización político militar revolucionaria de la que hizo parte.

Resulta obvia en la declaración del Presidente, la intención de acallar cualquier reclamación  nuestra por estos hechos de sangre. Según él, muertes producidas por enfrentamientos con patrullas militares hacen parte de las reglas del juego. Al ordenar no bombardear durante un mes campamentos de las FARC, agrega que siempre que estas no estén poniendo en riesgo a la población, una condición caprichosa, en la medida en que la calificación de este riesgo se halla en manos de la inteligencia militar y policial o el propio gobierno. A lo que hay que añadir el chantaje mensual en ciernes.

Indicó además el Presidente que hace dos semanas se expidió la orden a la fuerza pública, tras un consejo de seguridad, de consolidar los logros alcanzados en esa materia y copar todo el territorio nacional, a fin de brindar garantías a la población y a la propia insurgencia desmovilizada, rebuscado eufemismo que se traduce en la orden de adelantar operaciones militares y policiales contra las guerrillas en todo el país. Una clara maniobra que nos obligará a responder las agresiones, para ser luego culpados de violar el cese el fuego unilateral.  Al excluir al ELN de la orden de no bombardeo, queda abierta la posibilidad de hacerlo contra nosotros, en la medida en que actuamos como organizaciones hermanas. La trampa está armada.

Las infames acusaciones según las cuales las FARC-EP sostenemos pactos criminales con el Clan Usuga, los Urabeños, o cualquier otra organización de delincuentes comunes, contrastan con la realidad de que somos los únicos en combatir directa y frontalmente tales bandas, como lo prueban recientes combates en Unguía y Tarazá, y la pérdida, producto de tal confrontación, de valiosos combatientes como Gabino unas semanas atrás. La misma muerte de Gilberto en un presunta operación contra las bandas criminales, pone de presente que antes que combatir esos grupos, las fuerzas del Estado ingresan a golpear las guerrillas que las combaten, a fin de garantizar a tales bandas el campo libre para sus actividades mafiosas. Por otra parte, las estadísticas nunca han registrado combates entre los paramilitares y la fuerza pública.

El Presidente Santos se ha visto obligado a reconocer la seriedad de las FARC-EP en las distintas etapas del proceso adelantado con su gobierno en La Habana. Incluso funda sus presuntos gestos de desescalamiento en la abrumadora e incontrastable sucesión unilateral de los nuestros (15 en total hasta el momento). Pero, pese a su discurso, continúa ejerciendo la violencia y el terror contra nosotros y los distintos sectores populares y sociales en lucha. Indígenas, mineros, reclamantes de tierras y defensores de derechos humanos son también hoy víctimas públicas de su gobierno. Su generosidad no es por tanto creíble.

SECRETARIADO DEL ESTADO MAYOR CENTRAL DE LAS FARC-EP
Montañas de Colombia, 13 de marzo de 2015.

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