Cuarto informe del Frente Amplio dice que tregua de las Farc ha evitado 160 muertes de militares

Después de cuatro meses, podemos afirmar que las Farc han cumplido con el cese al fuego unilateral.

El 22 de abril el Frente Amplio por la Paz presentó el cuarto informe de veeduría al cese unilateral al fuego declarado por las Farc. El acto público se realizó en las instalaciones de la Universidad Surcolombiana en Neiva, capital del departamento del Huila.

2015/ Abril 24/ REMAP/ Por: Alexander Escobar

Cuatro meses completa el cese unilateral al fuego declarado por las Farc. La negativa del Gobierno de frenar las hostilidades y continuar atacando a este grupo insurgente sigue ocasionando muerte y zozobra en la población civil.

Infinidad de comunidades que a pocos metros de sus hogares padecen la guerra, saben el porqué de la exigencia al Gobierno del cese bilateral al fuego. Sin embargo esta realidad contrasta con la ceguera de aquellos que observan el conflicto colombiano desde la comodidad de sus televisores, los mismos que terminan siendo presa fácil del odio promovido por los medios de comunicación que viven del orden de iniquidad existente.

Conscientes de esta realidad, y fiel a su compromiso de superar la guerra en Colombia, el Frente Amplio por la Paz presentó su cuarto informe de veeduría al cese unilateral al fuego declarado por las Farc, donde se vislumbra la importancia de vencer el odio y encontrar caminos de reconciliación hacia la paz con justicia social.  

De este nuevo documento trascendentales conclusiones y recomendaciones se desprenden, entre ellas que el Gobierno pare las hostilidades y acuerde el cese bilateral al fuego como un hecho real en beneficio de la vida y la búsqueda de la paz. Anota el informe que “se debe trabajar por la recuperación de un esfuerzo en entender las ventajas del CESE BILATERAL, y por el desmonte de los factores que mantienen, en riesgo el Cese unilateral por parte de las FARC-EP, como los llamados Planes de Consolidación, Planes de Control Territorial, y desmonte de los teatros de guerra, que traen consigo aumentos inusitados de tropa y bombardeos, en los cuales la población civil, es la más afectada”. (Ver informe)

Otro dato importante son las cifras de integrantes de las Fuerzas Armadas que, de no ser por la tregua unilateral de las Farc, podrían haber muerto: “Un cotejo de datos realizados por el Frente Amplio permitió proyectar con base en los resultados de los años 2009 al 2011 (años en que no comenzaban las negociaciones) que aproximadamente 160 integrantes de las fuerzas armadas habrían perdido la vida y que alrededor de 1000 estarían heridos, si no estuviera en desarrollo la actual fórmula de cese unilateral”. (Ver informe)

Cerca de 160 vidas salvadas y 1.000 heridos que se evitaron con la tregua de las Farc son cifras que no ocupan titulares de prensa, y que para una sociedad sensata son razones suficientes para continuar exigiendo un cese bilateral de hostilidades al Gobierno.

Los hechos del 14 y 15 de abril en el Cauca

Durante la decisión de las Farc de detener las acciones ofensivas contra la Fuerza Pública, anota el informe que aproximadamente 27 insurgentes han muerto, 14 han resultado heridos y 12 han sido detenidos. Estos hechos presentan un panorama de provocación y asedio constante de parte del Gobierno que saca provecho militar de un actor armado que ha decidido no atacarlo mientras dialoga de paz.

Dentro de este clima de guerra deben analizarse los sucesos del 14 y 15 de abril, los cuales cobraron la vida de 11 soldados y un guerrillero en la vereda La Esperanza del corregimiento El Porvenir, en el municipio de Buenos Aires. Porque por un lado nos encontramos un escenario que reclama el esclarecimiento de lo ocurrido (¿acción ofensiva o defensiva de las Farc?[1]), pero desde otro punto de vista la amplitud del contexto también exige analizar el comportamiento del Gobierno dentro de la guerra.

Después de cuatro meses de tregua unilateral de las Farc, el Gobierno colombiano se niega a acordar el cese bilateral al fuego que reclama la sociedad. Son cuatro meses donde las Farc han visto morir a sus hombres a pesar de decidir no atacar a la Fuerza Pública. Esto, en un escenario de guerra, eleva las alertas y aumenta la desconfianza de la insurgencia frente a un adversario que aprovecha los gestos de paz para sacar provecho militar. ¿Cómo evitar más muertes, heridos y capturas cuando te has atado de manos ante la ofensiva de las Fuerzas Armadas que desembarca tropas y toma posiciones estratégicas? Esta es la pregunta que a diario debe pasar por las mentes guerrilleras, y que en un escenario de guerra les lleva a tomar decisiones donde la frontera entre lo ofensivo y defensivo se puede traspasar fácilmente, puesto que es la vida lo que está en juego frente a un adversario (el Gobierno) que ataca a quien ha decidido no hacerlo (la guerrilla).

Fuerza Pública, guerrilleros y población civil han sido víctimas de la política de guerra del Gobierno que durante estos cuatro meses se ha negado a acordar un cese bilateral al fuego. Muertes y heridos que podrían haberse evitado, hoy hacen parte de las estadísticas del conflicto colombiano que madres y familias lloran por igual sin importar el bando de procedencia.

La “otra” guerra

Al igual que en anteriores informes del Frente Amplio, queda claro que los ataques a defensores de derechos humanos, movimientos y líderes sociales, se recrudecen a diario evidenciando la ausencia de garantías para la oposición y participación política en Colombia. Denuncia el documento que en lo transcurrido de este año “19 defensores de derechos humanos han sido asesinados, y que cerca de 300 han recibido amenazas”. Además detalla que “han circulado panfletos amenazantes y se han recibido llamadas telefónicas amenazantes en Sucre, Santander, Valle del Cauca, Meta, Putumayo, Bogotá, Cauca, Antioquia, Chocó y Atlántico”, y reporta el asesinato de “al menos 13 personas en Putumayo, Bolívar, Caldas, Bogotá y Cauca”. También denuncia que las Fuerzas Militares han violado los derechos humanos en casos de empadronamiento e intimidación a civiles y miembros de organizaciones sociales.  (Ver anexo del informe)

Leer la tregua unilateral desde la realidad de la guerra

Medir el cumplimiento del cese unilateral al fuego de las Farc desde la óptica de las acciones militares realizadas por esta insurgencia, resulta una medición incompleta y desfasada de una realidad concreta. El escenario de guerra planteado por el Gobierno demanda un ejercicio de compresión que supere las estadísticas, las cuales constituyen solo un elemento de análisis para el contexto en que se desenvuelve el conflicto colombiano.

Actualmente observamos un escenario desigual donde solo las Farc han renunciado a las acciones ofensivas, mientras que el Gobierno continúa con las operaciones militares en su contra. Producto de este orden desigual de la confrontación armada, en algunas oportunidades veremos que la frontera que divide lo defensivo de lo ofensivo se traspase, o se torne compleja para su análisis por las mismas lógicas de la guerra, o imposible de determinar cuando lo que prima es la supervivencia en medio de la desventaja de una tregua unilateral prolongada en el tiempo.

En este sentido las posibles violaciones a la tregua de las Farc se deben medir en términos de si esos hechos representan acciones aisladas producto del calor de la guerra desigual, o si por el contrario tienen un carácter sistemático independientemente de las situaciones de la confrontación armada.

Teniendo en cuenta lo anterior podemos afirmar que se ha cumplido con el cese al fuego unilateral, en tanto que los informes demuestran que las pocas acciones ofensivas atribuibles a las Farc[2] constituyen hechos aislados dentro del contexto de desventaja militar que deja la tregua unilateral, la cual es aprovechada por el Gobierno para continuar atacando sin importarle las muertes que ello acarrea.

Parar el derramamiento de sangre es un paso importante mientras se discute la paz de Colombia. La posibilidad de cumplir con este objetivo se mantiene en tanto que las Farc han ratificado la continuidad de la tregua unilateral, caso contrario al Gobierno que ha preferido continuar por la senda de la guerra y sacrificar la vida de gente humilde que son quienes van a morir en combate.

La exigencia del cese bilateral al fuego es una decisión política de la sociedad colombiana que se manifiesta en todos los ámbitos, pero también es una decisión humanitaria que busca proteger la vida por encima de quienes promueven el odio desde la comodidad de sus asientos, micrófonos y cámaras serviles.

Ver también:


[1] El Frente Amplio visitó la zona para verificar los hechos sin llegar a una conclusión definitiva. Por tanto determinó la importancia de conformar una comisión de investigación que esclarezca lo sucedido en beneficio del “proceso de diálogo”.

[2] El Centro de Recursos para el Análisis de Conflictos (CERAC) reporta que durante los cuatro meses del cese unilateral al fuego de las Farc, solo doce casos se han presentado como violatorios de la tregua.

Publicar un comentario

[disqus][facebook][blogger]

MKRdezign

Formulario de contacto

Nombre

Correo electrónico *

Mensaje *

Con la tecnología de Blogger.
Javascript DisablePlease Enable Javascript To See All Widget