2016
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El campamento del Frente 34 está ubicado en Vegaez, corregimiento del municipio de Vigía del Fuerte (Antioquia) que tiene previsto, en la vereda Vidrí, la instalación de una de las 20 Zonas Veredales Transitorias de Normalizacion (ZVTN) para la dejación de armas.

Texto y fotos: Alexander Escobar
FIPU PRESS

Teatro, cumbia y la salsa de Joe Arroyo van acabando con el olor a pólvora del campamento del Frente 34 de las FARC. Cuando no son actividades culturales, futbol o voleibol lo que ocupa el tiempo de los guerrilleros, es el estudio el que toma lugar en el día a día de la guerrillerada que acude al aula de estudio diseñada en la cuenca del río Arquia.


La guerra entre el Gobierno colombiano y las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) está llegando a su fin. Ahora los guerrilleros se preparan para “la construcción de paz desde los territorios, y eso requiere la formación de cada uno de los combatientes en el cambio de perspectiva en todas sus actividades y todos los niveles”, cuenta Benkos Biohó, uno de los comandantes del Frente 34 e integrante de la delegación de paz.

                                                  
El campamento del Frente 34 está ubicado en Vegaez, corregimiento del municipio de Vigía del Fuerte (Antioquia) que tiene previsto, en la vereda Vidrí, la instalación de una de las 20 Zonas Veredales Transitorias de Normalizacion (ZVTN) para la dejación de armas de la guerrilla durante su transformación en movimiento político y paso a la vida civil.

Sin embargo, por falta de planificación e incumplimiento del Gobierno, tal como ocurre con la mayoría de zonas veredales, el Frente 34 no ha podido desplazarse a su zona en Vidrí. “No está lista la infraestructura necesaria para el traslado a las zonas, algo que compete al nivel gubernamental por los compromisos contraídos para ello”, recuerda Biohó.


Los que sí están listos son los guerrilleros que, al ritmo de “no le pegue a la negra”, estudian, danzan y practican deporte. De la rebelión armada pasaron a la ‘Rebelión’ de Joe Arroyo, canción cuya coreografía la guerrillerada prepara insistentemente durante todo el día.


Aunque la amenaza del paramilitarismo es latente, y el asesinato de dirigentes sociales no cesa, en el campamento del Frente 34 se percibe que la confrontación armada con el Estado está finalizando.


Al abandonar Vegaez, a lo lejos, “no le pegue a la negra” sigue sonando como modo de tránsito de las FARC hacia la política sin armas. “Para las FARC lo que sigue es el desmonte del elemento armado y la construcción de la plataforma política que se requiere para la inserción en los espacios de la vida sin armas y para la transformación del país”, concluye Biohó.

12/21/2016 , ,
Después de más de un mes de campaña, y sortear todos los inconvenientes de transporte, el 20 de diciembre los regalos llegaron a su destino: a las manos de niños y niñas que habitan la cuenca del río Murrí.
Texto y fotos: Alexander Escobar
FIPU PRESS

Diciembre es época de sentimentalismos y realidades que se cruzan para diagnosticar el estado de la sociedad colombiana. Navidad, algo que culturalmente debería ser festejo y alegría, se convierte en muchas regiones del país en confirmación de la desigualdad social y abandono estatal que nos aleja de la paz prometida.

Los territorios bañados por las aguas del río Atrato, compartidos por los departamentos de Chocó y Antioquia, son unos de esos escenarios que además de reflejar falta de inversión social del Estado, han soportado la guerra en carne y hueso: la confrontación armada entre las guerrillas y el Gobierno, y el terrorismo de Estado que opera con o sin paramilitarismo, se vive ahí en forma directa, y no detrás del confort de las pantallas de los televisores de las ciudades.

Falta de hospitales, acueducto y agua potable, son solo algunas de las crueles condiciones que deben soportar sus pobladores. A ello se suma la carencia y mal estado de carreteras, y el transporte fluvial y aéreo de costos elevados que dificultan entrar o salir de la zona, factor que eleva el valor de los productos que ingresan para ser comercializados.

Bajo esas circunstancias crecen los niños en estos territorios. Y con la llegada de Navidad, el recuerdo de su situación se incrementa por la ausencia de regalos que el comercio volvió costumbre comprar.

La adversidad que afrontan requiere visibilización en todos los sectores de la sociedad. Por ello la Navidad no podría ser mejor motivo para evidenciar la situación de estos niños, con una campaña que además llevara regalos donde el Estado no llega con inversión social.

Para este fin, la Fundación para una Nueva Vida (Funuvida) adelantó la campaña #PazALaNavidad, la cual consistió en recolectar regalos para llevaros a los niños de la cuenca del río Murrí, ubicada dentro del municipio de Vigía del Fuerte (Antioquia).

A la campaña se vincularon personas y comunidades de diferentes estratos sociales, credos ideológicos y religiosos, como la Parroquia de Nuestra Señora de las Mercedes de Palmira (Valle del Cauca) que donaron obsequios para informar que estos niños tienen rostro, nombre y sueños que sobreviven al abandono estatal.

Y los resultados no pudieron ser mejores. Después de más de seis meses de campaña, y sortear todos los inconvenientes de transporte para arribar a la zona, el 20 de diciembre con apoyo de la administración municipal, los regalos llegaron a las manos de niños y niñas que habitan la cuenca del río Murrí, comprendida por la vereda Vuelta Cortada y los corregimientos La Playa y La Loma.

De esta forma #PazALaNavidad recordó que el fin del conflicto armado, en este caso específico entre las FARC y el Gobierno colombiano, no significa el fin de los problemas sociales. Trabajar para que la paz se materialice con justicia social es el mensaje que la sonrisa, los correteos y saltos de los niños de Murrí nos dejaron al recibir cada regalo.

La falta de una ley que reglamente la implementación del Decreto 2467, estaría entregando el comercio de la marihuana a empresas transnacionales, las cuales gozarían de un mercado con ganancias cercanas a dos mil millones de dólares por año.
FIPU PRESS

Solo vacas comiendo pasto se ven ahora cerca al puesto de policía de Toribío, municipio ubicado al norte del departamento del Cauca que fue escenario de la guerra entre el Gobierno colombiano y la guerrilla de las FARC. Sin embargo, esto no significa que los problemas sociales hayan culminado. La falta de garantías para subsistir de una economía agrícola, llevaron a que parte de sus habitantes hoy vivan de los cultivos de uso ilícito.

Buscando soluciones a esta problemática, 300 agricultores de marihuana, de los cerca cuatro mil que existen en el municipio, conformaron Caucannabis, una cooperativa enfocada al uso medicinal e industrial de esta planta. Para conocer su trabajo hablamos con Carlos Vitonás, representante legal de Caucannabis.

“En la sustitución de cultivos, la propuesta de nosotros es dar otro uso: el uso medicinal y el uso industrial, que son como las alternativas para buscar la sustitución de cultivos”, afirmó Vitonás, enumerando algunos de los productos que están produciendo:

“En este momento nosotros sacamos resinas, sacamos pomadas, sacamos tinturas, sacamos aceites, hacemos cremas, hacemos geles, y así sucesivamente estamos investigando, estamos avanzando, haciendo más investigación para sacar más productos”.

A finales de 2015 Colombia aprobó el Decreto 2467 que permite sembrar marihuana para uso medicinal y científico. Pero la falta de una ley que reglamente su implementación, estaría entregando el comercio de la marihuana a empresas transnacionales, las cuales gozarían de un mercado con ganancias cercanas a dos mil millones de dólares por año.

Caucanabis lucha para que las licencias para cultivo y comercialización de la marihuana queden en manos de quienes han padecido la guerra y falta de inversión social del Estado.

Necesitamos que el Gobierno nos reconozca y que tenga mucha voluntad política frente a estas licencias, y el reconocimiento a nosotros como indígenas, como cultivadores para entrar a este proceso. Al obtener la licencia el mercadeo sería más fácil, ya no nos pondrían tanto problema. También el desarrollo de la comunidad va a ser muy justa. Ya no vamos a ser ilegales, vamos a ser legales”.

Durante muchos años estos cultivadores, injustamente, han sido perseguidos por la Fuerza Pública acusados de ser narcotraficantes y guerrilleros, sabiendo que solo son comunidades que buscan un modo de subsistencia en medio de la guerra y abandono estatal.

Hoy que Colombia llegó a un acuerdo de paz entre el Gobierno y las FARC, esperan que la implementación de lo acordado reconozca su trabajo y no entregue la soberanía del país a corporaciones transnacionales.

Después de la firma de paz, a nosotros nos beneficia es la implementación del Estado, que nos reconozca: que nosotros realmente sí vivimos de estos cultivos. Ahora, en estos momentos, estamos es buscando la medicina y le vamos a producir es salud”, concluyó el representante de Caucanabis.

Aunque parezca que hay un empate técnico, o protocolario, lo cierto es que las FARC infringieron el protocolo, pero ello no implica que hayan cometido una acción hostil contra la Fuerza Pública, es decir, que hayan atacado al Ejército violando el Cese al Fuego.
FIPU | FOTO: @CINUBOGOTA

Sin formularse preguntas, los medios de comunicación reprodujeron el informe realizado sobre la muerte de dos guerrilleros de las FARC a manos del Ejército en el sur del departamento de Bolívar el 13 de noviembre, hechos que son violatorios del cese al fuego acordado desde el 29 de agosto por Gobierno y guerrilla.

El informe, que provino del Mecanismo tripartito de Monitoreo y Verificación (MM&V) del Cese al Fuego y de Hostilidades Bilateral y Definitivo, instancia definida por las partes –y conformado por Gobierno, FARC y ONU– para estudiar este tipo de casos, realmente se ciñó a lo protocolario, sin reflexiones que toda Colombia y la comunidad internacional requieren plantearse.

Recordemos que para evitar incidentes y propiciar un clima más seguro para la verificación del cese al fuego, el 13 de octubre se acordaron protocolos que incluían varios puntos de preagrupamiento transitorios para la guerrilla en diferentes zonas del país. No obstante, un mes después, el 13 de noviembre, un incidente prendió las alarmas en Colombia: tres guerrilleros que no estaban en uno de los sitios de preagrupamiento fueron atacados por el Ejército, con un saldo de dos guerrilleros muertos y uno detenido.

Diecisiete días después, el 30 de noviembre, el MM&V produjo el informe oficial donde concluyó que tanto las FARC como el Gobierno violaron el Cese al Fuego. Afirma el informe, o el análisis, que la guerrilla lo violó porque estaba por fuera de “los Puntos de Preagrupamiento Temporal armados y uniformados sin coordinación previa con el MM&V”, y también el Gobierno porque la “Fuerza Pública abrió fuego contra los miembros de las FARC-EP sin mediar otra acción”, pensando que eran guerrilleros del ELN.


Sin embargo, aunque parezca que hay un empate técnico, o protocolario, lo cierto es que las FARC infringieron el protocolo, pero ello no implica que hayan cometido una acción hostil contra la Fuerza Pública, es decir, que hayan atacado al Ejército violando el Cese al Fuego. Porque así suene extraño, o quizá confuso, una cosa son los protocolos para facilitar el Cese al Fuego, y otra cosa son las dinámicas de la guerra, las acciones hostiles y ofensivas entre adversarios que deben tenerse en cuenta dentro de un Cese al Fuego para decir que hubo una violación del mismo.

Caso contrario sucede con la Fuerza Pública que, argumentando atacar a la guerrilla del ELN, disparó a matar contra los guerrilleros de las FARC. Y más grave aún, sin que el "adversario" estuvieran en actitud ofensiva o defensiva, puesto que no hubo combate, según lo estableció la Asociación de Hermandades Agroecológicas y Mineras de Guamocó (Aheramigua) en un informe realizado después de verificar los hechos y analizar los testimonios de la comunidad:

“Narran los habitantes que aproximadamente a la 1:30 p.m, ‘Joaco’ (guerrillero de las FARC) se encontraba hablando por celular y de manera inesperada cayó al piso. El disparo que recibió fue levemente percibido. En ese momento, ‘Mónica’ (otra de las guerrilleras) se inclinó a ver qué le sucedió y también recibió un disparo quedando en el suelo. Las personas allí presentes se dan cuenta que son francotiradores”.

En este sentido, el informe realizado por Aheramigua establecería que quien realizó acciones de guerra, violatorias del Cese al Fuego, habría sido el Ejército. Pero más que acciones de guerra, estaríamos hablando de asesinato, algo que el informe del MM&V denomina, en forma protocolaria, como abrir fuego “sin mediar otra acción”.

Con la información suministrada por Aheramigua quedaría claro que la acción de disparar a matar fue premeditada, que no existió combate o acción ofensiva que detonara el ataque, y que independientemente de si el Ejército creyera que atacaba al ELN, lo que ocurrió ese 13 de noviembre fue el asesinato de dos personas.

Por ello, estos hechos revisten un carácter gravísimo. Porque la responsabilidad del debate sobre lo ocurrido sobrepasa el tema del Cese al Fuego entre las FARC y el Gobierno. Lo que evidencia la acción del Ejército es que aplicó la pena de muerte a dos personas en un Estado que en la forma presume de democrático, pero en cuyo fondo ocurren hechos propios de una dictadura militar, tan graves como los 126 integrantes de Marcha Patriótica asesinados en tan solo cuatro años.

Resulta paradójico que sea este la ONU, el mismo organismo que originó la tragedia palestina al dividir su territorio de manera inconsulta, el que haya declarado mediante resolución la solidaridad con el pueblo palestino.
Imagen: Graffiti realizado por Bansky en la Franja de Gaza

En 1977 Naciones Unidas declaró el 29 de noviembre como el Día de la Solidaridad con el Pueblo Palestino, la decisión se dio 30 años después que, sin consultar con sus habitantes, este organismo dividiera Palestina para conformar lo que hoy conocemos como Israel. Desde ese momento, noviembre 29 de 1947, el pueblo palestino fue desplazado y reprimido hasta quedar condenado a vivir como prisionero en su propio territorio.

Con Israel como carcelero, que tomó control de la Franja de Gaza, los palestinos hoy viven con restricciones a la movilidad, ingreso de víveres, medicinas, mercancías y suministro de combustible, por nombrar solo algunas infamias a las que deben resistir. A esto se suma la represión militar, la destrucción de infraestructura y viviendas palestinas como parte de la guerra demográfica que Israel adelanta contra el pueblo palestino, un genocidio “silencioso” que la comunidad internacional contempla sin tomar medidas eficaces.

El balance de la ONU entregado este año sobre la tragedia palestina demuestra que Israel no para en su afán de exterminar a los palestinos. Según declaraciones de Ban Ki-moon, Secretario General de este organismo, en 2016 “el número de demoliciones de viviendas palestinas y otras estructuras por las fuerzas israelíes se ha duplicado con respecto a 2015. Gaza sigue viviendo una situación de emergencia humanitaria; hay 2 millones de palestinos afectados por el desmoronamiento de las infraestructuras y la parálisis de la economía, y decenas de miles que siguen desplazados, a la espera de la reconstrucción de las viviendas destruidas por el conflicto”.

Pero aunque resulte de suma importancia el apoyo y los datos arrojados por  la ONU, también resulta paradójico que sea este organismo, el mismo que originó la tragedia palestina al dividir su territorio de manera inconsulta, el que haya declarado mediante resolución la solidaridad con el pueblo palestino, sobre todo porque sus resoluciones terminan burladas cuando afectan intereses de Estados Unidos y sus países aliados, en este caso, Israel.

Por eso, hoy 29 de noviembre, toda la solidaridad para el pueblo palestino que desde hace 69 años lucha por su libertad. Pronto los muros levantados en la Franja de Gaza por la represión israelí serán derribados gracias a la dignidad de un pueblo que nació para traspasar desiertos y montañas en defensa de un horizonte llamado “Palestina”.

11/21/2016 ,
¿En verdad se puede hacer minería responsable? Para averiguarlo nos adentramos en el municipio del Medio Atrato para llegar hasta la mina El Trébol, ubicada en la vereda Pueblo Viejo del corregimiento El Llano.
FIPU PRESS

Contaminación y daño ambiental genera la minería ilegal en Colombia. Sin embargo, esta afirmación no puede aplicarse de manera general. Porque existe otro tipo de minería no reconocida por el Estado colombiano, una que las comunidades de la cuenca del río Bebará, en el departamento del Chocó, desarrollan de manera responsable, un tipo de minería que el Gobierno oculta con el fin de entregar la explotación minera a corporaciones transnacionales.

Para verificarlo, durante varios días estuvimos en las cuencas de los ríos Arquía y Bebará, donde dialogamos con la comunidad chocoana y guerrilla de las FARC que tiene presencia en la zona.

 “Para hablar de la problemática minera en Colombia hay que contextualizar, hay que hablar de cómo el Estado colombiano ha renunciado de una manera inexplicable al uso de sus propios recursos para impulsar su desarrollo. Esto lo explicamos en el sentido de cómo el Estado colombiano ha entregado en concesión, a las transnacionales, la explotación de los recursos naturales del país”, afirmó Benkos Biohó de la Delegación de Paz de las FARC.



Para entregar el negocio de la explotación minera a empresas extranjeras, y atacar a las comunidades que practican una minería responsable, el Gobierno solo muestra los daños que produce un sector de la minería ilegal.

 “En contraprestación viene atacando de manera sistemática la posibilidad del ejercicio de la minería por los connacionales. El ejemplo más claro de eso es el pueblo chocoano, en donde se ataca a la minería nativa, por decirlo de alguna manera, pero se invisibiliza, de manera sistemática, cómo todos estos territorios han sido entregados en concesión a las transnacionales”, añadió el líder guerrillero.

¿Pero en verdad se puede hacer minería responsable? Para averiguarlo debemos adentrarnos en el municipio del Medio Atrato, y llegar hasta la mina El Trébol, ubicada en la vereda Pueblo Viejo del corregimiento El Llano. Jhony Moreno, de la Asociación de Mineros del Río Bebará, nos explica cómo trabajan la minería en la zona.

 “Nosotros trabajamos minería a cielo abierto. Sí, se habla en mucha parte de que se está contaminando con mercurio, pero nosotros acá, en el río Bebará, en el río Bebaramá, trabajamos sin mercurio. Hacemos la separación de minerales con productos de la región: plantas naturales. O sea que no estamos utilizando mercurio”, indicó Moreno quien explicó la separación del oro y el platino se realiza con hojas de Guásimo.

Los mineros de la cuenca del río Bebará también adelantan planes de reforestación en las zonas mineras, donde cultivan arroz y caña de azúcar. Moreno invita a comprobarlo:

“Nosotros simplemente queremos que la gente venga, mire, nos analice, haga las pruebas necesarias para que realmente se convenza de que nosotros estamos trabajando la minería de una manera responsable. Principalmente por todos los medios se habla de que se está contaminando con mercurio, nosotros no utilizamos el mercurio. Si nuestros suelos tienen mercurio es porque cuando hubo  los enclaves mineros, en época de la esclavitud, se vinieron y se trabajó con mercurio”.

De la cuenca del río Bebará partimos hacia Quibdó, capital del Chocó donde dialogamos con Valentín Perea, representante legal de la Asociación de Barequeros en Minería Artesanal del Medio Atrato que cuenta con 1.800 afiliados.

“Para los que no saben los barequeros llevan su batea, su barretón. Llegan a buscar su granito de oro para sobrevivir con su familia en su casa”, manifestó Perea.

El monopolio de la minería en manos de transnacionales, también deja como víctimas a los barequeros, quienes enfrentan dificultades para que su oficio no sea criminalizado por el Gobierno que les obliga a realizar trámites que difícilmente logran concretar.

Para el representante de la asociación de barequeros, “los mineros del Chocó no son ilegales, son legales porque hace más de 300 años han hecho minería y de eso nuestros abuelos, nuestros ancestros, han vivido, y de eso vivimos. No tenemos nada que ver con ninguna clase de delincuencia”.

Ocultar este tipo de minería responsable realizada por las comunidades del río Bebará, y negarles la posibilidad de obtener el título minero que requieren para dejar de ser catalogados como “ilegales”, es la respuesta actual del Estado que entrega la soberanía del país a corporaciones transnacionales que, bajo la fachada de legalidad, saquean el territorio colombiano.

 “Y le queremos decir al Estado colombiano que por favor los títulos (mineros) que le ha concedido a las transnacionales se nos consulte a las comunidades, porque nosotros somos los que hemos vivido toda la miseria en nuestras comunidades. Y si a nosotros no se le consigue el título, tampoco se le puede conseguir a una transnacional”, concluyó Perea.

Para la comunidad cristiana jugar con la guerrilla es un paso de gran trascendencia para apoyar el Acuerdo de Paz firmado entre Gobierno y FARC, y que esperan lleve a un proceso de implementación pronta.

Texto y foto: Alexander Escobar
FIPU PRESS

Con las cámaras de FIPU viajamos este fin de semana hasta la cuenca del río Arquía. Fuimos a Vegaez, corregimiento antioqueño del municipio de Vigía del Fuerte, donde el Frente 34 de las FARC y la comunidad cristiana jugaron un partido de futbol por la paz y reconciliación.

“Con este abrazo que nos podemos dar en las canchas, podemos nosotros ir anudando más confianza para que ellos (la comunidad) pueden tener toda la libertad de expresar lo que sienten de nosotros, y poder ir creando esos lazos de unidad que todos los colombianos necesitamos”, afirmó Pedro Baracutao, comandante del Frente 34 'Alberto Martínez' de las FARC

Para la comunidad cristiana jugar con la guerrilla es un paso de gran trascendencia para apoyar el Acuerdo de Paz firmado entre Gobierno y FARC, y que esperan lleve a un proceso de implementación pronta.



“Esto es algo social, esto es parte de la paz y lo hacemos así para que podamos socializar y poder avanzar. Estamos mostrando que esto es de todos y estamos todos unidos por un mismo proceso”, expresó con optimismo Diego Perea del equipo de futbol de la comunidad cristiana de Vegaez.

“En el momento en que nosotros hacemos esta actividad de integración, comenzamos a encontrar mucho más apoyo de nuestra población y podemos empezar a encontrar más unidad al interior de todos los colombianos”, añadió Baracutao sobre la actividad deportiva.

Para el comandante del Frente 34 el deporte y la cultura son también un propósito político de la guerrilla. Baracutao expresa que las FARC no solo están caracterizadas por lo militar.

“Las armas para nosotros no lo es todo. Para nosotros lo importante es nuestro lineamiento político. Nos hemos encaminado en esta lucha por necesidad, mas no porque nos guste la guerra”.

Y a la comunidad tampoco le gusta la guerra. Por eso a través del deporte construye caminos para la construcción de un nuevo país, invitando también al perdón, para con guerrilla y demás sectores de la sociedad edificar un país sin injusticia y desigualdad.

“Lo principal de todo es el perdón.Entonces para toda la humanidad vamos a construir una nueva Colombia, y para construir una nueva Colombia hay que perdonar”, concluyó Perea.

Lluvia y largas horas de trayecto fueron sorteadas por las comunidades que viven la guerra en forma directa, escapando al fuego cruzado mientras otros conocen las balas desde el confort del televisor en las ciudades.
Texto y fotos: Alexander Escobar
FIPU PRESS

Cerca de ocho días duró el montaje en la región del río Atrato para la Vigilia por la paz que inició este 31 de octubre y terminó a las seis de la mañana del martes en el campamento del Frente 34 de las FARC, ubicado en la cuenca del río Arquía en inmediaciones al corregimiento Vegaez del municipio Vigía del Fuerte (Antioquia).

La jornada de vigilia inició a las 4 y 30 de la tarde y estuvo acompañada de intervenciones artísticas que precedieron al rito religioso. Teatro, danza, música y poesía hicieron presencia en favor de la paz que congregó a comunidad y guerrilla en un sueño común: acabar la guerra. 

El llamado del Frente 34 de las FARC tuvo eco en la zona. Hasta el campamento guerrillero arribaron alrededor de 700 personas para exigir la implementación del Acuerdo de Paz firmado entre Gobierno y FARC, y la continuidad del “Cese al Fuego y de Hostilidades Bilateral” de forma indefinida hasta que se concrete la paz.

“Le damos la bienvenida a todas y cada una de las personas que nos acompañan en esta vigilia, con quienes hemos compartido las angustias de la guerra, y con las que queremos compartir las esperanzas de la paz”, afirmó Pedro Baracutao, anfitrión y comandante del Frente 34.


Pero llegar a la vigilia no fue fácil. Lluvia y largas horas de trayecto fueron sorteadas por representantes de distintos credos religiosos y comunidades afrodescendientes, indígenas y campesinas que viven la guerra en forma directa, sobreviviendo al fuego cruzado mientras otros conocen las balas desde el confort del televisor en las ciudades.

Llegaron a la vigilia porque para estas comunidades la paz no es cuestión de moda, un me gusta en Facebook, o de sometimiento a la insensatez de quienes votan en favor de una guerra que no pelean. Llegaron porque son ellos los que ponen los muertos, las víctimas que para otros son cifras de una pantalla plana que desaparecen con las noticias de farándula.

Quienes votaron para que otros vayan a morir, hoy callan porque la vida no se resigna a los televisores de la ultraderecha que profesa el odio para acumular riquezas con la sangre de las comunidades más humildes, luchadoras y olvidadas de Colombia.

Donde acaba el odio y la farándula, empieza el país que en vigilia coincide con la guerrilla en un mismo espíritu en favor de la paz de Colombia, pero que también sale a las calles para derrotar a la ultraderecha que conspira contra el mejor vivir del pueblo colombiano que exige la implementación de los acuerdos de paz de manera inmediata.

Este domingo distintos medios de comunicación arribaron a la ciudad de Quibdó (Chocó) para cubrir la Vigilia por la paz convocada por el Frente 34 Alberto Martínez de las FARC, la cual tendrá lugar hoy lunes, 31 de octubre, cerca al corregimiento Vegaez del municipio Vigía del Fuerte (Antioquia).

Se espera la llegada de al menos 700 personas que por río, en caballo y caminando empezaron a arribar a la cuenca del río Arquía, ubicada en la región del río Atrato donde transcurre la vida de la comunidad de Vegaez y está instalado el campamento de las FARC que recibirá a la comunidad para la vigilia.

La actividad nace en apoyo al Acuerdo de Paz firmado entre Gobierno y FARC, y para exigir la continuidad del “Cese al Fuego y de Hostilidades Bilateral y Definitivo” que quedó en riesgo luego que, mediante engaños, la opción del No, promovida por la ultraderecha, ganara el plebiscito que aprobaría los acuerdos firmados con esta guerrilla.


Producto de la campaña de la ultraderecha contra el plebiscito, la cual enfrenta una investigación judicial por incurrir en el delito de “fraude al sufragante”, el Gobierno decidió prolongar el cese al fuego hasta el 31 de octubre, pero debido a la presión del pueblo en las calles, ahora se mantendrá hasta el mes de diciembre.

“Cuando se pretendió presentar un ultimátum al cese al fuego dijimos: ‘nosotros no vamos a responderle al fuego con fuego. Vamos a responderle al fuego con el acompañamiento y la espiritualidad de nuestro pueblo’. Es ahí cuando surge la idea de la vigilia”, afirmó Benkos Biohó, integrante de la delegación de paz de las FARC, y que se encuentra para las actividades de la vigilia.

Desde las dos de la tarde de este lunes y hasta las seis de la mañana del primero de noviembre, comunidades afrodescendientes, indígenas y campesinas, así como representantes de diversas expresiones religiosas, estarán junto a las FARC exigiendo el fin de la guerra y la implementación de los acuerdos de paz ya firmados con el Gobierno.

Leer: Se cumplió Vigilia por la paz en campamento del Frente 34 de las FARC

Ese esfuerzo de parar la guerra requiere un complemento esencial que es construir la paz, y eso solamente es posible si cada uno de nosotros, como colombianos, somos capaces de soñárnosla. La vigilia no tiene otra intención que reafirmar nuestra disposición de paz”, concluyó Biohó recordando que las vigilias tendrán lugar en distintos campamentos de las FARC.

FIPU PRESS | Fotos: Alexander Escobar

Un hecho histórico llena de alegría a Colombia: las luchas que libran indígenas y afrodescendientes por un mejor vivir, ahora están unidas en un proceso que no solo busca mejorar las condiciones de vida de la población étnica colombiana, además se propone trabajar por la paz con justicia social que beneficie  al conjunto de la sociedad.

No fue fácil, pero este fin de semana se logró la meta de oficializar la Coordinación Étnica Nacional de Paz (Cenpaz) que durante dos días (14 y 15 de octubre) sesionó en Quibdó (Chocó) para elegir sus voceros nacionales y plataforma de lucha, con el objetivo de “construir un movimiento étnico por la paz de Colombia que garantice la defensa y promoción de los derechos políticos, económicos, culturales, ambientales y sociales de las comunidades indígenas, negras, afrocolombianos raizales y palenqueras”, anuncia Cenpaz en su declaración política.

Hoy cuando la ultraderecha arremete contra el sueño de los colombianos de vivir sin guerra, secuestrando la paz con la macabra campaña del No que ganó el plebiscito que aprobaría el acuerdo de paz entre Gobierno y FARC, 250 delegados llegaron por tierra y agua a Quibdó para conformar Cenpaz y derrotar a la ultraderecha, encabezada por el expresidente y líder del Centro Democrático Álvaro Uribe Vélez.

Como víctimas del conflicto social, político y armado que desangra nuestros territorios, instamos al Gobierno Nacional y a las FARC-EP, a persistir en el acuerdo firmado y dar inicio a la implementación de los acuerdos de La Habana”, exige la organización étnica.

La Coordinación Étnica Nacional de Paz estará conformada por 21 delegados nacionales que llevaran la voz de cerca de 250 organizaciones indígenas y afrodescendientes que luchan por la paz del país:

“Llamamos a toda la población colombiana a defender el derecho constitucional a la paz y a reafirmar los acuerdos de paz con la FARC-EP y respaldar el proceso en curso con el ELN”.

FIPU PRESS


A continuación la declaración íntegra:

Declaración de pueblos y organizaciones indígenas, negras, 
afrocolombianos raizales y palenqueras desde el Quibdó,
Chocó, territorio de paz

Las y los delegados indígenas y afrocolombianos provenientes de la Colombia profunda, principalmente de las regiones que han padecido del conflicto social y armado y que pasado el 2 de octubre votamos mayoritariamente por el SÍ a la paz, nos reunimos los días 14 y 15 de octubre de 2016 en  la ciudad de Quibdó con el objetivo de construir un movimiento étnico por la paz de Colombia que garantice la defensa y promoción de los derechos políticos, económico, culturales, ambientales y sociales de las comunidades  indígenas, negras, afrocolombianos raizales y palenqueras y que abogue por la defensa y la implementación de los acuerdos de La Habana y otros proceso de fin del conflicto social y armado para la construcción de la paz con justicia social en nuestros territorios. Como pueblos y organizaciones movilizados por la paz declaramos:

1. Como víctimas del conflicto social, político y armado que desangra nuestros territorios, instamos al gobierno nacional y a las FARC-EP, a persistir en el acuerdo firmado y dar inicio a la implementación de los acuerdo de La Habana.

2. Ratificamos el compromiso de nuestras comunidades por la paz, y nos negamos a que nuestros territorios continúen siendo escenario, de confrontación y guerra. En las calles de Quibdó el 14 de octubre marchamos masivamente respaldando los acuerdos y exigiendo su implementación ya.

3. Rechazamos las mal intencionadas propuestas de los sectores políticos que se abanderan de la renegociación los acuerdos para eliminar puntos negociados que favorecen  a las comunidades del sector rural en y en especial el capítulo étnico de los acuerdos firmados.

4. Condenamos las palabras racistas de desprecio del expresidente Álvaro Uribe, hacia los pueblos étnicos y su participación en los acuerdos.

5. Apoyamos, acompañamos y nos solidarizamos con las diferentes iniciativas de movilización de los diferentes sectores sociales  del pueblo colombiano que exigen la implementación de los Acuerdos Ya

6. Llamamos a toda la población colombiana a defender el derecho constitucional a la paz y a reafirmar los acuerdos de paz con la FARC-EP y respaldar el proceso en curso con el ELN.

Por los derechos de todas y todos damos por constituida la Coordinación Nacional Étnica Nacional de Paz (CENPAZ), como instancia de participación de las comunidades étnicas del país, representadas en los pueblos negros, afrocolombianos, raizales, palenqueras e indígenas.  

Dado en Quibdó, territorio de paz, a los 15 días del mes de octubre de 2016.

Coordinación Nacional Étnica Nacional de Paz - CENPAZ

Cerca de 250 delegados de organizaciones afrodescendientes e indígenas de todo el país llegaron a Quibdó (Chocó) para lanzar oficialmente la Coordinación Étnica Nacional de Paz (Cenpaz) que este viernes realizó una multitudinaria marcha en apoyo al acuerdo de paz entre el Gobierno colombiano y la guerrilla de las FARC.

“Estamos en este espacio de construcción de la Coordinación Étnica Nacional de Paz (Cenpaz), porque consideramos que las organizaciones indígenas y afros no se sienten representadas por las organizaciones de nivel nacional que ya tienen una trayectoria”, afirmó Luz Mery Panche de la Coordinación Nacional de Pueblos Indígenas (Conpi).

Cenpaz sesionará hasta este sábado. Después de dos días de discusiones dará a conocer el nombre de sus voceros oficiales y la plataforma política de lucha. Para los organizadores, hasta el momento el balance es positivo.

“Después de haber movilizado a más de 5.000 personas este viernes en el municipio de Quibdó, nos sentamos, discutimos una propuesta de estructura y de funcionamiento de cómo va a quedar Cenpaz. Se discutió bastante. Este sábado quedamos de presentar la propuesta definitiva”, afirmó Aiden Salgado de la Coordinación Nacional de Organizaciones y Comunidades Afrodescendientes (Conafro).

Otra de las discusiones abordadas en la reunión es el apoyo al acuerdo de paz firmado entre Gobierno y FARC, luego que la campaña del No, con engaños, ganara el plebiscito para refrendar los acuerdos.

Leer: En imágenes, Chocó marcha para refrendar acuerdo de paz

“Hasta hoy la postura de Cenpaz es que lo que está acordado entre el Gobierno y las FARC se debe empezar a implementar ya. Y es un clamor no solamente de nuestra organización, sino un clamor de los pueblos golpeados por la violencia, como los pueblos chocoanos”, dice Salgado.

Por su parte, Luz Mery Panche manifiesta que es necesario ser vigilantes del capítulo étnico que contiene el acuerdo de paz para que su implementación sea efectiva.

“Es necesario poder expresar nuestras propuestas, nuestras posiciones frente a todo este capítulo étnico que ha quedado incluido en los acuerdos de paz y que necesitamos desarrollar para que hagamos parte de la comisión interétnica que va a ser de alto nivel, y que va a trabajar todo el enfoque étnico-territorial de los acuerdos que se firmaron con las FARC y que se van a firmar también con el ELN”, concluye la líder indígena.

FIPU PRESS

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