Springer y CIA

Wikileaks relaciona a Natalia Springer, contratista de la Fiscalia, con la empresa de espionaje Stratfor que realiza trabajos para el Gobierno de EE.UU.

Al introducir el email de Natalia Springer en el campo de búsqueda de Wikileaks, inmediatamente se obtienen 83 resultados. Dichos resultados contienen listas de los Archivos de Inteligencia Global.


Natalia Springer. Foto: Archivo particular/ Semana


2016/ Enero 12/ Opinión/ Por: David Escobar

Natalia Springer es una contratista de la Fiscalía, quien está encargada de la imputación de cargos contra la insurgencia colombiana. Springer también ha tenido experiencia profesional en la OTAN, en temas de “cooperación Cívico-militar”, según se puede observar en su Hoja de Vida, en la sección de que ella autodenomina “Experiencia Profesional (relevante)”:

 “NRDC- IT: NATO Rapid Deployable Corps Joint Military Commissions Operations, Crisis Response OPS. Assessing new procedures in DDR operations. Working problems and cases for CIMIC (Civil Military Cooperation) branco. Consultora” (i).

La cooperación cívico-militar en Colombia está relacionada históricamente al surgimiento de las Convivir, después llamadas Paramilitares, AUC, Águilas Negras, etc. En cuanto a la cooperación Cívico-Militar vale la pena recordar que Wesley Clark, quien fuera Comandante Supremo de la OTAN, afirmó ante la cadena CNN que sus “amigos y aliados fundaron el Estado Islámico” (ii).

Al introducir el email de Natalia Springer (nataliaspringer@gmail.com) en el campo de búsqueda de Wikileaks, inmediatamente se obtienen 83 resultados (iii). Dichos resultados contienen listas de los Archivos de Inteligencia Global, que son los correos electrónicos de la empresa estadounidense de inteligencia privada y espionaje Stratfor (que se autodefine como “la CIA en la sombra” (iv)), correos que fueron filtrados por Wikileaks, donde los empleados de Stratfor expresan relaciones con otros actores de la industria privada de inteligencia.

En uno de los archivos filtrados de Wikileaks aparece el correo electrónico de Springer (nataliaspringer@gmail.com) en la casilla 4.138 de una lista de pago (“paid”) fechada en 2007, de la empresa estadounidense de inteligencia privada y espionaje Stratfor (ver lista https://wikileaks.org/gifiles/attach/146/146181_paid1006.csv).

La página de Wikileaks donde se encuentra alojada la lista anterior (v), dice que dicha lista fue interceptada en un email proveniente de mooney@stratfor.com cuyo destinatario era it@stratfor.com es decir que era un mensaje de correo interno de dicha agencia de inteligencia norteamericana.

Además, en la misma página anterior hay un párrafo que dice (en inglés) que estos emails de la empresa Stratfor “revelan el funcionamiento interno de una empresa que se presenta como un editor de inteligencia, pero proporciona servicios de inteligencia confidenciales a grandes corporaciones, como Bhopal, Dow Chemical Co., Lockheed Martin, Northrop Grumman, Raytheon y agencias gubernamentales, incluyendo el Departamento de Seguridad Nacional de EE.UU. , La Marina de Estados Unidos y la Agencia de Inteligencia de Defensa de Estados Unidos. Los correos electrónicos muestran la red de informantes de Stratfor, la estructura de pagos, las técnicas de lavado de pago…”.

Sería desafortunado que los contratos multimillonarios entre Springer y la Fiscalía tuvieran que ver con el “lavado de pagos” al que hace mención Wikileaks, en lo que respecta a Stratfor, o que la relación contractual entre Springer y los servicios de Inteligencia Norteamericana tengan algo que ver con el hecho de que Springer se gane 17 millones de pesos diarios con sus contratos con la Fiscalía, según muestra El Espectador (vi).

En otro de esos mensajes filtrados (email id 4515), que es un archivo de Excel que contiene varias hojas, aparece la información personal de Natalia Springer, en la hoja “ALL DATA”, fila 8363: email: nataliaspringer@gmail.com

En la casilla “método de pago” (Billing Method) aparece su Número de Tarjeta de Crédito: '4548181727036013 cuyo código de seguridad era '604, vencida en 2007.

Sub_amount (cantidad) =$99

Dirección de residencia en España (Calle Sil 14, Madrid) y Teléfono ('34619579336).

En la Columna P, que corresponde al trabajo de Springer dice “Strategic Planning” (planeación estratégica).

(Ver archivo de Excel: https://wikileaks.org/gifiles/attach/1/1285_Expected%20Daily%20Renewals%20-%20Oct06.xls )

Se sabe que esta cuenta no fue producto de un uso indebido de sus datos personales por un tercero, debido a que hay otro mensaje interceptado que proviene de nataliaspringer@gmail.com para service@stratfor.com en el que Natalia Springer le dice a Stratfor que ha perdido su password y solicita que le envíen dicho password a su correo electrónico (vii).

El email nataliaspringer@gmail.com corresponde a la contratista de la Fiscalía colombiana, como se puede verificar un texto escrito por ella y publicado en un documento del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), fechado en 2005 (viii). En ese mismo documento dice que ella es "Experta en justicia transicional y analista política".

Para comprender quien es la agencia norteamericana de inteligencia y espionaje Stratfor, de la cual Natalia Springer era (¿era?) cliente, hay que analizar el lenguaje tosco con el que se comunican. Ahora bien, es claro que el lenguaje usado por Stratfor en sus comunicaciones de inteligencia tiene en última instancia, causas políticas y económicas: no se debe simplemente a la mala influencia de uno de sus agentes.

Uno de los mensajes filtrados por Wikileaks es lo que Stratfor denomina su “glosario de términos de inteligencia desconcertantes útiles y extraños” (ix).

En dicho documento la agencia de inteligencia dice que “Cada profesión e industria tienen su propio vocabulario. Usar términos de béisbol para explicar un partido de fútbol es difícil. Estos son algunos de los términos que utilizamos”:

Página 4:

“BYM (Bright Young Man): Hombre Joven Brillante. No sabe ni mierda. No sabe que no sabe. Podría quemarte por primera vez. Trata de que lo maten tan pronto como sea posible”.

Página 7:

“Customer (cliente): el usuario real de la inteligencia. Un tomador de decisiones que usa la inteligencia para tomar decisiones reales. También es quien decide culpar a la inteligencia cuando sus estúpidos planes explotan en su cara. Debe mantenérsele feliz hasta que sea ejecutado. Evitando ser ejecutado con él como parte clave del oficio”.

Página 20:

“War Wagon (Carro de Guerra): carro de seguimiento con detalles de protección que transporta armas de hombro y equipo Contra Asalto o CAT. Si se necesita el carro de guerra la inteligencia ha fallado"

En otro de los mensajes de inteligencia de Stratfor filtrados por Wikileaks, curiosamente aparece el email de Natalia Springer en la misma lista de un archivo de excel en la que también aparece Alexander Springer, quien fuera su esposo (x):

Natalia Springer aparece en la Hoja “Standard”, Casilla 338, del archivo

Y también:

Alexander Springer (alexander.springer@bmaa.gv.at) aparece en la hoja “weeklyintel” (inteligencia semanal), Casilla 1090.

El (¿ex?) esposo de Natalia Springer, según la información encontrada en Wikileaks es o fue Secretario de la Embajada de Austria en Madrid (xi):

En dicho Cable de la inteligencia norteamericana filtrado, Stratfor le dice a Alexander Springer, en su email institucional de la embajada que: "una previsión (“forecasting”) estratégica, nos esforzamos para mejorar continuamente su experiencia en la recepción de la inteligencia estratégica más actualizada, perspicaz y exacta"

Volviendo al glosario, la palabra subrayada en el párrafo anterior “forecast” es definida así por Stratfor en la página 9 del glosario citado anteriormente:

"Forecast (pronóstico o previsión): el corazón del oficio analítico. También llamado adivinación. La predicción de lo que ocurrirá en el área de interés es la parte más difícil del oficio. El área de interés podría ser el futuro del mundo, o alguien negociando la posición en la reunión de mañana. El oficio enseña que da lo mismo".

El Fiscal Eduardo Montealegre ha confirmado que el objetivo de los contratos con Springer es realizar juicios a las FARC, medida que se toma en el contexto de los diálogos de paz, unilateralmente por parte del gobierno, y sin que se haya creado la comisión de la Verdad del Conflicto, según da cuenta en entrevista al Fiscal Montealegre publicada por el diario “el espectador”:

"¿Cuándo se harán públicas las investigaciones de la firma Springer, teniendo en cuenta sobre todo que la Fiscalía hizo un contrato para ese fin específico?

Los juicios por crímenes internacionales contra los cabecillas de las Farc serán el escenario natural para descubrir los hallazgos de la Fiscalía, sustentados en parte en esos productos contractuales" (xii).

Springer a su vez ha defendido sus contratos en los siguientes términos:

"El trabajo de investigación que desarrollamos directamente para el despacho del señor fiscal cumple con el fin de: 1) apoyar desde el trabajo que se surte en la Dirección de Análisis, que en días pasados ha iniciado el proceso de imputación por crímenes de guerra (a las Farc)” (...)

“esa información es considerada de ‘seguridad nacional’ por cuanto se trata de material de investigación que ayuda a soportar las investigaciones de la Fiscalía contra las Farc por crímenes de guerra, de lesa humanidad y graves violaciones al Derecho Internacional Humanitario” (xiii).

Y si es que realmente son asuntos de seguridad nacional, ¿cuándo se decidió la Fiscalía a entregarlos al manejo privado de la firma de Springer?

El diario El Espectador conoció y publicó en internet el documento elaborado por la empresa de Natalia Springer, titulado “El secuestro en Colombia. Análisis cualitativo y cuantitativo sobre la amplitud y la sistematicidad de la práctica criminal de responsabilidad de las Farc-EP en Colombia” (xiv). Ese diario les pidió a varios de los más reputados investigadores del conflicto colombiano que evaluaran el informe de Springer.

Dos de ellos aceptaron ser citados y publicar sus anotaciones sobre el reporte Springer: Francisco Gutiérrez Sanín y Daniel Mejía Londoño (ver análisis de Gutiérrez Sanín y de Mejía Londoño). Dos más prefirieron no aparecer públicamente, pero sí le enviaron a El Espectador sus conceptos. Los cuatro coincidieron con el interventor Carlos Useda y la fiscal Mónica Suárez: el informe preliminar sobre el secuestro en las Farc era problemático, desconocía la literatura académica sobre el conflicto colombiano, arribaba a conclusiones ligeras y hasta ingenuas, adolecía de rigurosidad, tenía múltiples deficiencias metodológicas y sus algoritmos no resultaban “sofisticados”.

Por ejemplo, Gutiérrez Sanín, doctor en ciencias políticas con estudios en matemática aplicada y miembro de la Comisión para el Esclarecimiento del Conflicto, sostuvo, siguiendo a Borges, que “el trabajo bajo evaluación es original y sensato, pero donde es sensato no es original, y donde es original no es sensato”. En su criterio, “el modelo que presentan los autores está groseramente subespecificado”, es decir, no incluye variables esenciales para explicar sus conclusiones. Y remató: “Ni para escribir ni para entender este trabajo se requiere algún conocimiento especializado más allá de la estadística descriptiva”. “También desconocen al parecer trabajos claves producidos por la academia colombiana, como los estudios sobre las FARC realizados por Aguilera y Medina Gallego, entre otros”, “Aquí me parece que al estadístico le faltó alguien con conocimiento sustantivo de nuestro conflicto que lo orientara” (xv).

Otra reconocida académica señaló: “No es cierto que solamente ella (Natalia Springer) podía hacer ese trabajo. La ‘evaluación de impacto’ –método con que trabajó la firma– se usa ampliamente en economía y para estimar los modelos econométricos ya existen paquetes estadísticos; para esto no se requiere un algoritmo patentado” (xvi).

Jairo Estrada, profesor de Ciencia Política de la Universidad Nacional de Colombia, miembro de la Comisión Histórica del Conflicto Armado y sus víctimas, realizó esta crítica al modelo utilizado por Springer:

“Las pretendidas imputaciones suscitan una preocupación mayor, cuando se informa que ellas se sustentan, por una parte, en el nuevo modelo de investigación de la Fiscalía. Y por la otra, en aplicaciones de la “ciencia de los datos”, o de la “ciencia de las bases de datos”, presentada por la firma Springer von Schwarzenberg y por el propio Fiscal como una innovación revolucionaria en la investigación penal.

La reflexión sobre la pertinencia y los límites de la adaptación acrítica en nuestro país del modelo de investigación criminal elaborado por teóricos importantes del derecho penal alemán como Claus Roxin e implementado en la Fiscalía con la asesoría de Kai Ambos y el concurso de un pequeño grupo de doctorados nacionales bajo el influjo de esa escuela, queda para el debate académico y político, lamentablemente muy pobre en este aspecto hasta el momento.

Sin desconocer los aportes del modelo de Roxin, aún están pendientes tanto la apropiación de visiones críticas de tal enfoque provenientes del propio medio académico alemán (xvii), como el examen de oportunidad de implantación y adecuación de un modelo concebido para perseguir industrias criminales, incluidas las de alcance transnacional, especialmente en al ámbito de la criminalidad económica, a la investigación contra la rebelión armada en un contexto en el que se procura una solución política” (xviii).

La crítica más contundente a los contratos Fiscalía-Springer y al trabajo desarrollado por ella provienen del abogado Alejandro Ramelli , quien era un hombre tan cercano al fiscal, que el propio Eduardo Montealegre lo llevó a la Fiscalía en 2012 para crear la Unidad de Análisis y Contextos (Unac), su proyecto bandera. Ramelli es magistrado auxiliar de la Corte Constitucional. Él acredita una maestría en Francia, un doctorado en España y más de 30 publicaciones en revistas académicas. En entrevista realizada por el diario El Espectador Ramelli se expresó en estos términos sobre la labor desarrollada por Springer:

“No hay conexión entre la información que ella suministra y las hipótesis investigativas de la Unidad, no estaban debidamente acreditados los análisis cualitativos y cuantitativos, los patrones macrocriminales no estaban debidamente construidos, no estaba clara la línea del tiempo, tenía muchos problemas con las fuentes de información, por lo cual esa información recogida (para reconstruir los crímenes de las Farc) no podía sustentarse ante un juez”.

-¿Usted le presentó al fiscal general sus consideraciones sobre el trabajo de Natalia Springer? Sí, él sabía. Le presenté un informe muy detallado con todas las observaciones” (xix).

En otras palabras lo que denunció Ramelli es que la fiscalía estaría cocinando un Falso positivo Judicial para imputar cargos a la guerrilla. Y Ramelli sabe lo que son los Falsos positivos, según la misma entrevista:

“los procesos de los falsos positivos se movieron cuando yo estuve en esa unidad. Esos procesos no iban para ninguna parte en relación con la presunta responsabilidad de los aforados o generales. Eso le consta a todo el mundo. Y yo los moví, a costa de mi seguridad y de mi familia.

-Usted dejó constancia de que por haber movido esos procesos temía por su vida. ¿Por qué exactamente? A ese tema le metí todo el hombro. Mire, ese tema está bajo reserva, pero esos procesos de los falsos positivos sólo avanzaron cuando yo estuve en esa unidad.

-¿Antes nadie le había parado bolas a las investigaciones contra generales por casos de falsos positivos?

Tal cual”

Después de haber salido de la Fiscalía debido a lo que denunció, Ramelli empezó a recibir amenazas contra su vida:

-“Usted denunció amenazas en su contra. ¿Cuándo empezaron esas amenazas y a qué se las atribuye?

Creo que es una persecución que me tienen desde hace tiempo. Quieren acabar con mi prestigio profesional, con mi carrera, han enviado anónimos diciendo que ya me hicieron echar de otros cargos y que me van a hacer echar del que tengo (como magistrado auxiliar de la Corte Constitucional). Todo esto empezó desde que salí de la Fiscalía. Puede que exista una relación de causalidad.

-¿Teme por su vida?

Sí.

-¿Le pediría al fiscal que lo proteja?

¿Usted cree que me va a cuidar? Pensaría que no.

-¿Cree que esos anónimos amenazantes provienen de la Fiscalía?

Estoy seguro.

-¿Qué le quiere decir al fiscal general?

Que diga la verdad. Le pido que diga las cosas como son. Le resumo lo que pienso con una frase de Unamuno: ‘Podéis vencer pero no convencer’”

El hecho de que Springer tenga relaciones con la inteligencia norteamericana no sería algo sorprendente. Según el informe de la Comisión Histórica del Conflicto y sus Víctimas, “los Estados Unidos tienen responsabilidad directa en el conflicto por su permanente participación en el diseño e implementación de políticas de contrainsurgencia: por la exportación hacia el país y la financiación de sus guerras de intervención <>, <> y <>; por la instalación de bases militares; por la asistencia tecnológica y el suministro de material bélico. Todo ello ha contribuido a prolongar y agudizar la confrontación armada. En el mismo sentido se debe valorar la responsabilidad de los servicios de inteligencia (…) la responsabilidad empresarial se extiende a las empresas transnacionales que hacen presencia en el país, también comprometidas de manera diferenciada con la dinámica asumida por el conflicto” (xx).

De acuerdo a lo anterior, la información contenida en este documento podría ser un nuevo capítulo de “la dimensión internacional del conflicto social y armado en Colombia: injerencia de los Estados Unidos, Contrainsurgencia y Terrorismo de Estado”, título prestado del documento presentado por el profesor Renán Vega como aporte a la Comisión Histórica del Conflicto y sus Víctimas, surgida en el contexto de los Diálogos de Paz de La Habana, Cuba (xxi).

NOTAS








viii Documento disponible en http://www.pnud.org.co/hechosdepaz/echos/pdf/4.pdf (página 15, pie de página número 1).









xvii Estrada refiere aquí a Amelung, Knut, “Zur Kritik des kriminalpolitischen Strafrechtssystems von Roxin”, en JuristenZeitung, 37. Jahrg., Nr. 18 (17. September 1982), pp. 617-622. Desconozco el documento.

xviii  Ver artículo de Jairo Estrada http://www.rebelion.org/noticia.php?id=202433  



xxi Ibíd. Pág. 697.

David Escobar. Comunicador Social y Periodista

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