noviembre 2016
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Resulta paradójico que sea este la ONU, el mismo organismo que originó la tragedia palestina al dividir su territorio de manera inconsulta, el que haya declarado mediante resolución la solidaridad con el pueblo palestino.
Imagen: Graffiti realizado por Bansky en la Franja de Gaza

En 1977 Naciones Unidas declaró el 29 de noviembre como el Día de la Solidaridad con el Pueblo Palestino, la decisión se dio 30 años después que, sin consultar con sus habitantes, este organismo dividiera Palestina para conformar lo que hoy conocemos como Israel. Desde ese momento, noviembre 29 de 1947, el pueblo palestino fue desplazado y reprimido hasta quedar condenado a vivir como prisionero en su propio territorio.

Con Israel como carcelero, que tomó control de la Franja de Gaza, los palestinos hoy viven con restricciones a la movilidad, ingreso de víveres, medicinas, mercancías y suministro de combustible, por nombrar solo algunas infamias a las que deben resistir. A esto se suma la represión militar, la destrucción de infraestructura y viviendas palestinas como parte de la guerra demográfica que Israel adelanta contra el pueblo palestino, un genocidio “silencioso” que la comunidad internacional contempla sin tomar medidas eficaces.

El balance de la ONU entregado este año sobre la tragedia palestina demuestra que Israel no para en su afán de exterminar a los palestinos. Según declaraciones de Ban Ki-moon, Secretario General de este organismo, en 2016 “el número de demoliciones de viviendas palestinas y otras estructuras por las fuerzas israelíes se ha duplicado con respecto a 2015. Gaza sigue viviendo una situación de emergencia humanitaria; hay 2 millones de palestinos afectados por el desmoronamiento de las infraestructuras y la parálisis de la economía, y decenas de miles que siguen desplazados, a la espera de la reconstrucción de las viviendas destruidas por el conflicto”.

Pero aunque resulte de suma importancia el apoyo y los datos arrojados por  la ONU, también resulta paradójico que sea este organismo, el mismo que originó la tragedia palestina al dividir su territorio de manera inconsulta, el que haya declarado mediante resolución la solidaridad con el pueblo palestino, sobre todo porque sus resoluciones terminan burladas cuando afectan intereses de Estados Unidos y sus países aliados, en este caso, Israel.

Por eso, hoy 29 de noviembre, toda la solidaridad para el pueblo palestino que desde hace 69 años lucha por su libertad. Pronto los muros levantados en la Franja de Gaza por la represión israelí serán derribados gracias a la dignidad de un pueblo que nació para traspasar desiertos y montañas en defensa de un horizonte llamado “Palestina”.

11/21/2016 ,
¿En verdad se puede hacer minería responsable? Para averiguarlo nos adentramos en el municipio del Medio Atrato para llegar hasta la mina El Trébol, ubicada en la vereda Pueblo Viejo del corregimiento El Llano.
FIPU PRESS

Contaminación y daño ambiental genera la minería ilegal en Colombia. Sin embargo, esta afirmación no puede aplicarse de manera general. Porque existe otro tipo de minería no reconocida por el Estado colombiano, una que las comunidades de la cuenca del río Bebará, en el departamento del Chocó, desarrollan de manera responsable, un tipo de minería que el Gobierno oculta con el fin de entregar la explotación minera a corporaciones transnacionales.

Para verificarlo, durante varios días estuvimos en las cuencas de los ríos Arquía y Bebará, donde dialogamos con la comunidad chocoana y guerrilla de las FARC que tiene presencia en la zona.

 “Para hablar de la problemática minera en Colombia hay que contextualizar, hay que hablar de cómo el Estado colombiano ha renunciado de una manera inexplicable al uso de sus propios recursos para impulsar su desarrollo. Esto lo explicamos en el sentido de cómo el Estado colombiano ha entregado en concesión, a las transnacionales, la explotación de los recursos naturales del país”, afirmó Benkos Biohó de la Delegación de Paz de las FARC.



Para entregar el negocio de la explotación minera a empresas extranjeras, y atacar a las comunidades que practican una minería responsable, el Gobierno solo muestra los daños que produce un sector de la minería ilegal.

 “En contraprestación viene atacando de manera sistemática la posibilidad del ejercicio de la minería por los connacionales. El ejemplo más claro de eso es el pueblo chocoano, en donde se ataca a la minería nativa, por decirlo de alguna manera, pero se invisibiliza, de manera sistemática, cómo todos estos territorios han sido entregados en concesión a las transnacionales”, añadió el líder guerrillero.

¿Pero en verdad se puede hacer minería responsable? Para averiguarlo debemos adentrarnos en el municipio del Medio Atrato, y llegar hasta la mina El Trébol, ubicada en la vereda Pueblo Viejo del corregimiento El Llano. Jhony Moreno, de la Asociación de Mineros del Río Bebará, nos explica cómo trabajan la minería en la zona.

 “Nosotros trabajamos minería a cielo abierto. Sí, se habla en mucha parte de que se está contaminando con mercurio, pero nosotros acá, en el río Bebará, en el río Bebaramá, trabajamos sin mercurio. Hacemos la separación de minerales con productos de la región: plantas naturales. O sea que no estamos utilizando mercurio”, indicó Moreno quien explicó la separación del oro y el platino se realiza con hojas de Guásimo.

Los mineros de la cuenca del río Bebará también adelantan planes de reforestación en las zonas mineras, donde cultivan arroz y caña de azúcar. Moreno invita a comprobarlo:

“Nosotros simplemente queremos que la gente venga, mire, nos analice, haga las pruebas necesarias para que realmente se convenza de que nosotros estamos trabajando la minería de una manera responsable. Principalmente por todos los medios se habla de que se está contaminando con mercurio, nosotros no utilizamos el mercurio. Si nuestros suelos tienen mercurio es porque cuando hubo  los enclaves mineros, en época de la esclavitud, se vinieron y se trabajó con mercurio”.

De la cuenca del río Bebará partimos hacia Quibdó, capital del Chocó donde dialogamos con Valentín Perea, representante legal de la Asociación de Barequeros en Minería Artesanal del Medio Atrato que cuenta con 1.800 afiliados.

“Para los que no saben los barequeros llevan su batea, su barretón. Llegan a buscar su granito de oro para sobrevivir con su familia en su casa”, manifestó Perea.

El monopolio de la minería en manos de transnacionales, también deja como víctimas a los barequeros, quienes enfrentan dificultades para que su oficio no sea criminalizado por el Gobierno que les obliga a realizar trámites que difícilmente logran concretar.

Para el representante de la asociación de barequeros, “los mineros del Chocó no son ilegales, son legales porque hace más de 300 años han hecho minería y de eso nuestros abuelos, nuestros ancestros, han vivido, y de eso vivimos. No tenemos nada que ver con ninguna clase de delincuencia”.

Ocultar este tipo de minería responsable realizada por las comunidades del río Bebará, y negarles la posibilidad de obtener el título minero que requieren para dejar de ser catalogados como “ilegales”, es la respuesta actual del Estado que entrega la soberanía del país a corporaciones transnacionales que, bajo la fachada de legalidad, saquean el territorio colombiano.

 “Y le queremos decir al Estado colombiano que por favor los títulos (mineros) que le ha concedido a las transnacionales se nos consulte a las comunidades, porque nosotros somos los que hemos vivido toda la miseria en nuestras comunidades. Y si a nosotros no se le consigue el título, tampoco se le puede conseguir a una transnacional”, concluyó Perea.

Para la comunidad cristiana jugar con la guerrilla es un paso de gran trascendencia para apoyar el Acuerdo de Paz firmado entre Gobierno y FARC, y que esperan lleve a un proceso de implementación pronta.

Texto y foto: Alexander Escobar
FIPU PRESS

Con las cámaras de FIPU viajamos este fin de semana hasta la cuenca del río Arquía. Fuimos a Vegaez, corregimiento antioqueño del municipio de Vigía del Fuerte, donde el Frente 34 de las FARC y la comunidad cristiana jugaron un partido de futbol por la paz y reconciliación.

“Con este abrazo que nos podemos dar en las canchas, podemos nosotros ir anudando más confianza para que ellos (la comunidad) pueden tener toda la libertad de expresar lo que sienten de nosotros, y poder ir creando esos lazos de unidad que todos los colombianos necesitamos”, afirmó Pedro Baracutao, comandante del Frente 34 'Alberto Martínez' de las FARC

Para la comunidad cristiana jugar con la guerrilla es un paso de gran trascendencia para apoyar el Acuerdo de Paz firmado entre Gobierno y FARC, y que esperan lleve a un proceso de implementación pronta.



“Esto es algo social, esto es parte de la paz y lo hacemos así para que podamos socializar y poder avanzar. Estamos mostrando que esto es de todos y estamos todos unidos por un mismo proceso”, expresó con optimismo Diego Perea del equipo de futbol de la comunidad cristiana de Vegaez.

“En el momento en que nosotros hacemos esta actividad de integración, comenzamos a encontrar mucho más apoyo de nuestra población y podemos empezar a encontrar más unidad al interior de todos los colombianos”, añadió Baracutao sobre la actividad deportiva.

Para el comandante del Frente 34 el deporte y la cultura son también un propósito político de la guerrilla. Baracutao expresa que las FARC no solo están caracterizadas por lo militar.

“Las armas para nosotros no lo es todo. Para nosotros lo importante es nuestro lineamiento político. Nos hemos encaminado en esta lucha por necesidad, mas no porque nos guste la guerra”.

Y a la comunidad tampoco le gusta la guerra. Por eso a través del deporte construye caminos para la construcción de un nuevo país, invitando también al perdón, para con guerrilla y demás sectores de la sociedad edificar un país sin injusticia y desigualdad.

“Lo principal de todo es el perdón.Entonces para toda la humanidad vamos a construir una nueva Colombia, y para construir una nueva Colombia hay que perdonar”, concluyó Perea.

Lluvia y largas horas de trayecto fueron sorteadas por las comunidades que viven la guerra en forma directa, escapando al fuego cruzado mientras otros conocen las balas desde el confort del televisor en las ciudades.
Texto y fotos: Alexander Escobar
FIPU PRESS

Cerca de ocho días duró el montaje en la región del río Atrato para la Vigilia por la paz que inició este 31 de octubre y terminó a las seis de la mañana del martes en el campamento del Frente 34 de las FARC, ubicado en la cuenca del río Arquía en inmediaciones al corregimiento Vegaez del municipio Vigía del Fuerte (Antioquia).

La jornada de vigilia inició a las 4 y 30 de la tarde y estuvo acompañada de intervenciones artísticas que precedieron al rito religioso. Teatro, danza, música y poesía hicieron presencia en favor de la paz que congregó a comunidad y guerrilla en un sueño común: acabar la guerra. 

El llamado del Frente 34 de las FARC tuvo eco en la zona. Hasta el campamento guerrillero arribaron alrededor de 700 personas para exigir la implementación del Acuerdo de Paz firmado entre Gobierno y FARC, y la continuidad del “Cese al Fuego y de Hostilidades Bilateral” de forma indefinida hasta que se concrete la paz.

“Le damos la bienvenida a todas y cada una de las personas que nos acompañan en esta vigilia, con quienes hemos compartido las angustias de la guerra, y con las que queremos compartir las esperanzas de la paz”, afirmó Pedro Baracutao, anfitrión y comandante del Frente 34.


Pero llegar a la vigilia no fue fácil. Lluvia y largas horas de trayecto fueron sorteadas por representantes de distintos credos religiosos y comunidades afrodescendientes, indígenas y campesinas que viven la guerra en forma directa, sobreviviendo al fuego cruzado mientras otros conocen las balas desde el confort del televisor en las ciudades.

Llegaron a la vigilia porque para estas comunidades la paz no es cuestión de moda, un me gusta en Facebook, o de sometimiento a la insensatez de quienes votan en favor de una guerra que no pelean. Llegaron porque son ellos los que ponen los muertos, las víctimas que para otros son cifras de una pantalla plana que desaparecen con las noticias de farándula.

Quienes votaron para que otros vayan a morir, hoy callan porque la vida no se resigna a los televisores de la ultraderecha que profesa el odio para acumular riquezas con la sangre de las comunidades más humildes, luchadoras y olvidadas de Colombia.

Donde acaba el odio y la farándula, empieza el país que en vigilia coincide con la guerrilla en un mismo espíritu en favor de la paz de Colombia, pero que también sale a las calles para derrotar a la ultraderecha que conspira contra el mejor vivir del pueblo colombiano que exige la implementación de los acuerdos de paz de manera inmediata.

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