2017
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Al trascurrir el cuarto día de la Minga Nacional Indígena que exige al Gobierno cumplimiento de más de 1300 acuerdos pactados con estas comunidades, y otros temas como la implementación efectiva del Capítulo Étnico del Acuerdo de Paz de La Habana, la Organización Nacional Indígena de Colombia (ONIC) denuncia que el Estado adelanta acciones de guerra contra la movilización de más de cien mil indígenas que exigen soluciones.

A los siete indígenas heridos reportados hasta el día de ayer, 1 de noviembre, hoy se suman otros diez comuneros heridos por la Fuerza Pública en el departamento del Cauca, según reporte preliminar de la ONIC, organización indígena que denuncia al Gobierno por dar “tratamiento militar” a la protesta social de los pueblos indígenas que han sido reprimidos con cartuchos recargados (Valle del Cauca) y ráfagas de fusil (Cauca).

La ONIC también denuncia el asesinato de la indígena Embera Elvia Azucena Vargas, de 30 años, en hechos ocurridos en Caldas, “a dos horas de la concentración de la Minga” en ese departamento; y advierte que la Fuerza Pública está empleando “armas letales, con cartuchos recargados”, “proyectiles de paint ball” y “armas que no se encuentran dentro del inventario de uso privativo de las fuerzas armadas y policiales”.

Estos hechos se suman al tratamiento de guerra que, de igual manera, está recibiendo el Paro Nacional de las comunidades campesinas, afrodescendientes e indígenas que confluyen en la Mesa de Interlocución y Acuerdo (MIA), donde han sido agredidos periodistas y se reportan ataques de la Fuerza Pública con disparos de fusil en la región del Catatumbo.


Ante la gravedad de la situación, la ONIC solicita al Ministerio de Defensa que controle el accionar desproporcionado e ilegal de los efectivos de la Fuerza Pública en los puntos de concentración de la Minga”, y pide “acompañamiento permanente y con carácter urgente del Ministerio Público, agencias de Naciones Unidas, MAPP-OEA y organizaciones sociales e internacionales” en los departamentos donde se desarrolla la Minga Nacional Indígena por la Vida.

Redacción REMAP / Foto: ONIC 


Este martes, 31 de octubre, voceros de la Mesa de Interlocución y Acuerdo (MIA) brindaron declaraciones a la prensa sobre el estado del Paro Nacional Indefinido (PNI) que completa ocho días.

Los voceros denunciaron incumplimiento por parte del Gobierno que se comprometió a reinstalar formalmente la Mesa de Interlocución y Acuerdo para discutir el Pliego de Exigencias del PNI, violando lo acordado el pasado jueves, 26 de octubre, donde en reunión con el ministro del Interior, Guillermo Rivera, se establecieron compromisos que fueron violados este lunes por funcionarios del Gobierno.


Frente a estos hechos, los dirigentes de la MIA informaron que en el trascurso de esta se semana se incrementará “la actividad de movilización” en departamentos como Cauca, Antioquia, Putumayo, en la región del Catatumbo “y en otros departamentos del país donde los procesos organizativos que integramos la Mesa Nacional tenemos presencia”, afirmó Huber Ballesteros, vocero de la MIA

La MIA además denunció represión de la Fuerza Pública contra el Paro Nacional que ha dejado varios manifestantes heridos y algunos detenidos, y exigió garantías frente el anuncio de capturas que se avecinarían para líderes y lideresas de las movilizaciones.

“Hacemos un llamado al tema de las garantías. Esperamos que salir a las carreteras, a exigir que seamos escuchados, no se convierta en un delito”, manifestó Olga Quintero de la MIA, quien agregó que lo que “se requiere son las capturas de los que están matando a los líderes sociales en este país”, cuya cifra se acerca a las doscientas personas asesinadas en menos de dos años.

El Paro Nacional Indefinido (PNI) inició el 23 de octubre exigiendo al Gobierno que cumpla con el Acuerdo de Paz de La Habana, el cual presenta, expresa Ballesteros, “un atraso de más del 90% de la implementación tanto normativa como en territorio”.

Del mismo modo el PNI también exige garantías para la oposición política en Colombia, lo cual implica que cese el terrorismo de Estado representado, principalmente, en la negativa del Gobierno de no reconocer la existencia del paramilitarismo ni tomar medidas para combatirlo, y por los crímenes cometidos por la Fuerza Pública contra la población civil.

Redacción REMAP / Foto: Marcha Patriotica

Este lunes, 30 de octubre, el Gobierno Nacional traicionó los compromisos adquiridos el pasado jueves, 26 de octubre, donde se comprometía a discutir la metodología y reinstalación formal de la Mesa de Interlocución y Acuerdo (MIA) para discutir el Pliego de Exigencias del Paro Nacional Indefinido (PNI) que inició el 23 de octubre.

Leer: Paro Nacional se agudizará por incumplimiento del Gobierno

Las denuncias se dan luego que el Escuadrón Móvil Antidisturbios (ESMAD) de la Policía arremetiera contra las comunidades movilizadas en el departamento del Cauca, deteniendo a cuatro personas, y después que voceros de la MIA se reunieran con el viceministro del para la Participación e Igualdad de Derechos, Luis Ernesto Gómez Londoño, y algunos funcionarios del Gobierno.

“Lo que ocurrió esta noche con el viceministro, y algunos funcionarios del Gobierno, contradice el acuerdo del jueves pasado (26 de octubre) con el señor ministro (del Interior) Guillermo Rivera, en el cual acordamos trabajar en la metodología para la instalación de la Mesa de Interlocución y Acuerdo (MIA) que busca discutir el pliego presentado”, denunció Huber Ballesteros, vocero de la MIA.

Las organizaciones que confluyen en la MIA además dejaron en claro que el Gobierno Nacional se negó a reinstalar la Mesa de Interlocución y Acuerdo, calificando el hecho como “una insensatez absoluta” y falta de voluntad política frente a “las justas demandas de los campesinos y campesinas movilizados”, afirmó Luz Perly Córdoba de la MIA.

La traición del Gobierno también ocurre mientras se desarrollan las protestas de las comunidades indígenas, en el marco de las jornadas de la Minga por la vida, que según reporta la Organización Nacional Indígena de Colombia (ONIC), la actuación de la Fuerza Pública dejó a cuatro indígenas heridos en el Valle del Cauca.

Por estos hechos, y haciendo alusión al Paro Agrario de 2013, que dejó 12 personas muertas y 485 heridos por el accionar de la Fuerza Pública, la MIA responsabilizó al Gobierno por las violaciones a los Derechos Humanos que puedan suceder durante el Paro Nacional Indefinido.

“Queremos dejar constancia que si en el transcurso de esta noche, y los días siguientes, si llegan a haber muertos, como pasó en el año 2013, es responsabilidad absoluta del Gobierno Nacional porque no ha tenido voluntad ni la cortesía de sentarse a dialogar con nosotros frente a la reinstalación de la MIA”, manifestó Olga Lucía Quintero, otra de las voceras de la MIA.

Redacción REMAP | Foto: Archivo / Alexander Escobar

Este lunes, 23 de octubre, las organizaciones que integran la Mesa Nacional Agropecuaria y Popular de Interlocución y Acuerdo (MIA), entregaron al Gobierno el Pliego de Exigencias del Paro Nacional Indefinido (PNI) que inició concentraciones en varios departamentos y que en pocos días se extenderá por todo el país.

El documento fue entregado al ministro para el Posconflicto, Rafael Pardo, cinco días después que la Coordinación Nacional de Cultivadores de Coca, Amapola y Marihuana (Coccam), Marcha Patriótica, la Asociación Nacional de Zonas de Reserva Campesina (Anzorc), la Federación Sindical Unitaria Agropecuaria (Fensuagro), la Coordinación Nacional de Pueblos Indígenas (Conpi) y la Coordinación Nacional de Organizaciones y Comunidades Afrodescendientes (Conafro), organizaciones que confluyen en la MIA, decidieran convocar a paro para el 23 de octubre.

“Necesitamos la instalación de una mesa de concertación de carácter nacional”, afirmó Alejandra Torres de la MIA, luego que las organizaciones sociales hicieran públicas las exigencias que incluyen temas como la implementación del Acuerdo de Paz, la seguridad y garantías para la oposición política en Colombia, el reconocimiento político del campesinado y su inclusión dentro próximo Censo Nacional de Población y Vivienda.

El Paro Nacional Indefinido se da en un ambiente de agudización del terrorismo de Estado, donde el Gobierno se niega a reconocer el paramilitarismo en Colombia y el asesinato de personas a manos de la Fuerza Pública.

Descargar Pliego de Exigencias: AQUÍ

Redacción REMAP / Foto: Marcha Patriótica

Tras casi tres años de espera ya hay fecha para el primero de los juicios a los que se enfrentará Boro LH, periodista de La Haine y Kaos en la red, acusado de “enaltecimiento al terrorismo” y encausado en la segunda fase de la tristemente célebre “operación araña”, dirigida contra usuarios de redes sociales por sus opiniones publicadas en las mismas.

Boro, fue detenido en su domicilio por agentes de la Guardia Civil el 6 de noviembre de 2014 y llevado al cuartel de Avenida Galicia, en Iruñea. No fue la primera detención que sufrió el periodista, 7 meses antes había sido detenido por cubrir una movilización contra la monarquía en Madrid, por lo que le piden 6 años de prisión y 6.200€ de multa, además dos meses después fue detenido también por haber cubierto una acción por la okupación en Iruña (una acción en la que participaron alrededor de 100 personas, y los únicos detenidos fueron dos periodistas y un menor), caso que fue finalmente archivado por los juzgados de Iruñea.

En total 3 detenciones en 7 meses. Desde La Haine siempre hemos tenido claro que este juicio por la “operación araña” es un juicio fabricado a la medida para el compañero, en un intento de que cuando llegue el juicio por la movilización de Madrid ya cuente con antecedentes penales. Un juicio Ad-hoc motivado solamente por su trabajo periodístico en La Haine y sus diversas colaboraciones con otros medios de comunicación independientes.

La acusación, como en todos los casos de estas auténticas razzias policiales contra la libertad de opinión, es una interpretación interesada de las distintas publicaciones del periodista en su cuenta personal de facebook. Además, hay que recordar que previamente Boro fue criminalizado por el diario ABC en una noticia en la que se afirmaban diversas mentiras (como que el compañero se escondía en el “anonimato” de internet, cuando es ampliamente conocido que Boro LH es periodista de La Haine, y además su cuenta no era para nada “anónima”, habiendo fotos y datos personales suyos) y que seguramente venía dictada por el gabinete de prensa de la Guardia Civil.

El caso de Boro se suma a la larga lista de personas detenidas por expresar libremente su opinión a través de las redes sociales, y cuya última víctima hace un mes fue un joven de Iruñea, curiosamente también colaborador de La Haine y Ahotsa.info.

Desde La Haine queremos dejar claro que esta persecución es un ataque a Boro por su trabajo periodístico (sus opiniones en facebook no son más que una mera excusa para imputarlo) pero es también un ataque contra nuestro medio, en represalia por llevar 17 años informando al lado de los movimientos sociales.

El 30 de noviembre a las 10:00h en la Audiencia Nacional de Madrid el compañero será juzgado en el juzgado número 3. Anteriormente, Boro había declarado en el juzgado número 5 ante el juez de la Mata, ahora el juzgado que llevará a cabo el procedimiento será el número 3, presidido por el juez Felix Alfonso Guevara.

Por: La Haine

¡Libertad para Simón Trinidad, libertad para todos los prisioneros políticos! fue la consigna que reunió a más de 300 personas en el Espacio Territorial de Capacitación y Reincorporación (ETCR) de La Elvira, en Buenos Aires (Cauca).

El Encuentro Cultural por la Paz y la Libertad de las y los Presos Políticos, realizado los pasados 13, 14 y 15 de octubre, “es un gesto de solidaridad con nuestros prisioneros que nos permite visibilizar la grave situación por la que atraviesan, es un llamado al Gobierno Nacional para que cumpla con lo pactado en la Mesa de Diálogos de La Habana”, destacó Amanda Ríos, integrante del partido Fuerza Alternativa Revolucionaria del Común (FARC).

Estudiantes, profesores, académicos, sindicalistas y demás organizaciones sociales de Cauca, Valle del Cauca y Quindío, disfrutaron de una jornada cultural en la que participaron artistas como Julián Conrado, Martín Batalla, Anderley Sánchez, Julián Rodríguez, Colectivo Cultural Paz y Folclor.

A través del arte y la cultura queremos enviar el mensaje de solidaridad y de hermandad, que sepan que día a día luchamos por su libertad, expresó uno de los integrantes del grupo cultural Paz y Folclor, quienes llegaron desde el departamento del Meta, para unirse al clamor que exige al gobierno el cumplimiento de la Ley de Amnistía e Indulto.

Durante la instalación, representantes de la Fuerza Alternativa Revolucionaria del Común manifestaron que "la libertad de más de 1120 luchadores sociales y populares es una tarea prioritaria, por eso extendemos nuestro llamado a familiares, amigos, organizaciones sociales, defensores de derechos humanos y comunidad en general se sumen a la voz que grita libertad”.

Por: Ana Maritza Ramírez

La Organización Nacional Indígena de Colombia (ONIC) denunció que el Escuadrón Móvil Antidisturbios (ESMAD) de la Policía, en un violento desalojo, disparó este domingo, 8 de octubre, contra la comunidad indígena que adelanta proceso de Liberación de la Madre Tierra en Aguas Tibias, territorio del Pueblo Kokonuko en Puracé (Cauca), ocasionando la muerte de la comunicadora indígena Efigenia Vásquez Astudillo y dejando heridos a tres integrantes de la comunidad.

“En la tarde de hoy el ESMAD ignorantes, cobardes y serviles de quienes defienden y promueven la explotación y la muerte de la madre tierra, toma por asalto a la comunidad de Kokonuko agrupados en el predio aguas tibias desde hace varios meses, disparan indiscriminadamente contra la comunidad indefensa. Asesina a la compañera Efigenia del pueblo Kokonuko, madre, comunicadora, mujer indígena dadora de vida, transmisora de la fuerza y sabiduría de su pueblo”, afirma el comunicado de la comunidad indígena de la zona.

Efigenia Vásquez era madre de dos hijos y periodista de la emisora Renacer Kokonuko, quien se encontraba cubriendo las acciones de recuperación del territorio de la comunidad indígena del Cauca.

Estos hechos ocurren a pocos días de la masacre protagonizada por la Fuerza Pública en el municipio de Tumaco que, según cifras de Marcha Patriótica y la Coordinadora Nacional de Cultivadores de Coca, Amapola y Marihuana (COCCAM), dejó ocho campesinos muertos y 52 heridos.

“Es claro y concreto que este accionar corresponde a la continuidad de la guerra contra los pueblos ancestrales, indios y negros y los campesinos, para continuar el despojo de los territorios”, concluye la ONIC.

Redacción REMAP

Este jueves, 5 de octubre, comunidades de las veredas El Tandil, Brisas, Puerto Rico y El Divorcio del corregimiento de Llorente en el municipio de Tumaco (Nariño) fueron brutalmente reprimidas por Ejército y Policía que dispararon contra la población campesina que manifestaba pacíficamente. 

Los hechos ocurrieron en la vereda El Tandil, cuando cerca de mil campesinos realizaban un cordón humanitario para evitar la erradicación forzada de cultivos de uso ilícito que adelanta la Fuerza Pública en la zona, erradicación que viola el punto 4 del Acuerdo de Paz de La Habana que establece mecanismos para la sustitución voluntaria.

Leer también: Denuncian que ESMAD asesinó a periodista indígena

Según las cifras consolidadas hasta el momento por Marcha Patriótica y la Coordinación Nacional de Cultivadores de Coca, Amapola y Marihuana (COCCAM), organziaciones que calificaron los hechos como una "masacre" cometida por el Estado, el accionar de la Fuerza Pública dejó 8 campesinos muertos y 52 heridos. Sin embargo, las cifras de la masacre podrían variar, en tanto que algunos heridos buscaron refugio y atención en el vecino país de Ecuador.

“La presencia gubernamental es urgente. Hay crisis humanitaria, desplazamientos masivos. Van 8 muertos, 20 heridos. Hay incertidumbre de la Fuerza Alternativa Revolucionaria del Común (FARC) por familiares desaparecidos y heridos. Pedimos reporten los muertos y heridos sacados en helicóptero”, denunció la FARC en su momento.

Las comunidades de la zona además precisaron que fueron atacadas con ráfagas de fusil y ametralladora M60, y denunciaron que la Fuerza Pública difunde información falsa al afirmar que hubo enfrentamientos con una disidencia guerrillera. 

El Ejército y la Policía “trata de hacer creer que el motivo de su agresión obedece a que previamente se habría presentado el lanzamiento y la explosión de cinco cilindros bomba de los cuales no existe la mínima evidencia en el lugar de los hechos y por lo mismo ninguno de los uniformados ha resultado con lesiones ni con esquirlas ni con disparos de fusil y ametralladoras que dicen se habrían accionado en su contra”, manifiesta la Asociación de Juntas de Acción Comunal de los ríos Mira, Nulpe y Mataje (Asominuma).

Las imágenes de lo ocurrido son devastadoras y demandan un acompañamiento de todo el pueblo colombiano y la comunidad internacional, según han manifestado diferentes organizaciones defensoras de Derechos Humanos que exigen al Estado conformar una comision de verificación en la zona y asumir la responsabilidad por lo sucedido.

Redacción REMAP

- Neo: ¿Por qué me duelen los ojos?
- Morpheus: Porque nunca los has usado.
The Matrix, 1999

El espejismo de una sociedad presentada como democrática impone imágenes de un mundo ajeno al que se vive, a manera de realidades virtuales que predican cambios bajo la ilusión de un pacifismo estéril. Asistimos a un orden social prefabricado donde los territorios mentales de grupos humanos y comunidades fueron invadidos, colonizados y dominados hasta devenir en mansedumbre que acepta condiciones de vida infrahumanas como un hecho normal.

El hambre, causa objetiva y análisis de movimientos revolucionarios que pensaron que crearía condiciones para levantamientos populares, hoy se calma no con comida y sublevación, sino con programas asistencialistas que construyen una sociedad de mendigos que besan la mano del amo que les da las sobras que caen de su mesa.

La democracia, convertida en falsedad política, es mutación de un invento mediático que aplica control social a poblaciones que terminaron creyendo que los países se transforman sin luchas de pueblos y comunidades que arriesgan la vida en acciones de hecho contra el Estado. Así construyeron modelos mentales para sociedades que olvidan las luchas de sus muertos, a quienes en vida solo profesan odio porque osaron profanar al nuevo ídolo de la mansedumbre: aquella democracia virtual que impone pacifismo a sus súbditos, mientras despliega violencia contra quienes cuestionan a las estructuras de dominación y clase política enquistadas en el Estado.

Sin importar bajo qué discurso opere, la democracia virtual siempre trae muerte. Sea de paz o guerra el guion representado, asesinar a la oposición política no es una escena opcional a elegir, es regla general que sostiene en el poder a la clase política que se turna el trono con imágenes de palomas blancas o escenas de fusiles y camuflados. Son giros dramáticos del libreto de la infamia emocional que juega con sus súbditos, imponiéndoles odio y sangre durante un periodo de tiempo y luego olvido a nombre de la paz. Pero el odio nunca desaparece. Éste se mantiene como personaje que interpreta el papel de la estigmatización que justifica represión y muerte.

Protesta, rebeldía y levantamientos populares reciben sentencia de muerte social. El pacifismo convertido en mansedumbre de la democracia virtual proscribe las tomas de vías y calles, y toda acción de hecho que confronte con la fuerza a la clase política que gobierna. Dominando lo más íntimo, desde el núcleo familiar la protesta y la rebeldía son satanizadas y transformadas en vergüenza, en formas de vida socialmente incorrectas que deben ser repudiadas y castigadas. Generación tras generación bebe de esta doctrina, reproducida desde la familia, que acepta la represión como un hecho necesario y los crímenes contra la oposición política como eventos sin importancia dentro de la agenda de estigmatización y odio que rinde culto a la muerte.

Bajo este escenario, reflectores y luces del pacifismo y la mansedumbre se mezclan desmovilizando las luchas contra el opresor que viste de democracia, y que intacto sonríe luciendo el traje que esconde las formas más viles y sanguinarias que sostienen la iniquidad del orden político neoliberal.

Pero las luces no ciegan por completo. Parte del público abandona el espectáculo. Los asientos lentamente son desocupados. Y lejos de toda mansedumbre, los discursos de no violencia se muestran estériles, como una ilusión servil a la tiranía que recrea experiencias y personajes foráneos para realidades distintas donde las armas, el paramilitarismo y el control social tecnificado (enfocado a los territorios mentales) aprendieron a contenerles sin mayor esfuerzo; discursos de no violencia que terminan arremetiendo solo contra las víctimas que responden con fuerza a la violencia de un Estado que nunca renuncia a desplegarla contra el pueblo.

Por fuera del espectáculo de la democracia virtual, el influjo de la mansedumbre no llega a pueblos y comunidades que se apartan del libreto de derrota y resignación que impone la tiranía. Así la opresión, que presume controlar y acabar con toda rebeldía, termina confrontada en calles y espacios cotidianos. Sin embargo, son luchas desiguales donde la victoria no siempre llega para el pueblo, dejando la historia a merced de los verdugos que escriben y engalanan sus infamias. Pero para el pueblo no importa las veces que se ufanen de victorias que no merecían, porque sabe que, con cada línea escrita, con cada libro publicado, al final los tiranos solo están escribiendo el aplazamiento de su derrota.

Por: Alexander Escobar / Foto: Tomada de internet

El termino PAZ tiene múltiples interpretaciones según el tiempo, espacio y doctrina filosófica desde la que se interprete la realidad, por lo cual es importante aproximarnos a dicho termino reconociendo saberes locales y globales que rodean este complejo, pero esperanzador concepto. Hay muchos autores que han hecho investigación científica de la paz y la guerra como objeto de estudio; entre ellos encontramos al Noruego Johan Galtung, quien nos señala que para hablar de paz hay que primero conocer sobre las formas de violencia que se presentan en las sociedades, para dicho autor existen tres formas de violencias: las simbólicas, las estructurales, y las directas; por ende dos categorías de la construcción de la paz, la primera denominada como paz negativa que pasa por tramitar los conflictos que se  expresan por medio de las violencias directas (Callar los fusiles), como paso inicial para forjar una paz con mayores transformaciones culturales y estructurales que este teórico denomina como la paz positiva.

La definición de paz positiva dada por Galtung dialoga permanentemente con la justicia social que tiene su sustento en las premisas de que la paz debe representar justicia en la distribución de la riqueza (tierra, capital, trabajo) e igualdad en el acceso a derechos sociales, económicos, culturales y ambientales.

Galtung nos señala además que es en las violencias culturales y simbólicas donde se encuentra parte de las causas que dan origen y reproducen las violencias estructurales y directas; entre las violencias culturales podemos referir el patriarcado, el colonialismo, la ignorancia, la manipulación mediática, el racismo, la xenofobia, el desarraigo, entre otros.

Para el profesor Alfredo Molano la firma del acuerdo de paz de La Habana, Cuba, fue un paso fundamental para parar una guerra de más de 50 años entre las FARC y el gobierno nacional, generando un punto de inflexión histórico que abre la puerta para gestionar un conjunto de reformas sociales que dignifiquen la vida de los pobladores rurales y víctimas del conflicto armado.

Aunque dicho acuerdo de paz no represente el fin de la guerra en su totalidad, ya que aún existen otros actores armados en el país, y se avizora el incremento de la presencia neo-paramilitar en los territorios, si se observa un importante desescalamiento de la confrontación armada, y un compromiso de uno de los actores de pasar del escenario de confrontación político – militar al lugar meramente del debate de las ideas democráticas y civilizadas.

Desde la perspectiva del profesor Francisco Muños de la universidad de Granada, la paz es un proceso de construcción imperfecta es decir no tiene un punto de llegada, es el motor que mueve procesos de cambio y evolución humana.

Como segunda aproximación el término Arte que etimológicamente está relacionada con la creación, es el sustento para posibilitar otras formas de Sentipensar la construcción de otros mundos posibles. En nuestro caso el Hip - Hop cultura como movimiento consiente o Conciencia en Movimiento reconoce los centros urbanos como sus territorios espaciales inmediatos, aunque no se limita solo a estos, sino que se define como una comunidad global con presencia en los campos y ciudades, y como una colectividad con lenguajes, tradiciones, símbolos, y perspectivas comunes.

Como un componente de contextualización es importante señalar que el Hip-Hop ingresa a nuestro país hace varios decenios por medio de los inmigrantes latinos que viajan al norte de américa y retornan a Colombia con saberes culturales y espirituales de los afros pobladores de las tierras del norte, quienes fueron desplazados como fruto de la etapa del esclavismo formal. El Hip-Hop en sus raíces se constituye como una cultura que da voz a los marginados, y se reafirma por medio de la Declaración de Paz del Hip-Hop Como una comunidad de y para la paz, el amor, la justicia, y la sana diversión.

El tercer término de gran relevancia es el de historicidad que hace referencia a la historia y a la veracidad, esto implica un ejercicio de recuperación de la memoria a partir de procesos de verdad, que debe permitir relatar las historias de la Colombia profunda que ha sido marginada tanto en campos como ciudades, y describir las causas, efectos, y condiciones que generaron y prolongaron uno de los conflicto más largos del continente; y en dicho ejercicio las artes deben jugar un papel muy importante.  

Los artistas debemos asumir una postura más activa en el proceso de reconciliación de la familia colombiana; ha sido comprobado que en sociedades donde reina la polarización y el miedo, el arte por su capacidad de trascender fronteras geográficas, mentales e ideológicas, puede posibilitar escenarios de encuentro, de reconocimiento, y de catarsis, entre actores que antes se percibían como enemigos a muerte y que ahora se asumen como contrincantes de ideas.

El arte urbano para la paz, la memoria y la reconciliación no puede permitir ser absorbido por las dinámicas banales en las que nos sume el sistema hegemónico de mercado, este por el contrario debe reflejar los sentires y deseos de las comunidades a las que se pertenece y con las que se convive; el arte debe denunciar a esa sociedad con la que no se está de acuerdo y anunciar el deseo de construir una nueva y mejor sociedad para la paz, y la vida dignidad.

*Documento presentado en el conversarorio Construcción de paz en el arte urbano. Universidad del Valle, Cali, septiembre 18 de 2017.

Por: Jhon Freddy Grisales 

Una paz que se olvida del cine, es una paz que abandona su memoria, y de igual manera deja de contar su historia. Colombia es un espejo de esa tragedia. Aunque hay trabajos importantes, lo cierto es que su historia no ha sido contada a través del cine.

Para no pasar por alto esta tragedia, durante varios días la directora de cine Ana González permaneció en la zona veredal de La Elvira, ubicada en el municipio de Buenos Aires en el departamento del Cauca, donde excombatientes de las FARC transitan a la vida política, social, económica y cultural del país.

“El cine siempre va hacia el lado de la academia o el lado del entretenimiento, pero nunca va a los lugares a donde se tienen que contar las historias y a donde se tiene que crear un archivo de esto”, explica la directora.



Varios proyectos adelanta la joven cineasta: el ‘Cine club mujeres empoderadas, mujeres cineastas’, el ‘Taller de correspondencias laboratorio cinematográfico’, y el ‘Cine como arma revolucionaria’, son algunos de los trabajos con los que viaja, siempre acompañada de la Muestra Internacional ‘Mujeres, subversión en la imagen experimental en movimiento’. Todos sus proyectos están enfocados a la construcción de archivo audiovisual y fortalecimiento de la memoria.

“Aquí, en la zona veredal (de la Elvira) tienen muchísimo archivo y tienen muchísimas historias que contar, tienen una memoria que los medios de comunicación están invisibilizando; los medios de comunicación, la pedagogía, el mismo Gobierno está negando que ellos y ellas cuenten sus historias. Entonces es súper importante que las personas tengan un acceso a esa información y un acceso a ese conocimiento”.

Mientras estuvo en la zona, Ana viajó y caminó por el territorio desarrollando actividades en veredas y corregimientos, sin dejar de lado otro de los objetivos de su trabajo: recuperar la memoria e importancia de la mujer en la historia del cine y la sociedad. Por ello nunca olvida a Alice Guy, primera directora de cine que, en abril de 1896, con su película El Hada de las Coles, dio vida al cine de ficción. Sin embargo, su nombre, al igual que el de otras mujeres, estuvo desaparecido de la historia.

“A las mujeres nos ven como madres, como hijas, pero nunca como artistas, como creadoras, como directoras, como eso… Siempre estamos invisivilizadas. Las mujeres no ocupamos una cuota dentro de la historia, y nunca nos quieren poner dentro de los libros y en ese tipo de cosas”.

Gracias al cine, comunidades y excombatientes de la guerrilla compartieron experiencias y saberes. Yuheni Izquierdo, exguerrillera de las FARC, cuenta cómo conoció a Ana.

“Cuando yo me encontré a Ana, ella me comentó que trabajaba con mujeres, sobre todo defendiendo los derechos, mostrando que hay una forma de ver el cine también para articular en los territorios. Y eso me llamó la atención. Y como yo siempre he estado haciendo lo mismo, avanzando con las mujeres de los territorios, me pareció que teníamos unas ideas muy particulares”, recuerda Yuheni.

Las FARC ahora convertido en partido político, como Fuerza Alternativa Revolucionaria del Común, igualmente enfocan su trabajo hacia la cultura y en realizar pedagogía sobre el Acuerdo de Paz. Implementando cine-foros en veredas y corregimientos adelantan actividades con las comunidades para defensa de los acuerdos que hoy el Gobierno incumple.

En las FARC, manifiesta Yuheni, “siempre hemos pensado que es importante que sigamos produciendo esos cine-foros que sirven como forma de enseñanza didáctica, que por medio de ellos podemos impulsar y articular el proceso de las mujeres en los territorios”.

Durante varios días las imágenes en movimiento fueron detonante de ideas y resistencias para comunidades y excombatientes que, ahora, también son comunidad. Con experiencias, nostalgias, alegrías y afectos inesperados el cine sacudió sus vidas.

Para Yuheni, las experiencias con el cine le enseñaron “que hay otra arma más potente para mostrarla a los territorios que se puede hacer por medio de un celular, para grabar en una cámara; o sea, que no lo desconocíamos pero que juntas hemos intercambiados saberes y es muy atesorable”.

Ana González, también expresa cómo la afectó la experiencia:

“Para mí fue también súper poderoso encontrar más mujeres en las resistencias y en las luchas, sobre todo con Yuheni encontrar una mujer que ha pasado por diferentes cosas que deja una guerra y que, a pesar de eso, es una persona valiente que todavía sigue luchando y que tiene la sororidad, tiene la sororidad en el sentido de que se articula con otra mujer y más mujeres para hacer cambios entre nosotras mismas”.

Es claro que hoy el cine además debería sacudirnos al saber que las FARC cumplieron al dejar las armas, mientras el Gobierno incumple los puntos del Acuerdo de Paz y permite que el paramilitarismo asesine a líderes sociales y excombatientes. 

¿Saldará el cine colombiano su deuda con la memoria, con la historia del país, y documentará oportunamente estos hechos? Es momento que la imagen salga de la quietud y recobre el movimiento en favor de la vida y derrote al silencio, esa petrificación cómplice de quienes se vendieron a la infamia y censura de un modelo político y económico que impone solo muerte y miseria 

Por: Alexander Escobar

Mi llegada al mundo de la prensa alternativa pasó por la literatura, el cine, el teatro y la política, una mezcla de situaciones donde se empieza escribiendo poesía, cuentos, ensayos y manifiestos, a la vez que se milita en el movimiento universitario.

Bajo ese influjo de experiencias, lo que en un momento fue poesía se convirtió en comunicados, luego en edición de videos y, finalmente, en documentales, hasta que de esa amalgama terminé mutando en periodista.

Poco queda de cine y literatura que no sean tertulias, amanecidas y licor. Pero no se puede ser desagradecido. Artículos como ‘Danilo alias Danilo: ¡Qué guion tan malo!’, ‘Sin entrevistar a Robinson 22 en la X Conferencia de las FARC’ y documentales como ‘Memoria y dignidad campesina’, son producto de esas renuncias, o bellos aplazamientos que nunca duermen (o dejan dormir).

Sin embargo, no todo es de agradecer. La verdad es que no soporto viajar. Y evadir viajes no me está permitido. De modo que cubrir los diálogos de paz entre el Gobierno y las FARC en La Habana y, ahora, llegar hasta Quito para cubrir los diálogos que se desarrollan con el ELN, no admiten duda ni cancelación de vuelos.

Esta vez llegué a Quito convocado por la Federación Internacional de Prensa de los Pueblos (FIPU). Llegué dominado por el veneno: asqueado del vomito de los televisores y la sociedad que acude a la anestesia de sus pantallas, mientras contamos nuestros muertos y los sepultamos en medio de la bulla estéril de las redes sociales.



Llegué para realizar unas pocas preguntas, atravesadas por la amargura de la muerte, el paramilitarismo y una sociedad condenada a la infamia y estupidez por los medios de comunicación. Las preguntas fueron consignadas a la delegación de paz del ELN el 19 de agosto; y ahora quedan también abiertas, más que para encontrar respuestas, para abrir el debate con un pesimismo liberador que conlleve a la paz con justicia social y derrote, algún día, al terrorismo de Estado y a los verdugos perpetuados en el poder.

Por: Alexander Escobar

Este lunes culminó el Encuentro Internacional ‘Periodismo que Transforma’, organizado por la Federación Internacional de Prensa de los Pueblos (FIPU) que, durante tres días, reunió a 16 medios de comunicación en la ciudad de Quito (Ecuador).

Durante el encuentro, los medios discutieron sobre el papel que juegan en la construcción de paz y entrevistaron a la delegación del Ejército de Liberación Nacional (ELN) que dialoga en Quito con el Gobierno colombiano para poner fin a una guerra de más de 50 años.

Ver: ELN responde: ¿Habrá un buen Acuerdo de Paz con el Gobierno?

En carta abierta, la delegación del ELN saludó el encuentro e invitó a los medios a participar activamente del proceso de paz en temas como la democratización de los medios de comunicación.

“La Mesa de Diálogos instalada en Quito entre el ELN y el Gobierno tiene como aspecto central del proceso la participación de la sociedad, base imprescindible para construir un acuerdo de paz y transformaciones. Atentos a las instancias de debate que se vienen dando sobre el tema, creemos que las demandas en torno a la democratización de la comunicación deben ser parte de estas discusiones”, escribió el ELN.



Por su parte, los medios vieron como un aspecto positivo la invitación y reafirmaron el compromiso de trabajar por la paz del país. Sin embargo, se mostraron preocupados porque se está dialogando en medio de acciones militares que crean un ambiente peligroso para el proceso de paz. A través de un comunicado llamaron a Gobierno y ELN a declarar un cese al fuego bilateral

“Hacemos un llamado a las partes para que adelanten acciones de desescalamiento del conflicto y construcción de confianzas, y en gesto de voluntad de paz en el marco de la visita del Papa Francisco a Colombia, se firme un cese al fuego bilateral como acto humanitario en favor de la vida y que mejorará sustancialmente las condiciones para continuar el proceso de paz”, expresa el documento.

Al concluir el encuentro, el comité organizador dio un balance positivo y mostraron su disposición a continuar generando espacios para que el periodismo pueda trabajar por la paz del país.

“Le pusimos rostros a los medios: vinieron los periodistas, se conocieron entre ellos, se crearon lazos emocionales y profesionales. Entonces, la evaluación de los medios fue muy positiva, todos muy contentos, muy comprometidos y agradecidos por este esfuerzo”, concluyó Alejandro Toro de la FIPU.

Redacción REMAP / Foto: Gustavo Montoya


A continuación, reproducimos el comunicado del encuentro:

Medios de comunicación llamamos al cese al fuego bilateral entre Gobierno y ELN

Medios de comunicación y periodistas nos dimos cita en Quito (Ecuador) en el marco del Encuentro Internacional “Periodismo que Transforma”, organizado por la Federación Internacional de Prensa de los Pueblos (FIPU), para discutir sobre el aporte de los medios de comunicación a la construcción de la paz de Colombia y conocer los avances y dificultades que afronta el proceso de paz entre el Gobierno y el Ejército de Liberación Nacional (ELN).

Hacemos un llamado a las partes para que adelanten acciones de desescalamiento del conflicto y construcción de confianzas, y en gesto de voluntad de paz en el marco de la visita del Papa Francisco a Colombia, se firme un cese al fuego bilateral como acto humanitario en favor de la vida y que mejorará sustancialmente las condiciones para continuar el proceso de paz.

De igual manera, en respuesta a la carta abierta de la delegación de paz del ELN, enviada al Encuentro, reconocemos como un hecho positivo que se propongan espacios de discusión futuros sobre el quehacer de los medios de comunicación en la construcción de la paz y reafirmamos nuestra disposición a trabajar en ese sentido.

Ciudad de Quito, agosto 20 de 2017 

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Este sábado, la delegación de paz del Ejército de Liberación Nacional (ELN), que dialoga en Quito (Ecuador) con el Gobierno colombiano para alcanzar un acuerdo de paz, habló de la posibilidad de un cese al fuego bilateral que podría formalizarse con la llegada del Papa Francisco a Colombia, prevista para el 6 septiembre.

“En la Mesa (de diálogo con el Gobierno) el ELN está haciendo el máximo esfuerzo porque acordemos un cese al fuego bilateral temporal que, además de cesar los fusiles durante un tiempo, genere unos alivios humanitarios para la población”, explicó Aureliano Carbonell de la delegación de paz del ELN.

Leer: Cese al fuego entre Gobierno y ELN dicen los medios

Sin embargo, ante la posibilidad de no llegarse a materializar un acuerdo de cese al fuego con el Gobierno, el grupo insurgente manifestó que estudiaría las condiciones que permitieran declararlo de forma unilateral.

“Vamos a luchar en la Mesa hasta donde sea necesario por lograr este acuerdo. Si eso no es posible, el ELN valora la posibilidad de mirar si es viable un cese unilateral del fuego y en qué condiciones sería”, afirmó Consuelo Tapias de la delegación de este grupo insurgente. 

Ver: ELN responde: ¿Habrá un buen Acuerdo de Paz con el Gobierno?

Las declaraciones se dieron en el marco del II Encuentro de la Federación Internacional de Prensa de los Pueblos (FIPU) que inició este jueves en Quito y se extenderá hasta el 21 agosto, donde distintos medios alternativos discuten sobre la democratización de los medios de comunicación y su aporte a la paz de Colombia.

Por: Alexander Escobar


Informe especial desde Quito

Este fin de semana, REMAP trabajó con el Comité de Jóvenes de la Asociación de Trabajadores Campesinos del Valle del Cauca (Astracava) de la subdirectiva Buga. Con entusiasmo vimos el florecimiento de una nueva legión de comunicadores populares que, desde montañas y trochas, y su fiel transporte de cuatro patas, llegaron hasta la vereda San Agustín del corregimiento El Salado para conformar el equipo de comunicaciones que se prepara para la guerra mediática.

Discusiones sobre el papel que los medios de comunicación juegan en la guerra, y la importancia de consolidar medios de comunicación alternativa y popular para la paz con Justicia social, fueron algunos de los temas tratados junto a talleres introductorios de periodismo escrito y fotografía.

De esta manera en zona rural de Buga estos jóvenes conformaron el equipo de comunicaciones que ya se trazó metas enfocadas a visibilizar las problemáticas del campo y los logros frutos de la lucha campesina, de igual modo que se plantean preservar la cultura campesina y trabajar por la implementación del Acuerdo de Paz firmado entre el Gobierno y las FARC.

Redacción REMAP

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