Una aproximación epistemológica al papel del arte en la construcción de paz

Documento presentado en el conversarorio Construcción de paz en el arte urbano. Universidad del Valle, Cali, septiembre 18 de 2017.

El termino PAZ tiene múltiples interpretaciones según el tiempo, espacio y doctrina filosófica desde la que se interprete la realidad, por lo cual es importante aproximarnos a dicho termino reconociendo saberes locales y globales que rodean este complejo, pero esperanzador concepto. Hay muchos autores que han hecho investigación científica de la paz y la guerra como objeto de estudio; entre ellos encontramos al Noruego Johan Galtung, quien nos señala que para hablar de paz hay que primero conocer sobre las formas de violencia que se presentan en las sociedades, para dicho autor existen tres formas de violencias: las simbólicas, las estructurales, y las directas; por ende dos categorías de la construcción de la paz, la primera denominada como paz negativa que pasa por tramitar los conflictos que se  expresan por medio de las violencias directas (Callar los fusiles), como paso inicial para forjar una paz con mayores transformaciones culturales y estructurales que este teórico denomina como la paz positiva.

La definición de paz positiva dada por Galtung dialoga permanentemente con la justicia social que tiene su sustento en las premisas de que la paz debe representar justicia en la distribución de la riqueza (tierra, capital, trabajo) e igualdad en el acceso a derechos sociales, económicos, culturales y ambientales.

Galtung nos señala además que es en las violencias culturales y simbólicas donde se encuentra parte de las causas que dan origen y reproducen las violencias estructurales y directas; entre las violencias culturales podemos referir el patriarcado, el colonialismo, la ignorancia, la manipulación mediática, el racismo, la xenofobia, el desarraigo, entre otros.

Para el profesor Alfredo Molano la firma del acuerdo de paz de La Habana, Cuba, fue un paso fundamental para parar una guerra de más de 50 años entre las FARC y el gobierno nacional, generando un punto de inflexión histórico que abre la puerta para gestionar un conjunto de reformas sociales que dignifiquen la vida de los pobladores rurales y víctimas del conflicto armado.

Aunque dicho acuerdo de paz no represente el fin de la guerra en su totalidad, ya que aún existen otros actores armados en el país, y se avizora el incremento de la presencia neo-paramilitar en los territorios, si se observa un importante desescalamiento de la confrontación armada, y un compromiso de uno de los actores de pasar del escenario de confrontación político – militar al lugar meramente del debate de las ideas democráticas y civilizadas.

Desde la perspectiva del profesor Francisco Muños de la universidad de Granada, la paz es un proceso de construcción imperfecta es decir no tiene un punto de llegada, es el motor que mueve procesos de cambio y evolución humana.

Como segunda aproximación el término Arte que etimológicamente está relacionada con la creación, es el sustento para posibilitar otras formas de Sentipensar la construcción de otros mundos posibles. En nuestro caso el Hip - Hop cultura como movimiento consiente o Conciencia en Movimiento reconoce los centros urbanos como sus territorios espaciales inmediatos, aunque no se limita solo a estos, sino que se define como una comunidad global con presencia en los campos y ciudades, y como una colectividad con lenguajes, tradiciones, símbolos, y perspectivas comunes.

Como un componente de contextualización es importante señalar que el Hip-Hop ingresa a nuestro país hace varios decenios por medio de los inmigrantes latinos que viajan al norte de américa y retornan a Colombia con saberes culturales y espirituales de los afros pobladores de las tierras del norte, quienes fueron desplazados como fruto de la etapa del esclavismo formal. El Hip-Hop en sus raíces se constituye como una cultura que da voz a los marginados, y se reafirma por medio de la Declaración de Paz del Hip-Hop Como una comunidad de y para la paz, el amor, la justicia, y la sana diversión.

El tercer término de gran relevancia es el de historicidad que hace referencia a la historia y a la veracidad, esto implica un ejercicio de recuperación de la memoria a partir de procesos de verdad, que debe permitir relatar las historias de la Colombia profunda que ha sido marginada tanto en campos como ciudades, y describir las causas, efectos, y condiciones que generaron y prolongaron uno de los conflicto más largos del continente; y en dicho ejercicio las artes deben jugar un papel muy importante.  

Los artistas debemos asumir una postura más activa en el proceso de reconciliación de la familia colombiana; ha sido comprobado que en sociedades donde reina la polarización y el miedo, el arte por su capacidad de trascender fronteras geográficas, mentales e ideológicas, puede posibilitar escenarios de encuentro, de reconocimiento, y de catarsis, entre actores que antes se percibían como enemigos a muerte y que ahora se asumen como contrincantes de ideas.

El arte urbano para la paz, la memoria y la reconciliación no puede permitir ser absorbido por las dinámicas banales en las que nos sume el sistema hegemónico de mercado, este por el contrario debe reflejar los sentires y deseos de las comunidades a las que se pertenece y con las que se convive; el arte debe denunciar a esa sociedad con la que no se está de acuerdo y anunciar el deseo de construir una nueva y mejor sociedad para la paz, y la vida dignidad.

*Documento presentado en el conversarorio Construcción de paz en el arte urbano. Universidad del Valle, Cali, septiembre 18 de 2017.

Por: Jhon Freddy Grisales 

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