REMAP

Todas las publicaciones
1ro de Mayo 4CongresoFEU 9 de Abril Abuso sexual ACASA AFP África agro Agropatía Alejandro Ordóñez Alexander Escobar Alternativa Popular Álvaro Leyva Álvaro Uribe Ambiente Amigos de la Paz Ana Maritza Ramírez Análisis Urbano Andrea Aldana Andrés Camacho Andrés Gil Andrés Rodas Ángela Suárez Patiño Angye Gaona ANLA Antonio García ANZORC APA Argentina Ariel Ávila Armando Palau Aldana Arte y Cultura Artistas por la paz Asamblea Constituyente Ascamcat ASTRACAVA Audiencia Pública Audios Avanza Colombia Barrial Bolivar Bolivia Boro Buenaventura Buga Byron Salazar Cabildo Abierto Cabildos Caldas Cali Campesinado y política agraria Caquetá Carlos Alberto Sánchez Collazos Carlos Gaviria Carlos Lozano Carlos Lugo Carlos Pedraza Carmen Elena Villacorta Carmen Rosa Aramburo Catatumbo Resiste Cauca CCVC Cenpaz Cesar César Gaviria Cese al fuego Chocó CIA Ciudades Claudia Julieta Duque Claudia Quintero CNMH COCCAM Colombia Humana Comisión de la Verdad Comosopol COMUNES Conflicto territorial Congreso de los pueblos Congreso de paz CONPI Constituyente constituyente campesina Constituyentes Contagio Radio Contienda electoral Contra el Acuerdo 2034 Contravía Convergencia Coopripaz coordinación campesina del valle del cauca Coordinación Medios Alternativos Coordinadora Estudiantil Univalle COPAN COPAN extraordinario Corea del Norte Corrupción CPDH CPV Cromatophoro Crónica Cuba Cumbre Agraria Cumbre por la paz Daniel Bajaña Daniel Coronell DAS David Albarracín David Escobar David Rabelo DEA Defendamos la Paz Deporte Derechos Humanos Desaparecidos Diálogos de Paz Diana Jaramillo Diana María Rengifo Dilián Documentales Doris Rivera Doris Suárez Econoticias Ecopetrol Ecuador Eduardo Galeano Eduardo Pizarro Educación Educación y estudiantes EFE Ejército El Campo El Espectador Elecciones 2019 Eliécer JIménez Julio ELN English Enrique Santiago Enrique Santos Entrevistas Érika Ortega Sanoja ESMAD Estado Islámico Estados Unidos Eva Golinger Evo Morales Falsos positivos Farc Fascismo Feliciano Valencia Fensuagro Fernanda Sánchez Jaramillo Fernando Vallejo festival de música campesina FEU FIPU Florida Formación Foro Social Urbano Alternativo y Popular Fotos Francisco Toloza Franco Vielma Fred Núnez Freddy Agudelo Frente Amplio Funuvida Garantías Políticas Genocidio Ginebra Giorgio Trucchi Gobierno Golpe de Estado Grupo de Energía de Bogotá Guacarí Guajira Guerra económica Haití Harold Ordoñez Hekatombe Hernán Durango Hip-Hop Horacio Duque Giraldo Hota Huber Ballesteros Hugo Chávez Hugo Ramírez Burgos Huila Ignacio Ramonet implementación INCODER Indígenas y afros Indígenas y Campesinos Inernacional INPEC INSPP Internacional Intervencionismo IPC Irak Irán Isabel López Obando Israel IX Festival J. Marcos Jaime Garzón Jamundí Jan Farid Cheng Lugo Javier Giraldo Jeb Bush JEP Jhon Freddy Grisales Jorge Enrique Botero Jorge Pretelt José Antonio Gutiérrez José Marulanda José Salcedo Jóvenes Juan Alejandro Echeverri Juan G. Bermúdez Juan Sebastían Barragán Julian Asange Justice for Colombia Juventud Rebelde Kenedi Campo Kiko Gómez L'etincelle La Haine La Morada Feminista La Oreja Roja Lanzas y Letras Larga vida a las mariposas Lazos de Dignidad Letincelle Libardo Orejuela Libertad de Prensa Liliany Obando Liseth Montero Lucas Carvajal Lucas Restrepo Orrego Lucía Aguirre Luis Alfonso Mena Luis Eduardo Jiménez Luz Betty Jiménez Luz Emilse Romero MANE Marcela Belchior Marcha Patriótica María Alejandra Rodas Marino Grueso Medios Medios de comunicación Megaproyectos Meta México MIA Miguel Ángel Beltrán Minga Nacional Minga Social Misión Vedad Montajes judiciales Movice Movilizaciones Movimiento Carcelario Mujeres y género Nacional Carcelario Nagham Salman Narcotráfico Nariño Natalia Springer Natalia Vinasco Naya Nazareth Balbás Noam Chomsky Noticias Noticias Paro Nacional Universitario Noticias Uno OEA Omar García ONIC ONU Opinión ORIVAC Oscar Escobar OTAN Pablo Borrero Pablo Catatumbo Pablo Serrano Página Popular Palestina Palmiguía Palmira Pandemia Paola Fernández Paramilitarismo Paramilitarismo informático Paro Agrario Paro del Pacífico Paro Minero Paro Nacional Paro Nacional Universitario Partido Comunista Partido Verde Pastoral Social Patoral Social paz Paz con Justicia Social Pazífico Noticias PCPV PDET Pepe Mujica Periferia Petro Piedad Córdoba Poder Ciudadano Polo Popayán. Pradera Prisioneros políticos Proactiva Proceso de Paz protestas PUPSOC Putumayo Qantu Rapso Rastrojos Rebeca Rodríguez Recomendado Reconciliación Colombia REDDHFIC REMAP Renán Vega Resumen Latinoamericano Revista Semana Risaralda Rogelio Osorio Rompiendo Cadenas RPASur RPAZ RT Rusia Sabores y Saberes Salomón Kalmanovitz Salud San Vicente del Caguán Sancocho Fest Sandra Castro Santiago Mayor Santrich Sara Leukos Semanario Voz Sentido Real Servicios Públicos Sevilla Shameel Thair Silva Siloé Silvia Arjona Silvio Rodríguez Sin señal Sintradit Sintraemcali Sintraserviaseo Siria Smurfit Soberanía Alimentaria solidaridad Sputnik SUGOV Suroccidente Suyana Talleres Tania Ospina Taser teleSUR Tercer Canal Terrorismo de Estado Timoleón Jiménez TLC Trabajadores Transporte Trata de personas Tuluá TV Alternativa Bolivariana Unai Aranzadi UNAL Palmira Unasur UNICAUCA Unidad popular Unión Patriótica Univalle Univalle Palmira Universidad del Valle Universidad Libre UP USACA V Festival Valle del Cauca Veeduría Social Veedurías Venezuela VI Festival de Teatro Videos VII Festival Teatro Vivienda WikiLeaks William Espinosa William Whitney Jr. Wilson Sánchez X Festival XI Festival Yira Bolaños Yo te nombro Libertad ZRC

En un país donde el rostro de comunidades y diversos sectores de la sociedad ha sido desconocido, siendo además estigmatizados por ser poblaciones que viven en medio del conflicto armado, o porque pertenecen a barrios donde la desigualdad del modelo económico neoliberal, a diario, les roba condiciones materiales de existencia adecuadas para el buen vivir, brindarles espacios para que sus voces narren sus sueños, sus proyectos de vida y realidades, constituye un paso fundamental para encontrar esa verdad oculta, digna, que deja en ridículo a la verdad oficial construida y maquillada por los intereses del poder que gobierna. 

Por fortuna, en distintos lugares de Colombia se trabajan propuestas para contradecir y resistir a esa construcción única y manipulada de verdad que no reconoce a pueblos y comunidades.  Tal es el caso del barrio Pizamos 1 de Cali, donde esa búsqueda de la verdad, con los rostros y voces de sus protagonistas, tomó forma gracias al proyecto Hilando Fino “en Busca de la Verdad”, el cual fue adelantado por la Fundación Gabinete Caligari, Taller Abierto Acumulaciones, colectivo artístico Létincelle y la Arquidiócesis de Cali. 

Esta iniciativa se desarrolló en el marco del Convenio de cooperación entre la Comisión para el Esclarecimiento de la Verdad y ACDI/VOCA, cuya metodología empleó el arte como potenciador de sentires, relatos y formas de expresarse en comunidad. 

Con talleres de fotografía, esténcil, pintura, entre otros, de forma virtual la comunidad accedió a otro tipo de lenguajes que luego permitieron fortalecer el tejido social y su visión del mundo. 

“La búsqueda de esa verdad se fue hilando a través del arte como herramienta esencial. Por medio de esté fue posible difundir ideas, crear narrativas, sanar heridas, fortalecer el tejido social y tocar temas sensibles como la memoria histórica de la comunidad que han sido víctima de diferentes tipos de violencia durante el conflicto armado en Colombia”, explicó Ciro Ágredo, artista gráfico de L'étincelle. 

En total se adelantaron 6 talleres de forma virtual (video talleres) que eran enviados a la comunidad vía WhatsApp. Posteriormente, de manera presencial, a través de las “Comilonas gráficas”, ollas comunitarias de encuentro, se socializaban los resultados de las actividades propuestas en los talleres, y que durante dos semanas la comunidad debió realizar en su casa. 

"A través de la Acción Participativa los beneficiarios crearon relatos con imágenes realizadas por ellos mismos donde se reconocieron a sí mismos y reconocieron al otro como alguien como ellos. Los video tutoriales sirvieron también como herramienta de comunicación alternativa, que contribuyó a la construcción de relatos y narrativas para el Esclarecimiento de la Verdad, la convivencia, el respeto, la tolerancia, el reconocimiento de responsabilidades y la no repetición de acciones violentas”, indicó el artista de L'étincelle. 

Este proyecto también pudo desarrollarse gracias al apoyo de líderes sociales y comunitarios de la zona, logrando la participación de 50 personas de manera directa y 100 de forma indirecta, con una bella apuesta que posibilitó el dialogo de saberes intergeneracional, donde población infantil, jóven, adulta y adulta mayor, trabajó mancomunada y solidariamente para construir una verdad digna de país.

Por: Alexander Escobar

 


Señor: Iván Duque Márquez

Presidente República de Colombia


Sr. presidente:

Reciba un saludo de la Minga Social y Comunitaria del Sur Occidente de Colombia, por la defensa de la vida, el territorio, la democracia y la paz.

Desde esta golpeada región de Colombia, las organizaciones firmantes, que estamos a la espera del encuentro con usted como Presidente de todos los colombianos; rechazamos públicamente la continuidad de la violencia socio política en contra de pueblos y comunidades y los homicidios, masacres, atentados, amenazas, desapariciones y desplazamientos forzados, cometidos en contra de personas, líderes sociales, defensoras de derechos humanos, y de ex guerrilleros de las FARC-EP en proceso de reincorporación. Violencia que se suma al tratamiento militar a la protesta social, el uso excesivo de la fuerza y a la brutalidad policial.

La política económica y social de su gobierno, atenta contra nuestra vida y pervivencia como pueblos y comunidades enfocada en contra de los territorios y sectores populares, profundiza la política minero-energética, recorta los derechos democráticos y las libertades ciudadanas; y deteriora permanente la democracia que, se manifiesta en las actuaciones del ejecutivo que pretende concentrar en sus manos las decisiones y todo el poder del Estado desconociendo los fallos de las Cortes y Tribunales.

Hoy, continuamos reclamando la implementación de los acuerdos con el movimiento social, del Acuerdo de Paz de la Habana, y la continuación de los diálogos de Paz, con base en la agenda pactada y firmada entre el gobierno nacional y el ELN, indispensables para lograr la salida al conflicto social y armado que vive el País.

Parar su política económica y social y retomar el camino seguro de la paz es una necesidad que reclama el País, al igual que reclama, al gobierno nacional, que asuma su deber de cuidar y proteger la vida, los ecosistemas, la integridad y seguridad de las y los ciudadanos

Le decimos a Colombia, que persistimos en la búsqueda de soluciones ciertas a las problemáticas que hoy nos aquejan. Esta situación ha sido agravada por efecto de su política de paz y seguridad, y el manejo de la emergencia por la pandemia del COVID 19, con políticas en contra de los sectores populares del país.

El año 2019, usted adquirió el compromiso de dialogar con nuestra Minga del Suroccidente en el municipio de Caldono, pero, a pesar de que llegó hasta este municipio, se negó a reunirse con la población que le esperaba en Minga.

Igualmente, como integrantes del paro nacional iniciado el año pasado, hemos estado a la espera de respuestas ciertas al Pliego Nacional presentado ante su gobierno, pero no hemos visto más que desconocimiento y displicencia ante todos quienes nos movilizamos. Un comportamiento reiterativo, teniendo en cuenta su negación para sentarse con el movimiento universitario en el 2018 que defendía en la calle el derecho a la educación, exigiendo mayor presupuesto que actualmente sigue siendo negado mediante incumplimientos a los acuerdos y la falta de compromiso con la matrícula cero del año 2020 y el salvamento a las IES.

Estuvimos a la espera de las disculpas del Señor ministro de Defensa, por los excesos de la fuerza pública, en especial, lo realizados por el ESMAD de la Policía Nacional durante las protestas desarrolladas en el país a partir del 21 de noviembre de 2019 y en particular en la Minga Suroccidente. Sus palabras y actuaciones están lejos de ser un reconocimiento de la verdad y responsabilidad y pretenden normalizar la violencia estatal y deslegitimar la protesta social. Por lo tanto, señor Presidente, hoy exigimos la renuncia del Ministro de Defensa.

Desde el Suroccidente colombiano y desde las organizaciones y procesos indígenas, campesinos, sindicales, estudiantiles, sociales y populares lo volvemos a convocar, en esta ocasión para el día 12 de octubre del presente año, en el municipio de Santiago de Cali, en la Plaza San Francisco. Allí estaremos esperándolo en minga del Suroccidente, con el fin de plantear nuestras problemáticas, alternativas y exigencias de política económica, social, cultural y ambiental, ante usted, de manera pública ante el país, las cuales se enfocan en las siguientes temáticas:

- Vida y deber de garantía desde el Estado

- Respeto al territorio y a sus pobladores, acorde con derechos diferenciales y colectivos. - Democracia, como base del Estado social de derecho.

- Cumplimiento e implementación del acuerdo de paz realizado con las FARC y avance hacia una paz completa, continuando los diálogos con el ELN.

- Acceso a los derechos fundamentales, sociales, políticos y culturales.

Sr. presidente, lo estaremos esperando. Si ese día usted no llega, los aquí convocantes estamos en la decisión de llegar en movilización pacífica y democrática hasta la capital del País, para exigir lo planteado.

Cordialmente:

MINGA SOCIAL Y COMUNITARIA DEL SUR OCCIDENTE DE COLOMBIA, POR LA DEFENSA DE LA VIDA, EL TERRITORIO, DEMOCRACIA Y LA PAZ.

Cuando el poder pierde una batalla en su propio terreno, responde de dos formas: con violencia asesina incrementado los crímenes de Estado en la guerra contra el pueblo, o negando y tergiversando los hechos que llevaron a su derrota parcial o pasajera. En Palmira (Valle del Cauca), la noche del viernes optaron por la segunda opción.

 

Pasadas las ocho de la noche, el 25 de septiembre mi teléfono recibió la primera imagen del derribo del Monumento al Soldado, un maniquí convertido, a la fuerza, en una estatua con pala, pintada de dorado, que reposaba al frente del Batallón de Ingenieros Agustín Codazzi de Palmira. La foto me llegaba de manos de César Montoya, encargado de prensa de Palmira Humana, quien registró el hecho sin saber que su fotografía terminaría en los diversos medios del país sin darle crédito alguno.

 

Su derribo ocurría en medio del acto simbólico convocado, principalmente, por la comunidad LGTBIQ del municipio, que también fue acompañado por otros sectores de la sociedad que protestaban por la muerte de Juliana Giraldo Díaz, integrante de la comunidad trans asesinada por el Ejército el 25 de septiembre en Miranda, municipio del departamento del Cauca.


 

La foto me tomó por sorpresa, pues minuto a minuto seguía el acto de protesta y no daba indicios de desencadenar en enfrentamientos con la Fuerza Pública, y menos que hubiera intensión de derribar el maniquí. Y también tomó por sorpresa a mi colega que observó cómo de manera intempestiva alguien subía a la base del monumento y, sin mayor esfuerzo, le derribaba.

 

A pesar de ser un lugar infestado, supone uno, de cámaras de vigilancia, todo indica que hay quienes prefieren correr el riesgo de ser judicializados, a tener que pasar frente a la historia como personas tibias que no protestan de manera significativa contra símbolos institucionales que perdieron legitimidad hasta convertirse en representación de la vergüenza, el crimen y la impunidad contra el pueblo.

 

Constados los hechos y contando con una fuente confiable, la primera aparición de la foto tuvo lugar en la página de Facebook de la Red de Medios Alternativos y Populares (REMAP), afirmando que el monumento había sido derribado. Posteriormente se viralizó hasta llegar a los medios de comunicación que, amparándose en declaraciones oficiales que encubrían el derribo, publicaron versiones tan estúpidas, tan vergonzosas, que no tardaron en decir que todo se trataba de una caída accidental, producida por del peso de una bolsa que terminó desplomándole.



Tumbaron el macho

Lo que representa el derribo de la estatua de Sebastián de Belalcázar en Popayán y el muñeco de Palmira, tiene similitudes en cuanto a la confrontación y derrumbe de ídolos que tienen como misión posicionar ideologías del poder que se imponen por la fuerza sobre un pueblo dominado, tanto física (a través de las armas y la represión) como mentalmente (por medio de símbolos que encarnan sumisión, y que pasan de generación en generación hasta que son derribados).

 

Leer: De Belalcázar a la brutalidad policial

 

Sin embargo, la acción silenciosa en Palmira a cargo de las autoridades, de negación y ocultamiento, en comparación al despliegue ruidoso de protesta de las élites del país por lo ocurrido en Popayán, marcan una diferencia: la caracterización patriarcal, homofóbica, machista, que se edifica en la figura del soldado, a manera del macho fuerte como máquina asesina que no puede ser derribado por la protesta de “un grupo de maricas”.

 

El asesinato de Juliana Giraldo Díaz confirma la acción violenta y asesina del poder que no permite ser cuestionado, que tiene licencia para matar ya sea para mantener al pueblo dominado a través de la Fuerza Pública, o para decir que puede hacerlo porque, simplemente, la Fuerza Pública es representación de las élites que les autoriza para hacerlo de manera indiscriminada.

 

Leer: Política de tierra arrasada

 

Emprendiendo acciones discriminatorias, fascistas y homofóbicas, asesinan a integrantes de la comunidad LGTBIQ, violan a niñas y mujeres, golpean ancianos, así como también tienen vía libre para golpear y asesinar a jóvenes con el pelo largo. Pueden hacerlo porque es parte de su recompensa, como un botín de guerra autorizado en tiempos de la Conquista por la Corona española, al que tienen acceso por cumplir la vergonzosa y criminal tarea de sostener a una élite corrupta, mafiosa y asesina en el poder.

 

El derribo del maniquí del soldado en Palmira encarna una dignidad profunda y valerosa, en tiempos donde se te amenaza con la masacre o la cárcel para ser silenciado y doblegado. La comunidad LGTBIQ, que tantos muertos y muertas ha puesto por acción violenta de la Fuerza Pública y una sociedad formada bajo la figura del macho, debe sentirse orgullosa de este acontecimiento significativo que engrandece su lucha y la de todos los pueblos del mundo por lograr un mejor vivir, libre de tiranías como la que vive Colombia.

 

El macho asesino, sumiso y patriarcal debe caer del poder y todos los espacios de la sociedad. Haberlo tumbado en Palmira es un hecho sin precedentes. Y el ocultamiento de este hecho (que el muñeco haya sido reparado con pegamento y pintura, y vuelto a ubicar rápidamente en su sitio) es un asalto a la memoria que lucha contra símbolos e ideologías de la muerte, y única respuesta de una autoridad temerosa de la verdad y el ridículo, cuyo poder se enfoca en esconder esta derrota para que el mundo no tome ejemplo de dignidad.

Por: Alexander Escobar 

Este martes 22 de septiembre, a partir de las 8 a.m., se llevará a cabo la Caravana por la vida y la paz, como un acto de acompañamiento al NAR (Nueva Área de Reincorporación) en el sector de Mandivá, en Santander de Quilichao. Allí hombres y mujeres en proceso de reincorporación vienen apostándole a la construcción de paz a través de propuestas productivas y comunitarias, pese a los incumplimientos, a la falta de garantías y, ahora, a las amenazas de muerte que recibió la junta directiva de la Cooperativa COOMAMCE (Cooperativa Multiactiva Agropecuaria de Mandivá Cauca Ecomún), la cual lidera iniciativas de reincorporación en el territorio.

 

“Esta caravana surge como una forma de manifestar la solidaridad por las amenazas que le han hecho a la directiva de la cooperativa COMAMCE, como un gesto humanitario, un gesto de solidaridad, y al mismo tiempo para mandar un mensaje al Gobierno departamental y nacional de nuestro compromiso con la paz, con la reconciliación y con la reincorporación a la vida civil”, plantea Wilson Ramírez Guzmán, representante legal de la cooperativa COMAMCE

 

Y es que la situación de seguridad en la que se encuentran líderes sociales y personas en proceso de reincorporación es crítica, según el último informe de Indepaz, en lo corrido del 2020, hasta el 15 de julio habían sido asesinados 166 líderes sociales y/o defensores de DD.HH. y 36 excombatientes de Farc-Ep firmantes del Acuerdo de Paz. Uno de los departamentos con el panorama más complejo en términos de asesinatos y amenazas es el Cauca.

 

Ante este dramático panorama la respuesta del Gobierno Nacional ha sido casi nula. Además del incumplimiento y el abandono con el que deben lidiar todos los días los firmantes de paz para llevar a cabo sus proyectos productivos e iniciativas comunitarias, deben enfrentarse a amenazas de muerte sin ninguna garantía de seguridad.

 

“Es que las comunidades, y sobre todo las personas en proceso de reincorporación se encuentran en un peligro latente, por lo que han venido pidiendo protección a la UNP (Unidad Nacional de Protección). Hace más de dos meses se les aprobó un esquema de seguridad colectivo, pero este no se ha implementado, nosotros sabemos que esta no es la solución absoluta, que esto también requiere presencia del Estado, pero puede ser un disuasivo, hace parte de la seguridad de ellos, de saber que pueden entrar y salir de la zona, sabiendo que hay gente que los está cuidando, pero hasta el momento no ha sido posible su implementación”, expresa Luis Fernando Enríquez, integrante de la comisión de Derechos Humanos del partido Fuerza Alternativa Revolucionaria del Común.

 

Con esta caravana se busca visibilizar la crítica situación que se vive en materia de seguridad en el departamento del Cauca y en el suroccidente del país, además de acompañar y solidarizarse con quienes, a pesar de todos los obstáculos, siguen empeñados en la construcción de paz desde los territorios y con las comunidades.

 

Haciendo un llamado, quienes vienen acompañando los procesos de reincorporación y construcción de paz, invitan a participar este martes 22 de septiembre de la Caravana:

 

“Invitamos a toda la comunidad, a los líderes a las lideresas, a comunidades indígenas y afros a que nos acompañen, que podamos estar presentes en el acto simbólico demostrando nuestro apoyo al proceso de paz y nuestra preocupación por las vidas de excombatientes”.

 

Equipo de comunicaciones

Coordinación de formas asociativas del suroccidente “Wilson Saavedra”

Coordinación "Wilson Saavedra"

Derrumbar ídolos es derrumbar ideologías o, por lo menos, confrontarlas. Es fácil entender entonces por qué grupos económicos y pequeñas élites políticas se rasgan las vestiduras al conocer que en Popayán, indígenas del Pueblo Misak, derribaron el monumento de Sebastián de Belalcazar, cuya imagen rinde culto a la barbarie perpetrada por la Corona de España contra los pueblos indígenas.

Estos grupos y sectores no contemplan que se cuestione su poder, su dominación sobre clases oprimidas, masacradas y explotadas. Para ellos, la estatua de Sebastián de Belalcázar deriva en símbolos de represión, autoritarismo y fascismo que necesitan promoverse para que toda forma de brutalidad sea aceptada bajo la excusa de “mantener el orden”, es decir, sostener la barbarie con ríos de sangre provocados por la Fuerza Pública.

Puede verse, de este modo, que la estatua de Sebastián de Belalcázar, como muchas otras del país, llevan consigo una doctrina de clases elitistas que se otorgan el derecho de asesinar y reprimir para conservar el poder, así como mantener sus privilegios obtenidos a través de masacres contra pueblos y comunidades indígenas, afrodescendientes y campesinas.

De las masacres y barbarie perpetradas durante las épocas de la conquista y la colonia, a las perpetradas por el paramilitarismo, podemos encontrar coincidencias entre el modelo monárquico y el modelo neoliberal, pues la instauración de estas formas de dominación, con todas sus diferencias, se imponen por la vía de la aniquilación, el amedrentamiento y sometimiento de quienes no pertenecen a clases sociales y grupos económicos, tanto nacionales como trasnacionales, que históricamente han sido excluidos de la política.

Para que el neoliberalismo lograra avanzar y posicionarse en Colombia en la década del noventa, bajo el gobierno de César Gaviria, necesitó arremeter salvajemente contra la oposición política y cualquier forma organizada que defendiera el patrimonio público, la soberanía nacional y luchara por derechos sociales. Para ello recurrió a la estrategia paramilitar que, combinada con el narcotráfico, el crimen organizado y bandas sicariales, tiene como misión reducir al máximo cualquier brote de inconformismo.

Amedrantando, asesinando y masacrando imponen control territorial, donde rebelarse contra la injusticia es un hecho valiente y digno que resiste en el tiempo, aunque sin ninguna contundencia en las calles para sacar del poder a las élites que gobiernan.

Cada vez que la lucha y el movimiento social tienden a fortalecerse, de igual manera la barbarie paramilitar reaparece modificando algunas de sus formas operativas, pero jamás cambiando sus objetivos: mantener a una clase elitista y ciertos grupos económicos en el poder, cobijados bajo el modelo neoliberal que expropia lo público, la soberanía y el buen vivir.

Por tanto no es de extrañarnos que esta clase privilegiada se escandalice cuando los ídolos de la barbarie son confrontados y derribados, puesto que Sebastián de Belalcázar encarna la ideología de la dominación, represiva y asesina, que justifica el uso de la fuerza contra quienes se oponen a la injusticia. Esa ideología es la que hoy gobierna en la Fuerza Pública bajo la doctrina de la sumisión que obedece al poder reinante.

Es así como Belalcázar constituye el mejor ejemplo para comparar la brutalidad policial en Colombia, puesto que representa el guerrero sin ética, que no cuestiona las órdenes de sus mandos y que aplica la barbarie para cumplir la misión encomendada por el poder: masacrar y reprimir poblaciones y grupos humanos para obtener por la fuerza un territorio, o para mantenerlo bajo su poder de forma indeterminada para favorecer a una élite mafiosa, asesina y privilegiada.

Al poder asesino no se cuestiona, al igual que no se cuestiona la estatua de Belalcázar que termina representando, en el contexto actual, el monopolio de las armas, su uso represivo y salvaje, contra un pueblo que debe permanecer dominado. De este modo la brutalidad policiaca en Colombia es continuación de esos símbolos, esas estatuas y monumentos que en plazas y sitios emblemáticos del país, sin ningún tipo de ocultamiento, nos miran desde arriba como Sebastián de Belalcázar, escupiéndonos en la cara y recordándonos que nuestros opresores continúan en el poder, en firme como las estatuas que defienden e imponen para colonizar los territorios mentales de la sociedad.

Dejar de decir “arte” para justificar la barbarie

El arte puede evocar lo cotidiano, la historia y memoria de una sociedad en un momento determinado. Cuando obras como la estatua de Belalcázar, que reposaba en el Morro de Tulcán de Popayán, son vaciadas de contenido y analizadas solo bajo una función estética, de historia de una técnica o trayectoria de un autor, éstas se convierten en meros adornos decorativos funcionales al ego de una civilización sin memoria, que muestra su fachada pero que no abre la puerta porque teme que el mundo conozca sus atrocidades y estupideces.

La estatua de Belalcázar no puede ser vaciada de los significados, simbologías y contextos en que se realiza y se mueve para permanecer en el tiempo, del mismo modo que no puede desprenderse de su función estética.

La estatua de Sebastián de Belalcázar indudablemente es una obra artística (una que de ser escultor jamás hubiera hecho), pero al igual que otros símbolos y monumentos que son sinónimo de enaltecimiento de la barbarie y la opresión, debe ubicarse en un lugar para tal fin, quizá un museo con un recorrido guiado donde el contexto, la historia, memoria y lucha de nuestros pueblos indígenas y afrodesciendes que resistieron al genocidio de la Corona española, no se pierda ni se agreda bajo la excusa, intelectauloide y acomodada al poder, de conservar, restaurar y proteger una obra artística.

Los símbolos de la barbarie deben reemplazarse por un arte de la memoria y la dignidad, fruto de convocatorias artísticas y encuentros con comunidades que deben dar vida a nuevas estatuas y monumentos que ocupen el lugar de ídolos de la muerte y la opresión. Mientras esto no ocurra, y se carezca de voluntad para adelantar este tipo de procesos, toda estatua de Belalcázar y demás asesinos y opresores deben caer, porque debemos heredar a las generaciones futuras y presentes un modelo de sociedad que enaltezca la vida y no la muerte, que promueva la libertad y no la represión, que avive la lucha y no la sumisión.

Por: Alexander Escobar



Diferentes procesos y comunidades vienen gestando en Cali iniciativas para la defensa del derecho a una vivienda justa y digna para poblaciones que, históricamente, han sido despojadas de sus tierras por actores estatales, empresariales y paraestatales.

Muchas de estas expresiones organizativas se encontraron el pasado lunes 14 de septiembre de 2020 en las afueras del Hotel Cosmos sobre la Avenida del Río, entre las que se destacan el movimiento de los Sin Techo Cali, la comunidad del sector de la Viga en Pance (desalojada violentamente por el ESMAD de la Policía Metropolitana de Cali al mando del Alcalde Jorge Iván Ospina) y la comunidad de Abosqueceres del sector contiguo al Cementerio Metropolitano del Sur,  las cuales realizaron un plantón pacífico por el derecho a la vivienda y en rechazo a las actuaciones violatorias de los Derechos Humanos llevadas a cabo por la Policía en todo el país, especialmente en Bogotá, en donde asistimos a una semana de represión y asesinatos cometidos por esta fuerza del Estado contra manifestantes indefensos.



Esta lucha por la vivienda en Cali reivindica la dignidad como elemento esencial del ser humano y la ciudadanía. Lucha que no es nueva. En la historia, las migraciones de poblaciones esencialmente provocadas por la violencia política en las zonas rurales, principalmente del suroccidente del país durante el Siglo XX, ha generado asentamientos, y con ellos luchas por la vivienda como un derecho humano fundamental y necesario para disminuir las brechas sociales, la falta de acceso a la tierra; y tal como ocurre ahora, los pobladores siguen siendo vulnerados por las élites mafiosas, políticas y económicas de la ciudad y la región.

Durante la jornada, estos movimientos y procesos por el derecho a la vivienda en la ciudad de Cali, llevaron a cabo una audiencia con autoridades administrativas como la Secretaría de Vivienda Social y Hábitat, la Secretaría de Seguridad y Justicia y la Secretaría de Paz y Cultura Ciudadana de Santiago de Cali. Allí se esperaba la presencia del alcalde Jorge Iván Ospina, quien no llegó a dialogar con estas comunidades y tramitar directamente sus justas exigencias de vivienda digna con salud, educación y oportunidades de trabajo en el marco de una Política Pública de Vivienda construida democráticamente con estas poblaciones históricamente excluidas y vulneradas por una institucionalidad alejada de sus realidades.

A manera de balance, voceros del movimiento de Los Sin Techo Cali manifestaron que "se logró comprometer a estas secretarías a visitar a la comunidad de Abosqueceres, quienes actualmente se encuentran amenazados de ser desalojados violentamente, como pasó en días anteriores con la comunidad de La Viga. También se logró sacar adelante la intención de conformar una mesa de concertación y acuerdo con todos los procesos que están en amenaza por el tema de desalojos y con todas las organizaciones de viviendistas de la ciudad, donde la Secretaría de Vivienda se compromete a que se formalice este espacio, con el objetivo de revisar los protocolos en materia de derechos humanos en los desalojos con previas alternativas de vivienda digna".

Finalmente, se resalta que las comunidades amenazadas de ser desalojadas de sus viviendas, las organizaciones de viviendista y Los Sin Techo de Cali, expresan que “continuarán esta lucha ardua por el legítimo derecho a la vivienda digna y se solidarizan con las diferentes luchas sociales en la ciudad y el país que permitan confluir en un gran movimiento ciudadano que lidere y promueva las necesarias transformaciones que la ciudad, la región y el país necesitan y anhelan”.

Por: Anthony Garcés


MKRdezign

Formulario de contacto

Nombre

Correo electrónico *

Mensaje *

Con la tecnología de Blogger.
Javascript DisablePlease Enable Javascript To See All Widget