¿Por qué gran parte de Colombia es apática a la corrupción política?

La apatía hacia la política no es un fenómeno casual, es un objetivo primordial que responde a los intereses de las élites.

Imagen: Andrés Rodas.
Debemos definir la corrupción política como un proceso impulsado por parte de individuos inmorales totalmente permeados por el sistema neoliberal, que buscan un beneficio propio a costa de los derechos fundamentales de los ciudadanos, anteponiendo el capital al ser humano. En este contexto, la principal consecuencia de la corrupción política es la indiferencia generalizada de la población, e incluso el rechazo a la actividad política y al Estado, es decir, el no reconocimiento de la población en su papel de sujetos políticos.

Es evidente que la corrupción es mala, y que es uno de los elementos que más efectos nocivos causan a la sociedad; sin embargo, gran parte del pueblo colombiano la ha normalizado como un ejercicio cotidiano de la sociedad y cultura de Colombia, de tal manera la corrupción provoca que la apatía de la población colombiana hacia la política se generalice y se incremente cada vez más. Este no es un fenómeno casual, es un objetivo primordial que responde a los intereses de las élites políticas y económicas nacionales e internacionales.

La apatía política, por consiguiente, conviene a esas élites, pues si existe apatía política, no existe ningún control al poder estatal y a las acciones de los líderes políticos que conforman ese poder, es decir, no se ejerce un control y sanción a la corrupción política desde las bases de un país, los ciudadanos. El sistema hegemónico usa varias tácticas e instrumentos para generar, precisamente, el rechazo hacia la política, estos pueden ser: promesas electorales incumplidas, anteponer los intereses partidistas a los de la gente del común, el doble lenguaje moral de sus dirigentes, la banalización de la política convirtiendo a ésta en una especie de show televisivo de concurso de talentos, entre otros.

Por lo tanto, para analizar la corrupción hay que tener en cuenta dos elementos, uno referente a la cultura política y los orígenes por los cuales la población muestra absoluta apatía o desconocimiento en su papel como sujetos políticos y la relación que tienen respecto al ejercicio de la política como ciudadanos, y otro referente a la normalización de la corrupción en la cotidianidad de la sociedad que pasa directamente por la falta de control político por parte de la sociedad civil con sus gobernantes.

La apatía política se puede ver reflejada en la abstención electoral, frente a esta realidad es necesario reivindicar la política desde los movimientos sociales como un eje transformador de la sociedad actual: mayor justicia social, libertad, igualdad; este cambio se debe dar mediante la democracia participativa impulsada por las masas compuestas de seres humanos éticos, capaces de asegurar un sistema justo, con la finalidad de construir una mejor sociedad conformada de individuos morales involucrados en política que sean capaces de situar al ser humano por encima del capital y de denunciar cualquier injusticia y acto de corrupción, provenga de donde provenga.


Referencias bibliográficas:
Cortina, A. (2013). ¿Para qué sirve realmente… la ética? (Spanish). (2014). Recerca, 14. 143-148.
Sánchez Vásquez, Adolfo, Ética y Política, “Moral y política (I)”, pág. 10 – 18.
Sánchez Vásquez, Adolfo, Ética y Política, “El humanismo hoy”, pág. 65 - 71 

Por: Andrés Rodas   


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