mayo 2019
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El asesinato sistemático de lideresas y líderes sociales y el incumplimiento del Acuerdo de Paz por parte del Gobierno, fueron tratados hoy, 22 de mayo, al cerrarse el quinto día del XI Festival Nacional de Teatro Popular: Teatro y Realidad Social. que se realiza en Palmira (Valle del Cauca).

Descargar programación: AQUÍ

Con la obra Entre el espanto y la ternura, el grupo El Teatro Vive sumergió al público en un viaje por la dura situación que atraviesan las luchas sociales en Colombia. A través de la puesta en escena y el montaje audiovisual desnudó la barbarie que se traduce en un genocidio contra la oposición política y el pensamiento crítico en Colombia.

Grupo El Teatro Vive
Según cifras documentadas del Centro de Investigación y Educación Popular (CINEP), 1.672 lideresas y líderes sociales fueron asesinados en Colombia entre 2016 y 2018, al tiempo que el Gobierno niega el genocidio e incumple los acuerdos de paz de La Habana, donde 131 excombatientes igualmente han sido asesinados.

“La obra juega con la inocencia, la tragedia y la esperanza, pero también contiene la crudeza necesaria para que el público sienta que es sangre lo estamos viendo correr. Se trata de humanizar las cifras: a nuestros muertos, sus sueños y su memoria con el arte, y denunciar que sí se trata de un genocidio lo que vivimos en Colombia”, afirmó Alexander Escobar, encargado del montaje audiovisual de la obra.

Grupo El Teatro Vive
Hoy el Festival defendió la vida recordando que la muerte acecha. Varios artistas ya han sido asesinados; y recordar que esto está sucediendo es la manera como el arte popular invoca la lucha desde las trincheras del alma, la creación artística y todos los rincones en favor del mejor vivir, la paz con justicias social y la vida.


PROGRAMACIÓN JUEVES 23 DE MAYO

9:00 AM / Lugar: Liceo Mayor José Martí
Grupo: Impulsarte – Kortina Negra / Obra: El lenguaje del amor

7:00 PM / Lugar: Sala El Teatro Vive
Grupo: Laberinto / Obra: El miembro ausente
APORTE: 5000 Estudiantes y 8.000 General
Calle 36 No. 29 - 25

8:00 PM / Lugar: Parroquia Las Américas
Grupo: El Teatro Vive / Obra: Entre el espanto y la ternura

Redación REMAP / Fotos: Kortina Negra / Frank Sanmartín

Cuatro días de arte y reflexión completa el XI Festival Nacional de Teatro Popular: Teatro y Realidad Social que se desarrolla en la ciudad de Palmira (Valle del Cauca) y que se extenderá hasta el 25 de mayo.

Descargar programación: AQUÍ

En la versión número once del Festival, diversos grupos han pasado marcando la vida de personas de todas las edades que han reído y vivido distintos sentimientos atravesados por la reflexión, la crítica y el deseo de construir un país en paz y con justicia social.

“Es impresionante la acogida que ha tenido el Festival. Todas las dificultades que tenemos, años tras año, valen la pena cuando vemos los rostros y opiniones de la gente que disfrutan del arte y a su vez le apuestan a un cambio de este país”, afirmó Luis Eduardo Jiménez, director del Festival y la Fundación Escénica y Cultural El Teatro Vive.

Grupo Teatro Madretierra (Valle)
Este año, el Festival tuvo como invitado a Santiago Vargas, director y realizador audiovisual, quien actualmente dirige la serie El Bronx. El director compartió con la comunidad de Palmira y la región sus experiencias en el mundo de la televisión y creación artística. REMAP dialogó con él sobre el Festival.

“Este es un Festival muy diferente porque es un Festival incluyente; es un Festival que no solamente convoca, sino que se expande hacia las demás personas: hacia las veredas que están cerca de Palmira, hacia el común el arte teatral”, manifestó el director de El Bronx.

Para Santiago esta además fue una oportunidad para reencontrarse con Luis Eduardo Jiménez y Ana Rosario Grisales, fundadores del grupo El Teatro Vive y organizadores del Festival, con quienes compartió tarima hace 26 años. Pero además de lo afectivo, un interés profesional también lo llevó a participar este año del Festival. (Ver video)

Grupo Quimera Azul (Huila)
“El slogan 'teatro popular' es algo para mí interesante y quería conocer un poco más acerca del asunto porque me gusta mucho conocer nuevos formatos, me gusta conocer en qué anda la gente en el campo teatral para expandir los conocimientos y conocer nueva gente”, agregó Santiago.

El Festival es organizado por la Fundación Escénica y Cultural El Teatro Vive, y el balance a la fecha es más que positivo para sus organizadores. Ana Rosario Grisales, coordinadora del Festival, explica que el éxito se debe a que “la programación variada y las temáticas sociales de las obras hacen que el arte, la crítica y la reflexión hayan ganado un espacio en un sector de la comunidad, el cual seguirá creciendo con amor, esfuerzo y todo este trabajo en favor de la cultura”.


PROGRAMACIÓN MIÉRCOLES 22 DE MAYO

9:00 AM / Lugar: Vereda Arenillo
Grupo: Quimera Azul / Obra: No se dice nada…
ENTRADA LIBRE

2:00 PM / Lugar: Sala El Teatro Vive
Taller de actuación / A cargo de Luis Eduardo Jiménez
ENTRADA LIBRE / Calle 36 No. 29 - 25

7:00 PM / Lugar: Teatro Materón
Grupo: El Teatro Vive / Obra: Entre el espanto y la ternura
ENTRADA LIBRE

Redacción REMAP / Fotos: Alexander Escobar


El XI Festival Nacional de Teatro Popular: Teatro y Realidad Social invita a medios de comunicación y periodistas a la rueda de prensa que tendrá lugar el sábado 18 de mayo en las instalaciones del Teatro Materón a partir de las 5:30 de la tarde.

Leer: El Teatro Popular se toma Palmira

La rueda de prensa contará con representantes de la Fundación Escénica y Cultural El Teatro Vive, la Secretaría de Cultura de Palmira y con Santiago Vargas Henao, director de la serie de televisión El Bronx, y quien ha trabajado con productoras como Caracol TV, RCN TV, RTI, Colombiana de Televisión, Fox Telecolombia, Dramax, Televideo-MediaPro, y Señal Colombia.

El Festival se realizará del 18 al 25 de mayo en Palmira, y desde hace once años es organizado por la Fundación Escénica y Cultural El Teatro Vive. Este año cuenta con apoyo del Programa Municipal de Concertación Cultural de Palmira y organizaciones culturales como la Red de Artistas Populares del Suroccidente (Rapso).

Rueda de Prensa sábado 18 de mayo
Hora: 5:30 PM | Lugar: 2do Piso Teatro Materón
Información: 312 8366609

Descargar programación: AQUÍ


XI Festival Nacional de Teatro Popular: Teatro y Realidad Social
Oficina de Prensa

Por: XI Festival de Teatro Popular


En Colombia jamás hubo Acuerdo de Paz como lo dimensionamos de manera romántica, en tanto que firmar acuerdos para dejar las armas con el Gobierno de Juan Manuel Santos no representó pactar la paz con la clase política mafiosa y paramilitar en su totalidad.

La paz que tratamos sostener es un proyecto que, así hubiese ganado el plebiscito para su refrendación, debía enfrentar a quienes nunca firmaron la paz ni abandonaron el terrorismo de Estado. Firmar la paz fue una apuesta necesaria, pero no un acuerdo que involucró a quienes no están dispuestos a ceder la más mínima pizca de poder y permitir pequeñas reformas a favor del pueblo.

Si bien las FARC no estaban derrotadas, de igual manera el terrorismo de Estado jamás lo estuvo, ni lo está. Solo hay una diferencia, la exguerrilla está desarmada, al igual que las comunidades donde hacían presencia.


No se requiere ser estratega militar, ni historiador ni politólogo para entender que el régimen no perdona y trataría de desaparecer a quienes no pudo derrotar durante más de cincuenta años de alzamiento armado. Las garantías no existían de antemano, pero se ocultaba o desconocía ingenuamente la crudeza de lo que podía pasar para no generar conmoción en la exguerrillerada.

Al parecer esa misma política se mantiene, a pesar de su fracaso. La ausencia de un pronunciamiento fuerte de la FARC hoy convertida en partido, advirtiendo la ausencia de garantías y el incumplimiento de los acuerdos firmados genera, no desconfianza, sino desilusión en ciertos sectores que perplejos esperan un actuar más acorde a la cruenta arremetida que deja 131 exguerrilleras y exguerrilleros asesinados, y más de 1.500 lideresas y líderes sociales y comunales reportados por el CINEP desde el 2016.

Es bajo esta arremetida imparable que el día de hoy, 14 de mayo, la muerte también llegó al Valle del Cauca. Jorge Enrique Corredor (Wilson Saavedra) fue asesinado en el municipio de Tuluá. Su muerte se convierte en el ajuste de cuentas del régimen contra uno de los objetivos de más alto valor hasta el momento. Excomandante de la Compañía Víctor Saavedra y el Comando Conjunto de Occidente, e integrante del Consejo Nacional del partido FARC, explica el porqué de su asesinato, un crimen contra quien no gozaba de escoltas ni esquemas de seguridad después de apostarle a la paz.

No estamos en la época de Uribe

Sabemos que los acuerdos firmados entre la FARC y el Gobierno buscaban, ante todo, que la verdad sobre el conflicto saliera a la luz pública creando la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP). Hoy vemos la ferocidad con la cual la ultraderecha se abalanza, a pesar de que en parte esta ya fue mutilada en su efectividad, contra este sistema de justicia.

Por eso nos equivocamos cuando afirmamos que volvimos a la época de Uribe, puesto que asistimos a una tecnificación del crimen y control social que no se limita a los asesinatos y ejércitos paramilitares. Este es un avance propio de sociedades fascistas que escalan su grado de acaparamiento del poder en todos los niveles institucionales y espacios de la vida.

Ya sea por la vía de la represión policiva y la fuerza paramilitar, o a través de la imposición de la ley, cambiada y formulada a su antojo, junto a una sociedad que, en su mayoría, aplaude la criminalidad de sus verdugos y desprecia a quienes se alzan contra el régimen, hacen de nuestro contexto una realidad más cruenta y difícil para la lucha, mostrando una ultraderecha más peligrosa y efectiva que la vivida en tiempos de Uribe.


El discurso de que hay dificultades, pero que también hay avances en el Acuerdo de Paz debe acabarse. Actualmente resulta imposible defender los acuerdos sin enfrentar al régimen en su totalidad. Los avances son solo el distractor para no asumir el incumplimiento político bajo la fachada que desfragmenta el acuerdo en su integralidad para quitarle el grado de efectividad.

Los cientos de prisioneras y prisioneros políticos que aún mantiene la FARC en las cárceles del país, dan cuenta del grado de incumplimiento, y el error de dejar las armas sin que su salida fuera efectiva. Este punto del acuerdo no se podía cumplir de manera unilateral creyendo que la sociedad lo iba aplaudir.  

Por tanto, fue un cálculo fallido pensar que una sociedad que avanza hacia el fascismo acogería en su seno a una exguerrilla por el simple hecho de cumplir los acuerdos. E imposible entonces para la FARC sostener hoy su discurso moderado frente el incumplimiento de los acuerdos y la ausencia de garantías que cobra la vida de más de 1.600 personas desde el 2016.

La arremetida es cruenta, pero también ha sido digna la resistencia en Colombia a pesar de la adversidad. Saldremos golpeados, tal vez muy golpeados, pero no vencidos ni exterminados. Por ello, que la FARC asuma los errores de cálculo ante los sectores que integran la lucha popular y, sobre todo, ante su exguerrillerada, constituye una necesidad apremiante en tiempos donde el fascismo avanza para instalarse mientras se actúa de manera moderada, protocolaria, tratando de sostener los acuerdos incumplidos.

Es cierto que debe actuarse con inteligencia en una guerra donde nos situamos en desventaja, sin embargo, la moderación no siempre es lo más inteligente. La cautela para el caso de los acuerdos incumplidos, simplemente significa no asumir un discurso frontal que recupere la confianza en sectores que están confundidos al no encontrar en la FARC pronunciamientos y posturas más contundentes, acordes a la gravedad que reviste la situación política del país.

Por: Alexander Escobar

Del 18 al 25 de mayo Palmira disfrutará de la versión número once del Festival Nacional de Teatro Popular: Teatro y Realidad Social, el cual contará con más de cien artistas y como invitado especial tendrá al director Santiago Vargas, quien actualmente dirige la serie de televisión El Bronx.

Desde sus inicios, el Festival es organizado por la Fundación Escénica y Cultural El Teatro Vive que lleva once años luchando contra la adversidad y sosteniendo este sueño de llevar a la comunidad, como reza su lema, arte y cultura popular para la transformación social.


“Llegamos al XI Festival Nacional de Teatro Popular: Teatro y Realidad Social reafirmando nuestra propuesta de un arte y una cultura comprometida con los problemas de la sociedad. Creemos en lo popular por contener los saberes de las comunidades que construyen un mundo más humano, y con los cuales podemos rescataremos a la sociedad del odio, la guerra y la injusticia”, afirmó Luis Eduardo Jiménez, director del Festival.

Desde ya toda la comunidad está invitada a la apertura del Festival que se realizará el sábado 18 de mayo a partir de las 7:00 pm. en el Teatro Materón. El telón se abrirá con la obra Todos somos putas y se podrá disfrutar música urbana en vivo. La entrada es completamente libre.

Descargar programación: AQUÍ

Redacción REMAP / Foto: Alexander Escobar


El próximo 31 de mayo se realizará en la ciudad de Popayán, departamento del Cauca, la audiencia pública sobre política de drogas, tema fundamental en la agenda pública de las comunidades y la bancada alternativa, por eso resulta importante compartir algunos elementos para el análisis.

El problema de las drogas ilícitas en Colombia ha recibido un tratamiento que no ha tenido resultados efectivos, debido, en parte, al trato de guerra y criminalización que se le ha dado al campesinado. Recordemos, por ejemplo, proyectos como el Plan Colombia, -acuerdo bilateral entre los gobiernos de EE.UU y de Colombia firmado en 1999-, el cual se desarrolló como una estrategia contrainsurgente que puso en la mira atacar a cultivadores de coca, marihuana y amapola, como si la raíz del problema radicará en ellos: fue una política fallida que termino malgastando los 10 billones de dólares que costó (1).

La política de drogas en Colombia se enfocó en la reducción del número de hectáreas de cultivos de uso ilícito por aspersión aérea o erradicación forzosa manual acarreando costos gigantescos (2). Durante el periodo 2005 – 2014 en el país fueron erradicadas de manera manual y forzosa 346.371 hectáreas de cultivos de coca y fueron asperjadas de manera aérea 1.110.601 hectáreas,   con un gasto total de 88 billones en 10 años (3), además de los grandes costos y los pocos resultados este proceso se tradujo en  persecución contra el campesinado que vive del cultivo, daños al medio ambiente y la salud como consecuencia del uso del glifosato, tal como está documentado e investigado

La Oficina de las Naciones Unidas Contra la Droga y de Delito –UNODC- y la Fundación Ideas para la Paz realizaron una investigación que arrojo importantes resultados de cara a la construcción de políticas públicas que reorienten una política de drogas que disminuya de manera progresiva y permanente los cultivos de uso ilícito en donde la presencia del Estado propicie alternativas reales para el buen vivir de las comunidades que sobreviven de las matas de coca, marihuana o amapola.


Los niveles de pobreza, violencia y trabajo informal que se vive en algunos municipios donde hay cultivos es realmente alarmante: la investigación constata que “el 36% de la población es analfabeta, el 18,2% de niños, niñas y adolescentes que pueden estudiar no lo hacen, el 35,5% tiene rezago escolar y el 86,3% tiene rezago educativo”; en relación al mercado laboral, se “presentan altos niveles de informalidad (97,5%), y altas tasas de dependencia económica (57,9%). Adicionalmente, una de cada cuatro personas vive en hacinamiento, lo cual se relaciona con altos niveles de vulnerabilidad, presencia de enfermedades y pobreza” (4). Por otra parte, el acceso a servicios públicos es restringido por la poca infraestructura que existe en los municipios priorizados como PDETs (Programas de Desarrollo con Enfoque Territorial) y donde los Planes Integrales de Sustitución deben atender a las comunidades cultivadoras.

La calidad de vida de las familias que viven de los cultivos de uso ilícito está por debajo de las familias que viven en las zonas rurales y obtienen sus ingresos por otro tipo de fuentes. Esta realidad desmiente la idea, muy propagada, que quienes viven de este tipo de cultivos son personas con capacidad adquisitiva superior a las demás comunidades del campo colombiano.

Por otra parte, la juventud rural y un porcentaje importante de mujeres están inmersos en la cadena de los cultivos sobreviviendo en medio de las dificultades que se han mencionado, a los que  se suma la falta de tierra para desarrollar el agro junto a la falta de titulación de la tierra. Son ocupantes legítimos de la tierra, otros, arrendatarios de un pequeño predio.

Estos y otros aspectos de especial importancia tendrán espacio el próximo 31 de mayo cuando se realizará una audiencia pública sobre la Política de Drogas en Colombia. Este escenario, que pone en la agenda pública la necesidad de un cambio en las políticas contra las drogas, tendrá lugar en la ciudad de Popayán Cauca y se espera una discusión que permita recoger insumos para la construcción normativa y novedosa que vaya más allá de la fallida política antidrogas que se ha impuesto en Colombia, que solo ha dejado altísimos costos para el erario sin tener resultados claros.

____________ 

(1) https://www.telesurtv.net/bloggers/Plan-Colombia-Un-balance-a-15-anos-de-su-implementacion- 20160203-0002.html
(2) Erradicar una hectárea mediante la erradicación manual forzada tiene un costo de 23 millones de pesos, mientras que erradicarla con glifosato mediante aspersión aérea tiene un valor de 73 millones de pesos.
(3) Documento CONPES (Consejo Nacional de Política Económica y Social. Política de sustitución de cultivos. Gobierno Juan Manuel Santos.
(4) ¿Quiénes son las familias que viven en las zonas con cultivos de coca? Caracterización de las familias beneficiarias del Programa Nacional Integral de Sustitución de Cultivos Ilícitos (PNIS). Fundación Ideas para la Paz - Oficina de las Naciones Unidas Contra la Droga y el Delito (UNODC). Pág.7


Por: Coordinación de Medios y Procesos de Comunicación Alternativa


«El mandamiento de los antiguos despotismos era: “No harás esto y lo otro”. El mandamiento de los totalitarios fue: “Harás esto y aquello”. El nuestro es: “Eres esto”. Nadie que llega a este lugar se rebela jamás».
George Orwell, 1984*

De la ciencia ficción heredé cientos de imágenes premonitorias que obsesionaron mi vida. La relación con el cine, el teatro y la literatura siempre me llevó más allá del arte, la estética, el placer y el entretenimiento. Una conexión casi sobrenatural con sus autores, –ver a través de sus ojos, espíritus y visiones– provocó que radicalizara posturas ante el inminente desarrollo de acontecimientos que difícilmente se han logrado contener.

De igual modo he tomado decisiones que solo logro justificar a mí mismo, sin importar el razonar colectivo de organizaciones, partidos, movimientos y gente muy cercana. Alejarme del consenso grupal y de lo que se ha denominado “políticamente correcto”, lo he hecho cada vez que ha sido necesario para atender mi universo de visiones premonitorias infestadas de sangre, muerte, miseria, tristeza, desesperación y derrota.

La resistencia a esas imágenes, o su contención hasta doblegarles por otras donde la vida se imponga, me llevó a la creación de trincheras invisibles, silenciosas, que evitan la desmoralización, pequeñas zonas de distensión donde las luchas pueden recuperar el aliento para ganarle tiempo a la barbarie.

Sin embargo, algunas no son tan invisibles y demandan sacrificar el ego, enfrentar la vergüenza, y actuar de forma políticamente “incorrecta” con decisiones que llevaron, por ejemplo, a votar por Juan Manuel Santos a la Presidencia (decisión que evitó que la cifra de muertos y detenidos por montajes judiciales hoy fuera mucho mayor, afectando a organizaciones sociales que ya, de por sí, están sumamente golpeadas y tratando de no desaparecer).

También hay otras decisiones donde la vergüenza se asume de manera personal, pues no está dado que las imágenes premonitorias, la forma de aplazar o contener la desmoralización y la barbarie, se manifiesten de igual modo en colectividades donde prima la imposibilidad de asumir riesgos y crisis por fuera de estructuras predeterminadas, algo que trae consigo el fracaso al momento de atender contextos específicos e irrepetibles, tal como sucede confusamente en escenarios de época electoral.

Las derrotas sufridas igualmente llegan con visiones nefastas, imágenes que por su carácter repetitivo se enquistan en la psique cambiando solo de época o momento: las mismas estrategias empleadas una y otra vez, gente reencarnando el ego políticamente correcto de procesos ya fracasados en las ciudades, tan solo provocan resistencia contra la lógica estratégica de quienes ya fracasaron de manera reiterada. Aquí el carácter visionario de la ciencia ficción, sus advertencias, ya no resultan necesarias, pues basta la experiencia para conocer el desenlace…

Lo anterior sucede mientras asistimos a una avanzada donde el miedo y sus ejércitos poblaron la sociedad más allá del terrorismo de Estado. Es de recordar que los territorios mentales fueron colonizados con décadas de envenenamiento mediático que afectó a una inmensa mayoría que ya no requiere del miedo, de su manipulación, para apartarse o estar en contra de quienes luchan por la libertad, la dignidad y la vida.


Bajo estas circunstancias la idealización de sacrificarlo todo por una causa se nos presenta como aquello que debe asumirse de manera literal pero responsable, sin reducirlo al heroísmo y la cifra imparable de mártires que el terrorismo de Estado acumula ante nuestra impotencia y enojo.

Es por todos nuestros muertos, en honor a su memoria y herencia de luchas, que ahora debemos comprender que sacrificar o arriesgar la vida no es darlo todo por una causa. Darlo todo implica, en estos tiempos y contextos, sacrificar hasta la reputación, confrontar egos propios y ajenos y asumir la vergüenza por el bien colectivo, siempre sabiendo que los resultados serán de largo aliento, y donde pocos sabrán que permitieron el continuar de las luchas presentes o la resistencia de futuras generaciones.


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*La novela 1984 fue escrita por George Orwell entre 1947 y 1948, y publicada el 8 de junio de 1949.

Por: Alexander Escobar


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