La Comisión de la Verdad visita el Suroccidente del país



El 23 de julio de 2019 la Comisión de la Verdad visitó el Espacio Territorial de Capacitación y Reincorporación (ETCR) Aldemar Galán, ubicado en el corregimiento El Estrecho, municipio del Patía en el departamento del Cauca. La visita contó con la presencia de organizaciones sociales, integrantes de FARC en proceso de reincorporación, autoridades regionales y comunidad en general; allí se socializaron los objetivos de la comisión y se recogieron inquietudes y propuestas para contextualizar su trabajo en el suroccidente e iniciar la recolección de testimonios.

En esta región las comunidades, que han padecido los impactos del conflicto armado en sus territorios, esperan que el trabajo de la comisión permita develar la verdad de lo ocurrido durante el conflicto. “Nosotros aquí hemos tenido que vivir el conflicto en todas sus formas; todos los grupos armados han hecho presencia en nuestros territorios, y seguimos viviendo la violencia; aquí nos han violado los derechos humanos, nos han desplazado, nos siguen matando los lideres, y esperamos que el trabajo de la comisión nos ayude a entender qué pasó y a que pare la guerra en nuestros territorios”, afirma Mario, líder de la comunidad.

“Para nadie es un secreto que en esta región encontramos un escenario muy fuerte de afectaciones en el marco del conflicto y nosotros lo que esperamos es que a través de nuestros equipos podamos  ir escarbando esas verdades,  sabemos por ejemplo que en el departamento del Cauca hay temas complejos en términos de las afectaciones a la democracia, afectaciones generadas por el narcotráfico, las violaciones a los derechos humanos y sus impactos en las comunidades, así como las formas de estas para soportar todo ese embate de la guerra. Estamos precisamente mirando qué es lo que sale en este territorio para poder contárselo al país y para ello vamos a necesitar las múltiples voces de todos los actores, de las víctimas, de los excombatientes, de la fuerza pública, de tal manera que podamos ir armando ese rompecabezas de la verdad”, explica Alejandra Miller, comisionada para el esclarecimiento de la verdad.



El Espacio Territorial de Capacitación y Reincorporación Aldemar Galán se estableció en noviembre de 2017 y actualmente en éste viven alrededor de 60 personas que pertenecían a los frentes 8 y 29 de las FARC.

En un inicio este ETCR estaba ubicado en La Paloma, vereda Betania, del municipio Policarpa en Nariño, pero quienes lo integran debieron salir por los incumplimientos en materia de infraestructura y la falta de condiciones mínimas para habitar. Uno de los argumentos por parte del Gobierno era que las condiciones geográficas de la zona hacían muy difícil transportar los materiales necesarios para la construcción. Entonces, estos hombres y mujeres decidieron trasladarse a una finca ubicada en el corregimiento El Estrecho, en el Patía, ubicada a diez minutos de la vía Panamericana, con la esperanza de que esta vez sí pudieran ver realizada la adecuación de sus espacios para habitar. Sin embargo, al día de hoy los incumplimientos para la construcción de infraestructura continúan.

“Hoy nuestro Espacio Territorial sigue sin contar con el acondicionamiento debido y pactado en los acuerdos (de paz) en términos de vivienda y espacios para el desarrollo de los proyectos y procesos de Reincorporación y Capacitación. La esperanza que conservábamos, una vez llegamos a El Estrecho, era que iniciaran la construcción del campamento, situación que a hoy no muestra ni el más mínimo avance, y quizás lo poco visible sea producto de nuestros esfuerzos colectivos como exguerrilleros, sin acompañamiento alguno del CNR (Consejo Nacional de Reincorporación)”, denunciaban el pasado 30 de junio 2019 los integrantes del ETCR en una carta enviada al CNR.


Quienes se mantienen en este espacio viven en habitaciones temporales, hechas con plástico y madera, que hicieron los mismos excombatientes, así como los sitios para el desarrollo de talleres, capacitaciones y reuniones. “No contamos con el suministro constante de agua potable, ni contamos con unidades sanitarias que den respuesta a las necesidades de quienes vivimos en el ETCR. Tampoco contamos con unidad de tratamiento de basuras y residuos sólidos. En términos de conectividad no tenemos red de internet estable, lo cual dificulta algunas tareas propias de nuestros procesos autogestionados de capacitación y de los mismos proyectos productivos que hemos emprendido”, denuncian los integrantes de FARC.

Contexto

La Comisión de la Verdad nace como resultado del punto cinco de los acuerdos de paz firmados en La Habana entre el Gobierno colombiano y la exguerrilla de las FARC, allí se crea una nueva institucionalidad para satisfacer los derechos de las víctimas y aportar en la construcción de paz.

La comisión está conformada por once comisionados en cabeza del Sacerdote jesuita Francisco de Roux, con un despliegue territorial a través de Casas de la Verdad ubicadas en diferentes ciudades con equipos territoriales que se desplazan por todas las regiones del país; en el caso de la macroregión Surandina  suroccidente existen Casas de la Verdad en Cali (Valle), Popayán (Cauca) Pasto (Nariño), Puerto asís y Mocoa (Putumayo), mientras en la macroregión del Pacífico se crearon casa de la verdad en Quibdó (chocó),  Buenaventura (Valle), Tumaco (Nar1   , Pasto y enlaces en Guapi. Desde la comisión invitan a la comunidad a que se acerque a estos espacios, donde “cualquier persona que quiera dar su testimonio, que quiera contar su historia, lo que vivió, de lo que fue testigo en el marco de este conflicto armado que va desde 1958 hasta el 2016, puede buscarnos en esas Casas de la Verdad, nuestros equipos están siempre dispuestos a escuchar, a tomar su testimonio para con todas esas voces construir este relato incluyente”, manifiestan.

Con las múltiples voces de los testimonios recogidos en las regiones, la Comisión busca identificar patrones de lo sucedido en el conflicto armado para avanzar a la construcción de unos contextos explicativos. “Es muy importante tener en cuenta que la comisión no hace esclarecimiento de casos individuales, no podría en un país que tiene nueve millones de víctimas, lo que buscamos a través de los testimonios es identificar patrones, actores, formas de operar, y crear estos contextos explicativos, dar razón de las violaciones más graves sucedidas en el marco del conflicto armado,  indagar por los impactos que esas violaciones dejaron en las comunidades, en las personas, en las familias, en las vidas de los excombatientes”.

La Comisión avanza, pero tiene dificultades


Para el caso del Suroccidente, y como parte del despliegue territorial de la Comisión de la Verdad, en la macrorregión Surandina ha establecido Casas de la Verdad en Popayán (Cauca), Cali (Valle), Pasto (Nariño), Puerto Asís y Mocoa (Putumayo); y en la macrorregión Pacífico en Quibdó (Chocó), Buenaventura (Valle), y Tumaco (Nariño), además de enlaces en Guapi, Cauca. A estos lugares toda la comunidad está invitada a acercarse, “cualquier persona que quiera dar su testimonio, que quiera contar su historia, lo que vivió, de lo que fue testigo en el marco de este conflicto armado que va desde 1958 hasta el 2016, puede buscarnos en esas Casas de la Verdad, nuestros equipos están siempre dispuestos a escuchar, a tomar su testimonio para con todas esas voces construir este relato incluyente”, manifestaron durante la visita los representantes de la Comisión de la Verdad.

Por otra parte, a diferencia de la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP) y de la Unidad de Búsqueda de personas dadas por Desaparecidas que tienen 15 y 20 años de vigencia respectivamente, la Comisión de la Verdad tiene solamente tres años de funcionamiento, un mandato realmente corto para el reto tan grande que implica el explicar qué pasó en un conflicto que se prolongó por más de cincuenta años y que involucró además de múltiples actores armados a empresarios, políticos y civiles que en muchos casos impulsaron y financiaron la guerra en los territorios.

El resurgimiento de escenarios de violencia en las regiones es otra problemática a la que se debe enfrentar el trabajo de la Comisión. “Nos preocupa mucho lo que está pasando con el asesinato de líderes sociales, lo que está pasando con asesinatos a excombatientes, son cosas que generan temores para que la gente pueda hablar ante la Comisión de la Verdad, pero también creo que la esperanza que tiene este país en conocer la verdad y en que este proceso salga adelante, hace que ese deseo sea más fuerte para que la comisión pueda seguir desarrollando su trabajo”.

El trabajo de la Comisión es fundamental para la construcción de país. La verdad no debe ser vista solamente como un derecho de las víctimas. “Estamos convencidos de que la verdad nos va a servir en el futuro para avanzar como sociedad hacia la transformación y la reconciliación de este país, sabemos que la verdad duele, pero creemos que en largo plazo esa verdad es la que ayuda finalmente a reparar; la verdad es también la garantía de avanzar hacia la no repetición, buena parte de las razones por las que este conflicto se recicla, se repite, a pesar de los esfuerzos en los procesos de paz que se han hecho, radica en que no hemos podido decir la verdad de lo que pasó y sobretodo dar una  explicación de lo que había detrás de ese conflicto armado”, concluye Alejandra.


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